Para qué añadir palabras cuando lo dicho está tan claro?
¿Quién controla al controlador?
Pues a pesar de la confusión en la información de estas primeras horas de conflicto, parece que al final el marrón puede afectarnos a nosotros, los médicos, ya que el motivo que alegan los controladores para darse el «piro» todos en bloque es que están muy malitos y se van a casa o se quedan pero no pueden hacer nada (esto si que es una epidemia en toda regla y sin vacuna).
A mi preocupan dos cosas o efectos colaterales.
La sensación generalizada de que el coger una baja es como ir a comprar unas gominolas con el consiguiente descrédito de los médicos. Ayer por la noche era la frase más habitual en las charlas con amigos y tengo que reconocer que me produjo una sensación de rabia interior
Y por otra parte la utilizazación que los controladores quieren hacer de nuestro colectivo. No les basta con secuestrar a miles de ciudadanos como rehenes en un conflicto laboral, no les basta con fastidiar las vacaciones a miles de ciudadanos, no les basta con aumentar el problema económico de país que tan necesitado está del consumo interno, no les basta con deteriorar mas la imagen de este pais. Ahora piensan que van a venir a mi (nuestra) consulta a pedirme la baja porque están stresados y que yo (nosotros) voy (vamos) a contribuir a esta «fiesta» que han montado.
La respuesta es RIGOR. Y si el martes me tengo que enfrentar a esta situación lo pienso aplicar.
El acto médico y las nuevas tecnologías
El acto médico, corrijo, el acto sanitario, ha cambiado poco en su esencia a lo largo de los tiempos y supongo y espero que cambirá poco.
Se basa en un compromiso tácito de las partes, en una confianza mutua. Se inicia con una persona que precisa una atención y que plantea un problema, una necesidad y que nos relata su historia llena de matices, antecedentes, síntomas y algún signo que ha observado. Por parte del profesional, con una actitud empática, recogemos toda esta información, matizamos algunas cuestiones, indagamos en algunos aspectos y complementamos lo recogido con una exploración aportando más signos a la información acumulada. Si es preciso recurrimos a ayudas complementarias. Tras todo ello planteamos una hipótesis diagnóstica y proponemos un plan terapéutico con medidas higienico dietéticas, físicas y/o farmacólogicas (según los tiempos)
Este proceso sencillo pero perdurable en el tiempo (aunque seguro que me he olvidado de algún aspecto fundamental) no varía ni debe variar por el uso de las nuevas tecnología (NT), que curiosamente cada época tiene y ha tenido la suyas propias.
«Se inicia con una persona que precisa una atención» : Cuando no había teléfono se iba en persona a coger una cita o a llamar al médico, luego la «nueva tecnología» del teléfono hizo que lo habitual fuera que se llamara para pedir una cita. Hoy se puede usar una web o un aparato de reconocimiento de voz y mañana quién sabe. Pero el hecho de precisar una atención y ponerse en contacto con el sistema es el mismo.
«plantea un problema, una necesidad y que nos relata su historia llena de matices, antecedentes, síntomas y algún signo que ha observado» : Lo habitual hoy es que estos datos se proporcionen en persona pero la webcam, el mail, el telefono u otros medios pueden habilitar otras formas de aportar el subjetivo del paciente.
«con una actitud empática» : en este campo no hay tecnología que ayude. O hay o no hay. Es un problema de ACTITUD
«recogemos toda esta información, matizamos algunas cuestiones, indagamos en algunos aspectos y complementamos lo recogido con una exploración aportando más signos a la información acumuladada. Si es preciso recurrimos a ayudas complementarias» : El aparataje tecnológico, la telemetría, los envíos de resultados via informática, las interconsultas con compañeros como la telederma o la retinografía, pueden facilitar y acortar el proceso que nos ocupa pero no sustituirlo.
