Reflexionando sobre el secreto profesional

No seré yo quien juzgue a nadie pero, en consecuencia con la filosofía de este blog, propongo que todos los profesionales sanitarios reflexionemos sobre los límites del secreto profesional, sobre los límites de sus contenidos, sobre los límites sobre el tiempo que cubre el secreto, sobre la responsabilidad ante los medios de comunicación.

http://www.telecinco.es/video/video-embed.html?contentId=MDSVID20131203_0112&width=500&height=345&showTitle=1&showSummary=1

Por otro lado quiero plantear otra deriva del mismo tema. Como profesionales, si somos citados por el juez como testigos, tenemos la obligación de responder a sus preguntas con la verdad. Es uno de las exenciones del secreto profesional. Pero una vez realizadas estas declaraciones y si forman parte de un sumario, ¿pueden esas declaraciones difundirse a diestro y siniestro? ¿Desaparecen los derechos del paciente en relación a su intimidad en una consulta?

Actualización: http://goo.gl/PGM0lM

Como gato panza arriba

Un debate entre un homeópata y el conocido Magonia, adalid del escepticismo mas profundo. Llama la atención como se diluyen los argumentos sin aportar nada de nada (ni ha favor ni en contra). Yo reconozco que no conozco esas seis revisiones que menciona el homeópata para darles un rotundo triunfo (6-1) a favor de la homeopatía (creo que él tampoco)
Pero lo cierto es que los argumentos de la AEMPS, comentados estos días, son el acabose del la anticiencia. ¿Con que jeta te van a decir a partir de ahora que tal producto farmacéutico vale o no vale? ¿Porqué no tienen las narices de aplicar el IPT a todo, y digo todo, lo que aprueben?
El power balance, que yo sepa no mató a nadie, su sistema de fabricación era «seguro» y a pesar de ello, y de los famosos que la portaron, se intervino y se retiró del mercado. Y lo hicieron porque era un fraude.
La AEMPS se va a hacer un flaco favor a si misma. Va a poner en entredicho su prestigio y autoridad y eso, si se pierde, ya no hay quien lo arregle

http://www.ivoox.com/player_ej_2613531_1.html

Apúntate al Club de fans en apoyo a Belén Crespo

Acabo de fundar un club de apoyo a Belén Crespo y me he apuntado el primero. Porque a mi no me gusta ver sufrir a las personas, no me gusta hacerles pasar por tragos como el que ha tenido que pasar esta buena mujer.
No la he visto en la entrevista pero me la imagino sudando tinta, espesa y a chorros, intentando justificar lo injustificable y diciendo cosas que le habrá costado un mundo decirlas. Pero di que sí, Belén, que somos unos mandados y que con el pan de los hijos no se juega. Tienes toda la razón. Yo hubiera hecho y dicho lo mismo. La culpa es de la Merkel y sus compatriotas que son los que mandan en Europa, tan serios y rigurosos para unas cosas y tan crédulos para otras, y resulta que nos han metido un gol por toda la escuadra «Hay que tener en cuenta que las normas se hacen para toda Europa, que nosotros tenemos muy poca cultura de la utilización de medicamentos homeopáticos pero que hay países como Alemania donde gran parte de las clínicas importantes utilizan estos productos.» Y ya está.
Después de este trago, necesitas apoyos, sobre todo mañana cuando vayas a la oficina de la AEMPS y tomes conciencia de que ahora perteneces a la AEMPSFT (Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios y del Fraude Total). Pero tranquila. El Club de apoyo a Belén estará ahi para que notes nuestro calor. Hoy por ti y mañana por mi.
Ya lo dijo el Papa Benedicto XVI: En el portal de Belén, no había ni mula ni buey y ahora añadiría ni medicamentos, salvo los homeopáticos.

¿Aún no estamos preparados?

El pasado día 1 de diciembre, nuestro Athletic se enfrentó al Barcelona en San Mames. El Athletic decidió que ese partido era «medio día del club» por lo que los socios teníamos que pasar por «taquilla» para abonar nuestra entrada. Hasta aquí nada nuevo. 
Pero este año, el Club ha puesto en marcha la posibilidad de comprar la entrada para los socios a través de internet. Algo novedoso.
El domingo previo, tras un buen desayuno, en pijama y zapatillas, calentito, que fuera había hasta lobos esteparios, me situé delante del ordenador y me lancé a la compra de mi entrada. No tardé ni dos minutos. Sencillo, cómodo, sin problemas técnicos. Vamos, un adelanto total. Por fin la tecnología al servicio del socio.
Pero que pensaron el resto de socios del Athletic???. Pues esto

