Ya se sabe que en estos día previos al nombramiento del nuevo Gobierno Vasco, el tema de las quinielas está a la orden del día. Para nosotros que somos sanitarios lo que más nos importa es quién será el nuevo o nueva Consejero de Sanidad.
En un momento como el actual ¿Cuál debe ser el perfil del nuevo Consejero? ¿Es bueno que sea un sanitario? ¿O será mejor que sea un economista?
¿Puede un economista ser sensible a ciertos aspectos relacionados con la parte de la sanidad que va más allá de las cifras y los indicadores que midan rendimiento y rentabilidad?
¿Será que el futuro que nos espera va a ser una medicina centrada en los aspectos económicos y dejamos ya para tiempos pasados el mantra de la medicina basada en el paciente?
Que hay que ahorrar no lo discute nadie. El tema es ¿cómo?. En que aspectos hay que incidir para ello? Qué se debe priorizar? Qué se debe recortar?
Cierto es que un sanitario no tiene que estar mejor dotado para responder a estas cuestiones, por el mero hecho de serlo, que un economista aunque parece que se le da por añadido que del tema que nos ocupa conoce y le resulta familiar los lenguajes al uso. Tal vez tenga el cliché (topicazo total) de que con un Consejero que sea médico, enfermera, fisioterapeuta o farmacéutico me va a resultar más fácil el dialogo pero admito que como suele suceder al final, no depende tanto de la persona sino del equipo que le rodee, de los que le aconsejen, le informen y le asesoren.
Así que si es economista, bienvenido sea. Espero que nos podamos entender mas allá del balance contable










