La táctica y otras cuestiones previas

Joder, «pasmao», me he quedado «pasmao». Y es lo que tiene leer a gente a la que no le han regalado el prestigio sino que se lo ganan a pulso demostrando cada día que cuando hablan o escriben, lo hacen con criterio y porque son capaces de ver o intuir un poco mas allá de la pulida y fulgurante superficie

Se expuso también una práctica muy destacada: la de Ezagutza y Hobe+, de la comarca Bilbao de Oskidetza. Se trata, no cabe duda, de una de las experiencias más potentes de utilización de soportes de web social para facilitar la transferencia de conocimiento. Como siempre, cuando uno lo ve “rodando”, siempre acaba preguntándose, como lo hacía Patxi Pardo, de Euskalit, por qué funciona? Porque, de hecho, todas hemos visto otros muchos ejemplos que no han funcionado. No se trata de la herramienta, ni mucho menos, sino de la táctica y de otras cuestiones previas.

Julen Iturbe Ormaetxe
Y es que esa es la clave del éxito, la madre del cordero, la esencia de los triunfos. No se trata de la idea genial, ni de la cojoherramienta que lo soluciona todo. Se trata de la táctica y de otras cuestiones previas.

¡Mande!, dijo el encargado del proceso de la gestión del cambio puesto en ese lugar por la autoridad (in)competente.

PD: Dedicado a los que trabajaron la táctica y sembraron y sembraron para poder recoger, por largo que fuera el periodo de espera. Y confiaron y osaron.

Herramienta de baja sofisticación pero de complejo manejo: La silla

A mi me flipan esta casualidades. En poco tiempo leo, escucho, la reivindicación de «la silla» como una de las herramientas más potentes que tenemos los profesionales a la hora de relacionarnos con los pacientes. Y es que la base de todo ello es la comunicación.
Ha pasado más de un año y medio que escribí «Comunicación: Una asignatura pendiente?« y por lo que se ve, leo y escucho, voy a tener que reeditarlo. 
Leo: «La ética de la silla…» una excelente aportación de Mirian J. de Aldesoro sobre la forma de relacionarlos con los pacientes en la fase final del proceso de la vida
Escucho: A un querido colega, el Boni, entrevistado por otro querido amigo, el Salva, hablando de «la silla»
La silla: Herramienta de baja sofisticación pero de complejo manejo para el que no nos han educado ni formado pero que si lo usamos con criterio y habilidad es una herramienta de una potencia ilimitada y sorprendente.
Un (auto)consejo: Ante la silla, humildad, mucha humildad.

¿Crisis? Paparruchas, estamos que nos salimos

De la última Encuesta de Salud de la Comunidad Autónoma del País Vasco 2013 me voy a quedar con dos de sus datos.
  • El 80% de los vascos y vascas creen que están de puturrú de fuá y que su salud es buena o muy buena.
  • Casi el 90% de los vascos está muy satisfecho con Osakidetza y alrededor del 95% opina que cubre bien sus necesidades.

Crisis, ¿quién dijo crisis si todo el mundo está contento y los resultados se salen de buenos que son?
Yo me voy a tomar unas copas para celebrarlo y para ver si consigo entender que está pasando porque así, a palo seco, me falta alguna pieza del puzzle y me estoy empezando «a confundir». No obstante quiero felicitar a quien corresponda porque conseguir estos resultados (más con menos) tiene mérito. Sólo espero que no se deduzca que si quitan otro poco más van a conseguir un resultado mejor.
En fin: La noche me confunde que dijo un sabio