Largas colas de socios, en unos días de perros, con pérdida de tiempo ….. Incomprensible salvo que
AÚN NO ESTEMOS PREPARADOS
Los comentarios de los amigos que se chuparon la cola eran del tipo: «Yo no me fío de esas cosas» «¿Pero hay un usuario y contraseña para entrar? A mi no me lo han mandado» «No tenía ni idea de donde guardé las claves» …. Y encima protestaban porque había colas
Y diréis que ¿a qué viene este discurso futbolero en un blog sanitario? Pues es que no he podido evitar trasladar la reflexión al ámbito de la salud.
¿Estamos preparados, en el terreno de la salud, para tanta app, tanta TIC, tanto monitoreo de pacientes y tanto e-health??
Sinceramente creo que en esta sociedad nos falta un hervor en el tema. Somos como las alubias de Tolosa que precisan un periodo de cocción mas lento y prolongado para obtener esa salsa espesita que tan rica resulta.
Y con ello que nadie piense que soy reacio a estos temas, dios me libre, pero si que me estoy volviendo un poco más escéptico ante resultados en salud tan pobres y para los que usamos tantos recursos.
Nos lanzamos a saco con «estudios piloto» sobre soluciones tecnológicas sin tener claro si aportan valor añadido de verdad y en el caso en el que sí lo aporten, si el coste es rentable. Pero sobre todo si los destinatarios lo viven como una solución a sus necesidades, si existe de verdad una demanda de ese servicio.
Por contra también defiendo que si no hay coche, nadie aprende a conducir y por tanto nadie se plantea la necesidad de hacerlo.
Hay otro factor que siempre he defendido desde el punto de vista clínico para que estos proyectos puedan de verdad estar al servicio de los usuarios y de los profesionales: Es la INTEGRACIÓN de las TICs con las Historias Clínicas informatizadas.
Esta reflexión ya la hice haca casi 2 años La salud 2.0 está desintegrada: ¿Es posible integrarla sin software libre? y parece que poco se ha avanzado en el tema

De cómo se puede reescribir la Wikipedia

Erase una vez un grupo de cortesanos a los que el Rey les encargó una encomienda. Puso a su disposición abundantes medios para lograr los objetivos que se les requerían. La materia en cuestión no era nueva por lo que las experiencias previas servían como apoyo fundamental para conocer y valorar los puntos fuertes y las debilidades para lograr el éxito.
Pero la fecha límite puesta por el Rey para entregar el resultado pedido se acercaba y la sensación de que los resultados no iban a ser, ni de lejos, los esperados empezó a turbar a los cortesanos.
¿Pero qué está pasando? clamaban algunos. ¡El tiempo final se acerca y esto no funciona como debiera! afirmaban otros.
De inmediato se empezó a enumerar una retahíla de excusas que justificara el sombrío panorama. 
Desde el fondo de la amplia estancia se alzó una voz que dijo: Tal vez sea el momento de repasar lo que hemos hecho, o hemos dejado de hacer, para vernos en esta situación. Tal vez un poco de autocrítica nos ayude a entenderlo.
Todos los ojos del resto del grupo se volvieron con tono de reprobación ante la voz disonante. El autor del comentario agachó la cerviz y bajó la mirada. Comprendió rápidamente que ese camino propuesto era un grave error y recogió velas maldiciendo, una y mil veces, no haberse mordido la lengua a tiempo. ¿Me pasará factura este desliz? se preguntaba una y otra vez la voz, ya enmudecida, del fondo.
El silencio se estaba adueñando de la reunión y adquiriendo tal densidad que amenazaba con bloquear cualquier solución al desaguisado que se avecinaba.
Fue en ese momento cuando surgió una heroína que, a modo de San Jorge decapitando al dragón, propuso la solución al caso
¿Y si le echamos la culpa a algún pardillo?
Tras un primer momento de indecisión la propuesta fue relajando a unos y animando a otros al comprobar que, si bien no tenía mucha consistencia, si que podría desviar la atención sobre la responsabilidad de lo que pudiera acontecer. Y ni cortos ni perezosos, el grupo, como Fuenteovejuna, se conjuró en torno a la propuesta y sin verbalizarlo, todos asumieron la solución planteada.
¿Y a quién le echamos la culpa?
Aquí fueron las atipladas voces del este de la estancia las que tomaron la voz cantante y prestas, asignaron responsabilidades. 
Tiene que ser alguien conocido para escarnio del pueblo y para que este aprenda, en cabeza ajena, que nosotros nunca cometemos errores, murmuraban entre dientes y por «los bajines» al tiempo que se conjuraban en mantener un silencio sepulcral acerca de esta disertación intelectual que pudiera avergonzar hasta a los más desvergonzados.
La culpa de la muerte de Manolete la tiene «Fulano, concluyeron tras un intenso análisis de los datos que manejaban y que permitía, a bote pronto, estructurar una acusación aparentemente fundada.
Pero había un serio problema. Resultaba que a Manolete le mató en Linares, un toro llamado Islero  y que «Fulano» ni es toro, ni se llama Islero ni ha estado nunca en Linares. Va, paparruchas, exclamaron los mas proactivos con la propuesta. Total, eso es lo de menos
¡Qué más da, chillaron los líderes del cotarro, que sea un toro o un chivo (expiatorio)! El caso es que no parezca que nosotros tenemos alguna responsabilidad en el resultado y sobre todo, que nuestras carreras «digitales» no se vean comprometidas».
Y así fue como a partir de ese día en la Wikipedia figura que a Malolete le mató de una cornada, un chivo, que no un toro, llamado » Expiatorio», que no Islero.
Aquella tarde recibió una mortal cornada de un miura chivo de casi 500 kg llamado Islero Expiatorio, que le atravesó el muslo derecho con uno de sus pitones, destrozando el triángulo de Scarpa.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado y cualquier parecido con la realidad, no es fruto de la coincidencia, si no fiel reflejo de los hechos