«planteamos una hipótesis diagnóstica y proponemos un plan terapéutico con medidas higienico dietéticas, físicas y/o farmacológicas» : el acceso a algoritmos informáticos, herramientas de ayuda a la prescripción, la posibilidad de acceder on-line a consultar en la red … pueden ayudar a que los profesionales realicen mejor su labor y ayudar de forma más eficaz y eficiente a los usuarios.
Conclusión: Las tecnologías serán bien recibidas en tanto y cuanto aporten valor al acto sanitario, facilitándolo, agilizándolo, complementándolo, ayudándolo. En definitiva haciéndolo mas eficaz y eficient. Si no lo hacen no aportan nada.
La Hiperfrecuentación
La sostenibilidad del sistema, amén de otras consideraciones, tiene un factor crítico en este tema y por tanto controlar o mejor disminuir sus tasas serán claves en el futuro
Ahora viene lo difícil ¿Cómo disminuir esta frecuentación?
El abanico de posibles acciones es amplio y variopinto. Se me ocurren unas cuantas pero seguro que sesudos hombres de la gestión de sistemas sanitarios son capaces de multiplicarlos por diez.
Yo los dividiría en:
A) Factores disuasorios: Destinados a que el usuario se lo piense dos veces antes de acudir porque bien le toca el bolsillo o bien está concienciado del gasto
- Copago: Es curioso el debate actual sobre este tema. Parece que sólo existen dos posturas maximalistas: SI o NO. De entrada es bueno recordar que el copago ya existe (pago del 40% en farmacia a los activos) y que nadie se ha planteado quitarlo. Luego por tanto no parece tan descabellado ampliarlo si no de forma generalizada si de una forma selectiva. Mis pacientes mayores que requieren de los servicios sociales una ayuda domiciliaria, no pagan todos iguales. Lo hacen en función de sus ingresos. Luego es posible la diferenciación sin perder el concepto de justicia social/retributiva. Importante matizar que el copago no abarata al sistema pero si puede disuadir en su hiperfrecuentación
- Ticket moderador: Es un copago circunscrito al uso o a la frecuentación. Tienes derecho a 6 visitas año pero a partir de ahí existe el copago.
- Facturas sombras: De dudoso efecto pero que intenta concienciar del gasto y educar en el buen uso de los servicios.
- Disminuir la cartera de servicios: Si no hay oferta disminuye la demanda. Tema complejo pero de resultados notables. Y que nadie se escandalice. Hay muchas ofertas que no se realizan o prestan o se financian en la actualidad.
- Escuela de pacientes: Englobaría todos las acciones dirigidas o enfocadas a que los pacientes se conviertan en expertos de su enfermedad y a la postre puedan realizar autocuidados sin tener que depender del sistema sanitario.
- Remedios caseros para síntomas banales: Al estilo del NHS ingles que informa a la población de cuidados caseros para patologías banales y no tener que ver en consulta una urgencia “porque esta noche se me ha cerrado la nariz y por poco me ahogo”.
- Consejos sanitarios on-line o telefónicos para dudas o consejos que puedan evitar el acudir en persona al centro o a la urgencia
- Consultas de mayor capacidad resolutiva tanto en primaria como en las de los otros especialistas. No derivo si lo puedo resolver yo. No vuelve otro día si me pueden hacer la rx ahora etc. Aquí incluyo todo lo relativo a la coordinación primaria-resto de especialidades, las consultas virtulaes, las teleconsultas etc.
- Circuitos de pruebas complementarias optimizados que reduzcan las visitas: No ir un día a hacerte el ekg y otro la analítica.
- Habilitar circuitos no presenciales para ciertos casos: Si se puede resolver por vía telefónica, e-mail etc no necesita su presencia en consulta (resultados normales de controles, tramites administrativos etc)
- La receta electrónica asociada a las cartillas de largo tratamiento que evitarán la presencia en las consultas del paciente Jack Stamos.
