Balance sanitario de una legislatura. Capítulo II. Proyecto Estratégico 01/14: Estratificación de la población

La estratificación de la población es un requisito previo para poder desarrollar los otros 13 proyectos en base a los distintos perfiles y necesidades que se derivan de esta acción.
Es una iniciativa digna de ser reconocida ya que puede constituirse en una herramienta de gran ayuda a la hora de iniciativas de gestión, de financiación selectiva en función del tipo de pacientes a los que se atiende, de ayuda para perfilar los Contratos Programa  etc.
Pero desde las trincheras del día a día lo hemos vivido de forma algo lejana. Ahora tenemos un triangulito de colorines que nos indica si el paciente que tenemos delante es del nivel I, II, II o IV. ¿Y qué? ¿Nos afecta en algo esta nueva clasificación? Porque para decirnos que la buena de María, que es un compendio del Harrison andante, es una paciente de alta complejidad no necesito nada. La conozco hace mucho y la veo muy a menudo.
Se ha conseguido finalizar la estratificación a tiempo pero no que veamos sus aplicaciones prácticas en el día a día y en la práctica habitual.
No obstante sería una idiotez, que una vez realizado este ingente trabajo, los «nuevos» decidieran su archivo o abandono

La sociedad digital nos obliga a rediseñar los modelos de servicios

Os recomiendo que veáis el video entero sobre la visión que Genis Roca tiene sobre la Sociedad Digital y sus repercusiones. Es una joya. En este pequeño fragmento lo que nos afecta de cerca a los sanitarios. Un buen momento para reflexionar, para todos en general pero para algunos en particular. Ya es hora de que se enteren que el mundo ya no es lo que era y que esto no ha hecho mas que empezar. Para bien o para mal, según se mire.

Despedida y Cierre

Con aroma a guasinton, el Consejero en funciones nos lanza el discurso final. Es la despedida y cierre

http://www.cadenaser.com/widget/audio.html?file=http://sermedia-f.akamaihd.net/cadenaser/2012/12/20121205csrcsrsoc_2_Aes_LAU.mp4&vista=permantlink&audio_urlHTML5=&prog_rel=Hoy-por-hoy&duracion=708&idDinamico=20121205csrcsrsoc_2&url=/sociedad/audios/rafael-bengoa-sanidad-debe-organizarse-funcion-pacientes/serprohoy/20121205csrcsrsoc_2/Aes/&titulo=Rafael+Bengoa%3A+%26quot%3BLa+sanidad+debe+organizarse+en+funci%26oacute%3Bn+de+los+pacientes%26quot%3B

Crisis y salud

La salud de una sociedad esta influenciada por múltiples factores que de forma convergente modulan un resultado en términos de salud en una población. 
Uno de esos factores, pero no el único e incluso puede que no ostente ni tan siquiera el adjetivo de principal, es el relativo a la sanidad, entendiendo como tal a la provisión de servicios sanitarios tanto desde las administraciones públicas como desde ámbitos privados. 
Estamos inmersos en una situación de crisis económica que tiene como característica la afectación   transversal en muchos de los factores que influyen en la salud de la población. 
Es importante no perder la visión global de todos estos factores y como están influyendo de forma directa y negativa en términos de salud poblacional. 
Situaciones de paro, de inestabilidad y precariedad laboral, de familias completas en situación de paro con ingresos mínimos de subsistencia, de subempleo…. están repercutiendo en aspectos tanto físicos como psíquicos de los ciudadanos llegando incluso a situaciones extremas que nos obligan a reflexionar sobre los costes en salud que el camino emprendido nos puede acarrear. 
Permanecer mudos ante este panorama, conviviendo en nuestra labor profesional diaria con personas en las que constatamos como su salud se deteriora, no me parece de recibo. Tampoco quiero abanderar posturas demagógicas que propugnen soluciones maravillosas que sé de antemano que no son mas que brindis al sol.
La política de recortes a ultranza está provocando una situación, que lejos de suponer un ahorro en aspectos relativos a la salud, van a provocar a medio plazo un aumento del gasto por el deterioro global de los indicadores de salud. 
Temas que creíamos olvidados como la alimentación insuficiente o deficitaria, ciudadanos sin vivienda donde poder mantener unos hábitos higiénicos necesarios para preservar su salud, están volviendo a hacerse presente en el día a día de la realidad social 
En una situación como la actual es preciso reformar y priorizar, preservando las actuaciones en temas vitales y postergando aspectos sanitarios de importancia relativa. Estas decisiones deben ser guiadas por criterios profesionales y no meramente economicistas por lo que es sencillamente imposible no contar con la participación de las profesiones sanitarias en sus reflexiones y toma de decisiones 
Es una política inaceptable la financiación de técnicas o recursos que no estén avaladas de forma fehaciente e incontestable por la evidencia y eficiencia de su puesta en marcha. 
Los profesionales tenemos que ser, más que nunca, conscientes de que tenemos la confianza de la sociedad en el uso de unos recursos que nos son ajenos y que, en consecuencia se espera de nosotros un uso exquisito de los mismos en aras a la eficiencia 