Adeu, Dr Jovell (All you need is love)

No soy muy amigo de esto de las alabanzas cuando ya has muerto pero Albert es un caso especial. Un hombre que no ha pasado como lo haremos los demás. El va a dejar una clara impronta como médico y como paciente. Ahora que tanto se defiende el papel activo de los pacientes, estoy convencido que su impulso ha contribuido de forma esencial en ello y que será reconocido y valorado en su justa medida. Admiración y respeto es lo que siempre me ha transmitido sus acciones y su presencia

Pero ¿qué tiene Stanford que no tenga Amorebieta?



Una buena iniciativa desde el punto de vista conceptual. El que los pacientes sean capaces de conocer mejor su enfermedad, implicarse de forma proactiva en su autocuidado y mejorar sus relaciones con el sistema sanitario es algo que sólo puede recibir parabienes. 

Y mas si el papel de los pacientes en la transmisión de la información es nuclear en la iniciativa.

Por tanto una gran iniciativa que se debe continuar … aunque no necesariamente con la estructura actual.

Y lo digo por el método elegido. Se ha apostado por un método desarrollado e impartido por la Universidad de Stanford que ha sido el referente de estas iniciativas a nivel internacional.

Pero ¿qué tiene Stanford que no tenga Amorebieta? Sinceramente NADA. Es un método clásico que cuesta unos buenos derechos de autor, que te encorseta hasta límites absurdos y que tiene una metodología y un material de ayuda que siendo generoso lo calificaría de vetusto.

Así que entre dar de comer a los de Amorebieta o a los de Stanford, no tengo dudas en este caso y con la crisis que tenemos, a lo mejor hay que mirarlo


Esto lo escribí en diciembre de 2012. Pues bien, a día de hoy se puede afirmar que la continuidad de Paciente Activo en el futuro se va a sustentar en la elaboración de un método propio donde los temas alimenticios se acerquen a la euskodieta, donde los materiales de apoyo nos suenen próximos a nuestra cultura y sensibilidad, donde el método y los materiales se habrán chequeado con pacientes de nuestro entorno, donde el lenguaje se amolde a nuestra idiosincrasia.  
Os podéis imaginar lo contento que me he puesto con la noticia. Estoy seguro que el salto cualitativo va a ser notable y para bien. Que se va a elaborar un material de primera. Un paso acertado si se quiere que esta iniciativa se pueda desplegar a toda la población. 
Porque ya se sabe que cuando los de «Amorebieta» se ponen a la labor no hay quien los supere.
¡Aupa Amorebieta! (y el producto nacional con euskolábel)

Aquellos tiempos del cuplé: Del chiringuito del Sintrom al autocontrol

A uno le tocó liderar, hace muchos años, la creación de la primera consulta de A.P. en Bilbao para llevar a los pacientes anticoagulados.
Recuerdo ahora, con el sosiego de la distancia, las cosas que tuvimos que oír por tener oídos. El control de estos pacientes por los médicos de A.P. iba a suponer una hecatombe para los pacientes anticoagulados y el número de eventos de sangrados mayores y tromboembólicos iban a batir todos los récords habidos y por haber.
Las cosas por fortuna (y por la insistencia y pesadez de algunos) se han reconducido y hoy estos controles forman parte de nuestra actividad rutinaria.
Ahora llega el siguiente paso: El autocontrol de los propios pacientes
Cuando veo estos cursos evolutivos de situaciones que me han tocado vivir de cerca, me doy cuenta que 35 años de trabajo dan para mucho y que soy ya como el abuelo porretas contando las cosas de «aquellos tiempos del cuplé» que a los jóvenes les sonará a los tiempos de maricastaña. Pero que no se les olvide a estos jóvenes, que nada de lo que hoy es realidad en A.P. nos lo han regalado por bobilisbobilis. Detrás están algunos abuelos porretas, y nos tan abuelos, que se lo han currado, reclamando para la Primaria el papel que creen debe desarrollar.
Otra cosa, por desgracia, es que a veces, por proponerlo o hacerlo, te miren como el provocador del disconfort. «Con lo «agustito» que yo estaba y ahora me meten este nuevo rollo». ¿Os suena?

Y todo esto cuando parece que los nuevos NACOs le están marcando el tiempo que le queda al bueno del Sintrom. Es el círculo de la mejora continua. Cuando estás a punto de cerrar un circulo te tienes que apuntar a uno nuevo.

Es para que no nos aburramos y un buen método para prevenir el deterioro de la memoria asociado a la edad.