- Dotar a todos los niveles asistenciales de mayor capacidad resolutiva (asumiendo sus responsabilidades): La enfermería asumiendo su papel prescriptor, de gestor de casos, del paciente domiciliario, el AAC como gestor de ciertos procesos administrativos etc)
- Simplificación (eliminación?) de los procesos burocráticos y su desplazamiento a niveles no sanitarios (administrativos, vía electrónica)
- Aumentar las habilidades/aptitudes/actitudes de los profesionales (aportación de Marga) : habilidades de comunicación, formacion en abordaje psicosocial,perspectiva de género, visión panorámica del paciente y sus dolencias, toma de decisiones compartidas con el paciente, en fin, lo que todos sabemos, que en el mismo sistema sanitario con las mismas dificultades, o sea, en el mismo C. S. conviven consultas con frecuentacion aceptable y consultas desmadradas.
D) Factores de anticipación: Destinados a la prevención. Si no enferman/descompensan/empeoran no acuden
- Campañas de vacunación
- Campañas de screening en patologías cuya rentabilidad lo aconseje.
- Telemonitorización: Pacientes de riesgo con control de indicadores clave que informen de sus descompensaciones
- PAPP: Planes de Acciónes Programadas y Preventivas en función del perfil de cada paciente
- Campañas de educación en hábitos saludables: Con rentabilidad a largo plazo.
- Decisiones Políticas que afectan a la salud: La ley del tabaco es un ejemplo. Seguridad vial , Políticas alimentarias, políticas sobre tóxicos y contaminantes etc
Canarias homeopática
De entrada me posiciono. No creo en la homeopatía. Me parece un placebo. Pero respeto a los ciudados y médicos que creen en ella y no quiero con este post plantear un debate sobre su eficacia.
Lo que planteo es un debate sobre su evidencia. ¿Con qué criterio, el servicio Canario de Salud, si este desatino se lleva a cabo, va a dirigirse a un médico que prescriba un antibiótico de tercera generación para un catarro de vías altas? ¿Con qué criterio va a dirigirse a un médico que prescriba un esomeprazol de 40 mgr de por vida a un paciente porque toma un betabloqueante para la hipertensión? ¿Con qué criterio va a dirigirse a un médico que realiza screening a chavales de 15 años con un PSA anual? y así hasta el infinito.
Pues con el mismo que usen para apoyar la homeopatía financiada por un sistema público (es decir, con el dinero de todos). Llenos de argumentos variopintos pero vacios de evidencia. A no ser que un argumento que se diluya 30C en el vacío de la evidencia produzca un efecto paradógico aumentando su peso argumental
La unidosis
La idea de la unidosis es en sí misma una buena opción. Pero para plantearla como una alternativa se necesita tiempo y cultura.
La nueva ministra, nuestra querida Pajín, se ha lanzado con el tema de la prescripción unidosis pero me temo que sin una reflexión serena y sobre todo sin preguntar a los que de verdad son los actores de la prescripción farmacéutica.
Veamos algunos aspectos.
Pero condición sine qua non es que para que el proyecto sea viable debe de ser que al menos no resulte oneroso. Y aquí es donde se comienza con el capítulo de costes del proyecto y rentabilidad del mismo.
Hablemos de costes materiales y de costes intangibles: Todo tratamiento se inicia en una prescripción que la realiza hoy en día un médico, un odontólogo o un podólogo. En el caso de los médicos y en el entorno de la sanidad pública y por tanto financiada, lo hacemos en la mayoría de los casos a través de programas informáticos de prescripción. La realidad actual es que estos programas no están preparados para poder realizar una única prescripción al margen de los envases prefijados. Por ilustrar con un ejemplo. Si prescribo omeprazol: una al día durante 33 días esto hoy es inviable. Y con el nuevo decreto no lo sé. Si se convierte en viable, hay que adaptar los sistemas actuales informáticos a la nueva tesitura y si no lo hacen la solución será hacer una receta de 28 comprimidos, una de 4 y una de 1. Tres recetas.
Es evidente que los costes de modificar un programa ya funcionante son altos, altísimos. Y los costes de realizar tres recetas es un intangible de alto coste que llevará a no utilizarlo.
