Una bonita iniciativa, Mírame, diferénciate, que pretende reivindicar el lado humanista de nuestras profesiones. Por supuesto que nos apuntamos a difundirla y a potenciarla en lo que podamos desde nuestros modestos blogs.
Este ha sido el titular de la notica que nos ha dejado conmocionados el pasado día 8. En primer lugar monstrar todo mi apoyo al compañero y alegrarme porque parece que se está recuperando de las heridas sufridas.
Pero en la noticia hay muchos otros temas que comentar:
En este caso no podemos hablar de una agresión a un compañero ya que se trata de una reacción imprevista de un paciente con un serio problema mental. Tampoco, y menos los profesionales sanitarios, podemos levantar la voz ante el riesgo generalizado que suponen estos pacientes porque simplemente no es cierto.
Pero lo evidente es que el compañero ha sufrido un accidente mientras realizaba su actividad profesional y en clara relación con el contenido de la misma y que por tanto, en mi opinión, se trata de un, peculiar, accidente de trabajo y supongo que será tramitado en este sentido.
Otro aspecto de la noticia es el siguiente: «un médico psiquiatra y una enfermera acudían, como hacían de forma rutinaria, a una visita domiciliaria a un enfermo que padece esquizofrenia. Iban a ponerle una inyección con la medicación necesaria y a comprobar cuál era su estado»
La posibilidad de que un especialista del segundo nivel, en el ámbito de la medicina pública, acuda a un domicilio para controlar la evolución de la patología de su especialidad es, en nuestro medio, lo mas parecido a un episodio de una serie de ciencia ficción.
Recuerdo que hace muchos años, cuando el INSALUD ejercía su monopolio a nivel de todo el territorio nacional, existía la posibilidad, nunca ejercida, de poder concertar una visita de los médicos generales con un especialista en casos muy concretos y a petición del médico general. Hoy en día esta posibildad es inexistente salvo en este caso en el que, al parecer, existen dos equipos de psiquiatria que en plan «hospitalización a domicilio» hacen un seguimiento de algunos pacientes a fin de evitar ingresos muy prolongados y en épocas de estibilización del cuadro clinico.
Cuando se habla tanto de que el domicilio del paciente debe convertirse en un Centro de Salud donde gestionar su problemática crónica, no se plantea ni por asomo esta posibilidad y tal vez haya que valorar la opción de realizar avisos conjuntos de dos especialistas: el médico de familia y el correspondiente de segundo nivel en función del problema a abordar. Esto si que sería un Organización Sanitaria Integrada y supondría un verdadera revolución en la gestión del proceso asistencial.
Pero me temo que un par de volantes de ambulancia, por supuesto generados y cumplimetados por los de siempre, será la alternativa que prevalezca y que los especialistas del segundo nivel seguirán sin saber lo que es un domicilio de un paciente crónico, salvo en el ejemplar caso que ha generado la noticia.
Yo ya me he pedido cama para estar ingresado en el H. Galdakao el próximo día 14 de diciembre. Ya me buscaré una excusa que no implique que me realicen trescientas pruebas a cada cual mas molesta y que me permita disfrutar del menú que ese día el cocinero Eneko Atxa, 2 estrellas Michelin en su restaurante Azurmendi, va a elaborar para los pacientes ingresados: crema de puerros y espuma de patatas, seguido de merluza al vapor y caldo de cebolla morada de Zalla, carrilleras estofadas con lagrimas de pimientos rojos asados y espuma de frutos rojos.
Y todo ellos al interesante recio de 0 euros que paga Osakidetza.
Pero lo del buen rollito de Eneko Atxa y el H Galdakao no se limita a ese día. Han elaborado juntos un recetario de menús saludables de mágnífica presentación al precio de 30€ según la prensa.
De todas formas la preocupación del H Galdakao por el tema de la hostelería de los pacientes no es una improvisación y parece que se lo curran día a día y por ello les dan hasta premios.
Zorionak por las iniciativas y por los reconocimientos
Vivimos en un mundo en el que se invierte cinco veces mas en cirugía estética y en medicamentos para la virilidad que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años seremos ancianos y ancianas con cuerpos perfectos pero no recordaremos para qué sirven
Mira que me había prometido darme un descanso en esto del blog. Mira que estaba como un limón exprimido y con sensación de que no quedaba ni una gota que aportar. Pero tras unas merecidas vacaciones uno vuelve a la dura y cruda realidad y se incorpora a su puesto de trabajo el día uno del mes de diciembre del año de nuestro señor de 2011 y se encuentra con
SUPRE
El Sistema Universal de Prescripción
Así de golpe, sin calentamiento previo y en medio de esa avalancha de personas que te esperan como si fueras Perón retornando a la Argentina. Y claro, te provocan, y no te puedes contener. La carne es débil (en mi caso, un flete) y la tentación supera con creces las intenciones de matener el espíritu alejado de los foros de opinión. Y tú vas y opinas.
!Que te calles leche! me susurra mi conciencia juancarlista
Pues ni por esas, tú.
Y resulta que el programa en cuestión está bien. Es intuitivo, sencillo de entender e incluso amigable …
PERO…
Siempre hay un pero y en este caso unos peros, unos cuantos peros.