La Primaria está dispersa

El pasado viernes asistí a la Jornada de Osatzen en Gazteiz. No quiero pasar de este punto sin felicitar a los que se lo han currado. Todo estupendo. La organización, los contenidos y el ambiente. Zorionak.
Y fue en ese buen ambiente, entre café, zumos y canapés donde me contaron que el Consejero, en su intervención durante la mesa de apertura de las Jornadas, describió la situación actual de la Primaria en Euskadi, como dispersa.
Intenté que me ampliaran matices de dicha calificación, si lo había desarrollado, si había aportado las razones para este estatus, pero el sentir general que percibí fue de sorpresa y de no alcanzar a comprender muy bien a qué se refería.
Yo llevo dándole vueltas al tarro con el calificativo en cuestión. Como el antónimo de disperso es centrado, lo que se puede deducir de sus palabras es que la Primaria en Euskadi, según el Consejero, atravesamos un momento en el que no estamos centrados.
Cada uno pude entender lo de «estar centrado» de maneras muy diferentes. Para mi estar centrado, que la Primaria en Euskadi esté centrada, 
  • Supone que tiene claro su razón de ser, la esencia de su propia existencia y su rol en el encaje que debe aportar al sistema de salud en el que participa.
  • Supone que tiene claro la foto final (idílica) de lo que debe ser la Primaria y el dónde y el cómo debe articular su presencia en el sistema, sirviéndola, esta foto final, para encauzar correctamente el rumbo y retomar la deriva precisa cuando se producen desviaciones.
  • Supone tener claro las circunstancias que vamos a considerar toreables y las que no, en este tránsito.
  • Supone tener claro lo que es sustancial y lo que es susceptible de concesión sin perder nuestra esencia. 
  • Supone tener claro los valores éticos y profesionales que deben adornar nuestras acciones. 
  • Supone tener claro las peculiaridades de nuestra actividad y defenderlas, potenciando su valor.
A buen seguro que todos aportaríamos mas conceptos intrínsecos a la Primaria para que «esté centrada». 
Pero la pregunta es ¿Tenemos claro todos estos conceptos, lo que nos supondría «estar centrados», o por el contrario no los tenemos y tiene razón el Consejero al calificarnos de dispersos?
Yo incluiría otro matiz. ¿Somos un colectivo o la suma de muchas individualices?
A pesar de todos los condicionantes, variables y dudas, yo creo que estamos bastante centrados.
Yo creo que estamos centrados al tiempo que estamos frustrados. Y lo estamos porque lo que más frustra es tener claro lo que quieres y no poder avanzar en tu camino para alcanzarlo.
No se me ocurriría empezar a echar culpas a otros. Siempre hay que empezar la crítica en casa. 
Nos está tocando vivir un tiempo confuso, donde la crisis da cobertura a tantas razones, y sinrazones, que te hacen perder fuerza a la hora de reivindicar ciertos aspectos de nuestros objetivos. Donde en ocasiones, para nuestra desgracia, se confunde la actitud de colaboración responsable para ayudar a la sostenibilidad del sistema con claudicación y seguidismo. Donde ejercer el liderazgo es más complejo que nunca porque es difícil aunar los aspectos de responsabilidad social y colectiva con la defensa de los legítimos intereses.
Y para colmo, señor Consejero, nos vemos embarcados en un proceso de «osificación» en el que el futuro de la Primaria está en el alero y como todos los que me leen han apreciado, estoy calladito como un muerto para que no se puedan (mal)interpretar algunas opiniones o visiones sobre el particular. 
Y seguiré calladito, pero sobre todo porque no tengo sobre lo que opinar, porque no sé nada de nada de lo que está pasando, no sé cómo se está cociendo mi futuro, no se cuál va ser la visión final de la nueva organización ni los valores con los que se va a regir, ni cómo se va a estructurar su organigrama ni cómo se van a ver afectados los roles de los que la componemos, ni cómo se van a estructurar los flujos de los pacientes por la organización …. 
Cierto es que yo soy un nindungui y no tengo porqué saberlo. Cierto. Que ya lo sabrán los que deban saber. Cierto. Que ya me darán el guiso cocinado y como las lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas. Cierto. Pero no me llame disperso. Yo estoy muy centrado. Callado pero centrado Ah!, y frustrado.

Jornada de puertas abiertas en BetiOn

Hoy tocaba jornadas de puertas abiertas del Servicio de la teleasistencia domiciliaria del Gobierno Vasco, también llamado BetiOn o mas conocido como el servicio de la medalla.
Este servicio ha sido capaz de superar fases de dudas, y consolidarse como una ayuda inestimable para muchas personas mayores que viven solas. La verdad es que funciona muy bien, se valoran los casos con cabeza y cuando te derivan una alerta lo hacen con criterio. Así que, enhorabuena y a seguir creciendo que quedan aún muchas posibilidades de acción para un servicio de estas características.
La presencia del Lendakari y de los Consejeros Darpón y Aburto supone un espaldarazo a un servicio que incide de pleno en ese famoso espacio sociosanitario del que tanto se habla y a veces poco se concreta, aunque un pajarito me ha piado que se está trabajando en una historia sociosanitaria lo que me congratula ya que decisiones de este tipo son la base para poder estructurar eficiencias y colaboraciones efectivas en este terreno

  http://www.eitb.com/es/get/multimedia/embed/id/1747246/tipo/video/

 PD: Don Alfredo está muy elegante a la par que interesante en sus labores de anfitrión 🙂