Aprendiendo jugando

Ese es el fundamento de los Fun & Serius Games  que se están celebrando estos días en Bilbao. Y me alegra ver que uno de los juegos serios que se han presentado es un juego del Hospital de Galdakao para entrenar a los profesionales implicados en el entrenamiento de los check-list que se deben realizar en un quirófano.
Zorionak por la iniciativa y que cunda el ejemplo. Yo propongo uno: El SUPRE Game. Totalmente necesario para ir aprendiendo a sortear las dificultades que el programita no presenta día si y día también. Podría tener hasta 30 niveles y el que las supere todas alcanzaría el título de SUPER SUPRE que es como el Capitán América pero en versión local

Los SYSADOAS si tienen quien les escriba


Al contrario que el pobre coronel que no tenía a nadie que le escribiera,  a los SYSADOAS le escriben a pares. Pero no son unos pares cualquiera. No. Tienen cosas en común. Las escribientes son mujeres, farmacéuticas y ambas se apellidan CALVO. No me digáis que no es una casualidad

Pero no es lo mismo, ni los mismo da, un calvo que otro calvo o en este caso una calva que otra calva,
Por un lado tenemos a Rosario Calvo, Catedrática de Farmacología de la UPV que acaba de publicar en la Gaceta Médica de Bilbao el artículo que os adjunto.
En el se declara firme defensora de los mencionados fármacos con declaraciones que no dejan lugar a dudas en relación al tema que nos ocupa: «La intención del presente trabajo es extraer de dichas publicaciones aquellos aspectos que puedan ayudar a los responsables de la salud a entender las circunstancias de esta situación y a aceptar la evidencia que declara a los fármacos acusados, no culpables» «falsa acusación«
La autora hace declaración explícita de ausencia de conflicto de intereses

Sysadoa010http://www.scribd.com/embeds/114909782/content?start_page=1&view_mode=scroll&access_key=key-cbzg7fm19uhiab5zb7c

Y por otro lado, casi coincidiendo en el tiempo, otra Calvo, Cecilia Calvo en un estupendo artículo que aborda temas de financiación y economía de la salud, al respecto escribe

Condroprotectores: una eficacia cuestionada
Los condroprotectores, también llamados SYSADOA (Symptomatic Slow Acting Drugs for Osteoarthritis), son un grupo de medicamentos empleados para el tratamiento sintomático de la artrosis. En nuestro país, tres fármacos de este grupo están autorizados e incluidos en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud (la glucosamina, el condroitín y la diacereína, todos de administración oral), además de alguna formulación para administración intraarticular. En muchos países de nuestro entorno no están comercializados como medicamentos, sino como suplementos nutricionales o nutracéticos. En otros, como Suecia o Dinamarca, se adoptó, en 2010 y 2011, respectivamente, la decisión de retirar la glucosamina de la financiación, fundamentándola en que no había demostrado efectividad como tratamiento sintomático de la artrosis.4, 5

En España, los tres fueron autorizados hace varios años mediante procedimiento nacional a través de la AEMPS6tras publicarse diversos ensayos clínicos de pequeño tamaño, de corta duración, en ocasiones con deficiencias metodológicas importantes, con resultados discrepantes entre algunos de los estudios y, en su mayoría, financiados por empresas con intereses en la producción o comercialización de este tipo de medicamentos, en los que se ponía de manifiesto una modesta eficacia sintomática.7 Su utilidad en el tratamiento de la artrosis ha sido cuestionada posteriormente en numerosas ocasiones.