Continuemos el acompañamiento a la prescripción por los tortuosos meandros de la farmacia. El farmacéutico en el caso de una sola prescripción deberá adaptar un envase ad hoc, a partir de un envase hospitalario o de los estándar, a la cantidad fijada o proporcionar los tres envases descritos (con un cupón para cada envase). No nos olvidemos que nuestras recetas no son recetas sino cheques de pago para el farmacéutico. En ambos casos se van a acordar de la familia de la ministra (ya de por sí bastante recordadas por otras causas).
¿Y los beneficios? Si os fijáis en los medicamentos incorporados al proyecto de RD su valor es en torno a uno o tres euros los envases actuales de más comprimidos con lo que la capacidad de ahorro en estas cantidades se va a cuantificar en céntimos (pocos) en el mejor de los caso.
Lo lógico sería aplicarlo a aquellos principios activos de alto coste y en los que se detecta un claro desajuste entre los envases predefinidos y la práctica habitual de prescripción. Y por otro lado no mezclar churras con merinas. La unidosis no es lo mismo que la adherencia a los tratamientos y su correcta cumplimentación. Cuando sobran antibióticos en los hogares, en mi opinión, se debe más a un mal cumplimiento de las indicaciones terapéuticas que a un inadecuado formato del medicamento.
Resultado: Un negocio desastroso. Eso sin mencionar que la experiencia piloto de hace unos años en tres comunidades autónomas ya dejó claro que el proyecto no merecía la pena.
Entonces ¿porqué se hace? ¿necesita la Ministra aportar contenido a su mandato? ¿Es un brindis al sol de cara a la galería? Y sobre todo si no es rentable, tampoco es prioritario, que con la que está cayendo se puede ahorrar con miles de iniciativas diferentes.
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La receta de enfermería
Vaya por delante mi clara postura a favor de la prescripción de la enfermería. No sólo eso. Creo firmemente que la enfermería va a jugar un papel estratégico en el devenir del futuro de los cambios de los sistemas sanitarios. Su rol pasa por asumir un desarrollo de sus competencias y por tanto de sus responsabilidades como pieza clave en múltiples áreas. Desde la educación sanitaria, la supervisión de los pacientes crónicos, de los polimedicados, de asumir un papel en el triage a distintos niveles, de asumir un papel más activo y autónomo en las curas, la cirugía menor etc etc.
Hoy me detengo en el tema de la prescripción porque se acaba de publicar el borrador que lo va a desarrollar en un futuro próximo. Una lectura tranquila me reafirma en su buen criterio pero seamos conscientes de lo que pone y no nos inventemos lo que no pone.
La enfermería va a poder indicar y usar los medicamentos que no precisan receta. Alguien dirá que para eso ya está el farmacéutico o el vecino de arriba o el propio paciente que puede comprarlos en la farmacia motu proprio. Pero no es igual. La diferencia es que al hacerlo la enfermería adquiere una responsabilidad. Se presupone que conoce el tratamiento del paciente, que conoce si existen incompatibilidades entre los fármacos, si existen patologías que lo contraindiquen etc. y de ahí que se asuma una responsabilidad para la que hay que formarse.
En el caso de los medicamentos que si precisan receta, la enfermería podrá usar, indicar y autorizarlos en el marco de unos protocolos y guías de de práctica clínica y asistencial que serán aprobados por la Agencia de Calidad del SNS.
Y para elaborar estos protocolos se han diseñada unos Comités ad hoc en los que la representación de los médicos y de la enfermería está equilibrada (obliga al consenso) y con el apoyo de varias instancias de la administración.
Si se respeta este marco de competencias, de formación y de contenidos la labor de la enfermería junto a los otros actores sanitarios presenta un porvenir envidiable al mismo tiempo que fundamental para abordar los retos de la Atención Primaria.
También espero que en este trámite, los medicos y sus representantes den la talla y sean capaces de entender la realidad asistencial.
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