El eros y el thánatos de la prescripción

No fue fácil. Nuestra relación se había forjado en la lucha y en la superación constante. Hemos transitado por periodos en los que el odio y el recelo superaban con creces a la imperiosa necesidad del encuentro. La sangre, el sudor y las lágrimas que provocaste en mi, supusieron un alto precio en mi equilibrio emocional, en mis capacidades profesionales, en mi pulso vital.
Te habías convertido en una parodia de ti misma y en vez de SUPRE todos te conocíamos por SUFRE
Pero todo esa travesía del desierto, larga donde las haya y trufada de problemas, se había transformado poco a poco en un oasis, en el que el agua cristalina calmaba mi ansiosa sed, en el que mi alma encontraba la estabilidad y en el que el sosiego de mis firmas centralizadas presidían nuestra relación.
A estas alturas, lo confieso, nuestra relación era la de unos amantes expertos, que se conocen al detalle, al tiempo que se reservan áreas inexploradas, que saben cómo comunicarse sin crisis existenciales, que se valoran en lo que cada uno aporta.
Reconozco que lo nuestro estaba empezando a impregnarse por seductoras feromonas, que la complicidad estaba tomando forma en nuestro contacto diario, que en ocasiones, incluso, alguna fantasía se cruzó por mi mente.
Y cuando uno empezaba a relajarse, van y te cambian de nombre. Ya no lo podré susurrar alargando la ese, no podre decirte esas cosas cariñosas que últimamente te decía cuando te hacías un tanto la remolona, «venga, flor de loto, que tu puedes», «flor de pitiminí, ánimo, que seguro que las firmas todas en un pis-pas»
Ahora dicen que te llamas PRESBIDE. Así, de golpe. Sin avisar. Que quieres que te diga. A mí, tu nombre no me dice nada a pesar de lo insinuante del «camino de la prescripción» que tu nuevo apodo encierra. Has pasado de ser mi eros a convertirte en el thánatos. Estoy ya muy mayor para volver a intentar seducirte así que en esta nueva relación te va a tocar a ti poner mucho más de tu parte. Aunque sabes que en el fondo soy un romántico y que a poco que te empeñes lo conseguirás.

El SUPRE ha muerto. Paso al PRESBIDE

No se fían de nosotros

Y además de titular de noticia, es la pura verdad. O al menos, es lo que muchos sentimos en nuestro trabajo cotidiano. Y me temo que esto no se va a solucionar a corto plazo.
Puede que mucha parte de la culpa sea nuestra por muchas razones. No hemos sabido transmitir a nuestros colegas que sin nuestra aportación sería simplemente imposible su trabajo. Que por mucho que saquen pecho porque, a la primera de cambio, le han diagnosticado al paciente el cuadro tan evidente que los de primaria no hemos visto, estarían superados por las mil y una banalidades que pueblan la patología del respetable, si nadie las hubiera filtrado. No les hemos transmitido que en un domicilio con pocos recursos salvo la historia clínica, nuestras manos, el conocimiento longitudinal del paciente en ocasiones y un par de instrumentos de poca sofisticación, tomamos decisiones sobre ese abdomen que presenta dudas a porrillo y que vosotros tras la eco, el scaner, unas doscientas analíticas y unas cuantas horas para ver la evolución, nos lo devolvéis a veces con el diagnóstico de dolor abdominal inespecífico porque la cosa no estaba clara.
Siempre es injusta la generalización. Notamos a la legua a los colegas que entienden nuestro trabajo, lo respetan y confían en nuestro criterio y que son comprensibles con nuestras dudas y nuestros errores. A veces un comentario positivo en una respuesta a nuestra derivación, o delante de nuestro común paciente, nos carga las pilas para una temporada. Que no falte mi reconocimiento y agradecimiento para ellos. Pero por desgracia son pocos y contados.
Y en esta tesitura entramos en una semana decisiva para el papel que la primaria, en la que estoy inmerso, vaya a desempeñar en ese proceso de integración con mi hospital de referencia,  Reconozco que estoy un poco inquieto. No por mi, a quien le quedan dos telediarios en este «guerra», sino por los jóvenes y no tan jóvenes a los que les quedan unos cuantos años en los que van a tener que desempeñar un papel «integrado» con los colegas de las otras especialidades. Esos que desconfían de nuestra labor. 
Espero oír esta semana mensajes claros al respecto que despejen mis dudas y mis temores. Matizo, no es que lo espere, es que lo necesito como el comer.
La mejor receta en estos casos es
Las cosas claras y el chocolate espeso

Pero cómo no se nos habrá ocurrido antes?

Es alucinante. Resulta que la solución a los grandes problemas estaban delante de nuestros cegatos ojos y no la veíamos. Memos mal que una persona madura, con ideas maduras, se ha dado cuenta y ha encontrado la panacea universal

Así que ya sabemos. A partir de este momento, por lo que al tema salud/sanitario afecta, la solución está en renombrar al Ministerio/Consejería
Ministerio de la Óptima Sanidad del pueblo español (¿pública? ¿pivada? ¿pública con gestión privada?

Consejería de la Salud Excelente (o de la Cojosalud) (de los vasquitos y neskitas de Goya)
Y ya está. Como se nota que nos falta ese puntito de madurez. ¡Mira que no verlo!