La Ventanilla Única

Hace un mes una institución pública de mi territorio, la Diputación Foral de Bizkaia, solicita a una paciente que se le cumplimente un documento para realizar unas gestiones en relación a una solicitud de prestaciones socisanitarias

La burocracia se pone de entrada farruca al tener que cumplimentar los datos en un documento ad hoc de su organización y rechazando de plano cualquier informe que se pueda realizar en otro formato. Los datos que se solicitan son los habituales: Diagnósticos médicos, tratamientos, valoración mental,  trastornos del comportamiento, dependencia funcional, ulceras de piel, observaciones. etc

Dicho documento se debe realizar de forma manuscrita ya que alguna mente, que en su día decía que pensaba pero no pensaba, aceptó dicha circunstancia rubricando con su firma estas condiciones entre el ente foral y Osakidetza impidiendo la realización de dicho informe a través del programa informático de la consulta.

15 días mas tarde, la misma organización solicita la misma información de la misma paciente y por supuesto en documento ad hoc, que se debe cumplimentar de forma manuscrita

El motivo es que lo solicita la ventanilla de al lado de donde se entregó el primer informe y cada negociado negocia su negocio y eso de la ventanilla única del usuario se lo pasan por el mismísimo arco del triunfo y a la ley Ómnibus le han sacado el dedo y le han hecho una cuchufleta.

Pero hoy me solicitan el tercer informe, para decir lo mismo, de la misma paciente, por supuesto en documento ad hoc y manuscrito. Y me he negado. Que repasen la ley de servicios que afecta de plano a las administraciones públicas, que se enteren que el que  «cada ventanilla es un bunker » es un concepto del siglo pasado, que se pongan las pilas y soliciten ayuda a algún organismo público especializado en el tema para que les hagan una plantillita con la información de cada usuario, no ya a nivel de distintas organizaciones, eso sería un lujo asiático, sino en la misma organización.

A los responsables de Osakidetza, me ahorro pedirles que cambien el formato, o que me faciliten el trabajo o que alguien dedique un segundo a pensar lo que no pensó la autora de la firma del convenio de tan infausto recuerdo.

Viva la burocracia absurda y reiterativa que nos aporta ese puntito de neorealismo italiano a la vida cotidiana. ¿alguien se pensaba que estábamos en el siglo de las TICs? Pues que vaya aterrizando.