En el año 2006 se publicaron los resultados del ensayo clínico GAIT8 , promovido por los National Institutes of Health norteamericanos, en el que se observó que después de 24 semanas de tratamiento, ni la glucosamina ni el condroitín sulfato, ni la combinación de ambos fueron más eficaces que el placebo en la reducción del dolor en pacientes con artrosis de rodilla. Y en 2010 se publicó un metanálisis9 que volvió a poner de manifiesto que ni la glucosamina, ni el condroitín, ni la combinación eran superiores al placebo en el control analgésico en pacientes con artrosis de rodilla o cadera.

A pesar de estos hallazgos de los estudios, no hay constancia de que la AEMPS haya iniciado ningún procedimiento para reevaluar la autorización de comercialización de estos medicamentos. Si la eficacia sintomática de los condroprotectores fuese nula o clínicamente irrelevante, es posible que su balance beneficio-riesgo ya no fuese favorable y, por tanto, se estaría exponiendo a los pacientes a un riesgo potencial de reacciones adversas o interacciones con otros medicamentos a cambio de nada.

El caso de los condroprotectores no es el único. En el mercado farmacéutico español hay varios grupos de medicamentos de cuya eficacia o efectividad poco se sabe. Se trata sobre todo de fármacos antiguos que no disponían de ensayos clínicos adecuados en el momento en el que se autorizaron y con los que no se ha seguido investigando, como los venotónicos para el tratamiento de la insuficiencia venosa crónica, los vasoprotectores para el deterioro congnitivo asociado a la edad, los mucolíticos empleados en diversas enfermedades respiratorias o los extractos de plantas para el tratamiento de los síntomas asociados a la hiperplasia benigna de próstata. Esos medicamentos están ahí, muchos profesionales los cuestionan, pueden ser más perjudiciales que beneficiosos para el paciente (no sólo por las reacciones adversas que puedan provocar, sino también por los problemas asociados a la polimedicación), pero la autoridad sanitaria competente no se cuestiona la pertinencia de que continúen comercializándose.

Por ello, es imprescindible que la AEMPS ponga en marcha los mecanismos apropiados para reevaluar los datos de eficacia de medicamentos insuficientemente avalados por la evidencia científica –actividad que debería consolidar como función reguladora permanente– y ordene la suspensión de comercialización cuando el balance beneficio-riesgo no sea el apropiado, no por exceso de riesgo, sino por ausencia de eficacia. Esta actividad debería ir necesariamente acompañada de una apuesta decidida por la promoción de la investigación clínica independiente, encaminada a obtener información sobre la efectividad, en condiciones de práctica clínica habitual, de medicamentos que ya no son de interés para la investigación de la industria farmacéutica, bien porque se trata de moléculas antiguas que generan pocos beneficios o bien porque se emplean en áreas de la terapéutica poco rentables.
Y uno que no es calvo aunque lleve camino de serlo se debate entre la Calvo que es de Bilbao (y eso, quieras que no, te  puede hacer perder el norte) y la solvencia de la otra Calvo a  la que sigo desde que se me atragantó un Comprimido.
Pero a pesar de que el factor cancha pesa en la decisión, hace mucho que soy fan, follower, y lo que haga falta, de Cecilia así que va a ser que la Uni no es el pozo de ciencia que uno pre-suponía y me decanto claramente en la opción favorable a que la AEMPS se replantee la financiación de los SYSADOAS. Aunque uno en estos temas no pasa de ser un chiquilicuatro, pero por opinar que no quede.