Es sabido el lamento de los sindicatos ante la falta de dialogo y negociación entre ellos y Osakidetza. En esta tesitura los sindicatos profesionales deciden presentarse ante la opinión pública para acusar a Osakidetza de primar los criterios economicistas sobre los criterios puramente asistenciales.
Supongo que el discurso, que estaba escrito, además estaba meditado y que de todo lo que se dijo pueden aportar un respaldo documental que lo soporte y avale. En caso contrario la irresponsabilidad sería manifiesta.
En Osakidetza han escocido, y mucho, las declaraciones y la reacción no se ha hecho esperar apuntando en dos direcciones: Por un lado acusan a los sindicatos de crear alarma social e de insultar a sus compañeros ante el uso de materiales de supuesta menor calidad y por otra atacan sin contemplaciones a los que salieron en la foto.
Los sindicatos contestan de una manera un tanto informal, pidiendo calma pero sin nuevos argumentos.
¿Y ahora qué? Parece que el dialogo normal, donde incluso se pueden soltar algunas “burradas” pero sin que ello suponga romper los puentes ni quemar las naves, está, por lo menos de momento, en cuarentena. Si continua la conversación en los medios de comunicación el único final previsible es un conflicto de posturas enquistadas y abocadas a procesos largos, frustrantes y sin un final que deje a todos medianamente disgustados (o satisfechos, según se vea el vaso medio lleno o medio vacío)
Dicen que los tiempos de crisis son tiempos propicios para la innovación, para buscarse la vida explorando nuevas formas de enfocar los problemas, pero en estos temas me parece que nos olvidamos de lo que dijera Einstein. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo
Pidamos a quienes en nuestro nombre, hablan, opinan y negocian que de nuevo recuerden a Einstein y no le den la razón cuando dijo Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.
Así que lo coherente sería plantear una cita (mejor secreta que si es pública os acabais enzarzando como siempre), con una cervecita (o similar) para hablar e intentar evitar que esta bola se desmadre. Si no os llega para las cañas, corren de mi cuenta.