El programa funciona aceptablemente hasta que interviene la firma electrónica. Entonces se ralentiza hasta desesperar al Santo Job, haciendo que el tiempo que se emplea en la denominada «regularización» se dilate y que acabes viendo el reto como una subida al Himalaya sin oxígeno. Surge la tentación. «Lo dejo para otro día». «No, venga, no te achiques, cuanto antes lo hagas mejor». Y te debates ante el siguiente paciente. ¿Lo regularizo o no lo regularizo?. Y al final como uno es como San Jorge, saca su espada y le dice al dragón: «Te voy a cortar los huevos de un plumazo y te voy a regularizar hasta las entrañas y más alla»
Pero ete aquí que el programa está aun con una inestabilidad increible y que el sistema de firma electrónica se queda «colgao» con demasiada frecuencia dejántote en un impas en el que no sabes que hacer ya que si te sales pierdes la información pendiente y si no te sales no avanzas.
Ante tal dialéctica vital he decidido pedir sopitas a los sabios que se encuentran en el país del CAU (Centro de Atención al Usuario) y esta ha sido su respuesta para, al menos, no perder la información del paciente. (un plan B para casos de crisis total)
Hacer clic con el botón derecho del ratón en citrix. Está en la parte inferior derecha de la pantalla, al lado de la hora.
Pinchar en “Cerrar sesiones”. Esto cerrará OsabideAP pero no se perderán las prescripciones cuando se queda a medias.
Sacar la tarjeta del teclado.
Entrar en OsabideAP.
Meter la tarjeta en el teclado de nuevo.
Vamos, el clásico «empezar de nuevo», reset en inglés para lo no iniciados. De porqué pasa esto ( y os aseguro que pasa mogollón), ni una palabra. De «tranqui colega que mañana lo tienes controlado y esto lo salucionamos este fin de semana que vamos a venir a currar para que el lunes no te vuelva a pasar», ni media palabra.
Y todo esto en esta época en torno a las navidades en la que es bien sabido que la gente se va de compras y no va al médico ni por asomo. Época en la que los procesos respiratorios, la gripe y esas zarandajas que habitualmente colapsan las urgencias y los ambulatorios brillan por su ausencia y en la que uno puede dedicar un amplio espacio de la jornada a pelearse con este programma que es SUPREfragilisticoespialidoso (SUPRE, frágil y espialidoso, que quiere decir lento en en el idioma de los deshollinadores)
Conclusión: Un programa aceptable, muy mejorable con dos talones de aquiles imperdonables: Es lento de «cojones» e inestable como un castillo de naipes. Y se ha decidido implantar en plena época invernal. En fin. !Es lo que hay!. Y este fin de semana toca afilar la espada para el lunes regularizar al dragón, se ponga como se ponga. Que con lo que he realizado estos dos día, ya sólo me quedan 1500 pacientes por delante
!Mamaá, mamá, hazme una nota para no ir al cole que me duele la tripita!
Me lo tengo que mirar. Sufro un cuadro clínico desconocido, que a buen seguro estará asociado a algún gen y que se descubrirá en el futuro, que en cuanto llego al primer aniversario de un blog, (hoy es el día) entro en una crisis total y se me acumulan las preguntas sin respuestas.
Tras 365 días y 280 post publicados uno empieza a pensar si esto del mundo 2.0 no es mas que una falacia de la que nos (retro)alimentamos unos cuantos y que a fuerza de endogamia hemos conseguido crear nuestro matrix particular y siempre que nos ofrecen la elección de las pastillas elegimos la azul para no conocer la realidad.
He estado una semana ausente haciendo lo que más me gusta en el la vida, viajar con las personas que más quiero, disfrutando de lo nuevo, compartiendo con los que quieres, en una dimensión tan próxima que no he echado en falta ni el blog, ni el twitter, ni el facebook, ni a San Bit de los unosyceros que tantos milagros obra en mi vida.
Seguro que esta crisis se me pasa (siempre se me pasa) pero lo que no sé es cual será el resultado tras la crisis. Habrá que esperar a que la fiebre ceda, los síntomas se alivien, el cuerpo descanse y recupere su tono habitual pero sobre todo que la mente recupere la ilusión por escribir convencido de que si no lo haces el mundo puede tener una crisis y llegar a pararse y eso, por supuesto, uno no lo puede consentir. Hasta ahí podíamos llegar
Cierto es que a muchos pacientes se les va la mano con los colirios y entre que no aciertan y les tiembla el pulso el colirio les dura dos días. Menos mal que los japoneses han resuelto el problema con estas prácticas gafas-embudos con las que no vamos a desperdiciar ni una sola gota
Ser oposición en un Parlamento es muy duro, pero que muy duro. Todo el día pensando en como tocarle las narices al Consejero de turno y claro, a veces uno no está muy inspirado, no hay temas nuevos, estas harto de preguntar siempre por lo mismo y un día acabas por tener lo que se llama «una idea genial».
Esa mañana te levantas con mas energías que nunca. Piensas que la pregunta parlamentaria va a conseguir que el Consejero se rile por las patas abajo. Soy un crack, vas pensando camino del Parlamento. Con esta pregunta seguro que me nombran algo importante en el Partido. Que se sepa que yo estoy calvo de lo mucho que pienso y de lo listo que soy. Y vas y le lanzas la pregunta
“¿quién, cómo y por qué motivo se tiene acceso a las historias clínicas y antecedentes médicos de los pacientes de Osakidetza?”
Apela a la “especialísima protección de los datos médicos”
Así, a pelo, sin red, como los valientes, descubriendo la cuadratura del círculo.
¿De verdad te pagan por preguntar esto?. ¿No sabes donde se regula todo este tema?. ¿No has oido hablar de toda la legislación en torno a lo relacionado con la historia clínica, su accesibilidad, la trazabilidad de sus accesos, los niveles de acceso a la información etc, etc?
Señor señor. Con la cantidad de gente en el paro y están trabajando «los mejores»