La nueva ley del tabaco está favoreciendo situaciones peculiares.
Desde los que no pierden la oportunidad de dejar una frase para la posteridad:
Sobre el uso de cigarrillos de vapor: Es como si, por cuestiones de normalización, permitiéramos a drogadictos en fase de deshabituación inyectarse suero subcutáneo en una terraza, a la vista de todos.
«así empezaron cosas muy terribles en la historia de la humanidad, con denuncias de unos a otros, aquí empezamos por denunciar a los fumadores».
Javier León de la Riva
La ley es un golpe bajo a la libertad, una muestra de estolidez y una vileza
Hasta situaciones contradictorias
SANCIONABLE
PERMITIDO
Y lo que nos quedará por ver


Podrías hacer un catálogo de situaciones que han cambiado desde la puesta en funcionamiento de la ley: – ahora en los bares se huele a otra cosa que no es tabacazo (a veces no es agradable)- a la hora del poteo los bares están llenos de niños y de ruido (algunos dicen que preferían el tabaco a los niños)- en las sobremesas las mesas se quedan despobladas (sólo nos quedamos sentados los no fumadores)- se han fomentado las conversaciones entre desconocidos, hablando de la fresca, supongo- el suelo a la entrada de los bares se llena de colillas- algún bar ha sustituído los ceniceros por recipientes para que la gente no tire al suelo los palillos y servilletas (no hay mal que por vien no venga)- ¿se os ocurren otras?
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