La burocracia se pone de entrada farruca al tener que cumplimentar los datos en un documento ad hoc de su organización y rechazando de plano cualquier informe que se pueda realizar en otro formato. Los datos que se solicitan son los habituales: Diagnósticos médicos, tratamientos, valoración mental, trastornos del comportamiento, dependencia funcional, ulceras de piel, observaciones. etc
Dicho documento se debe realizar de forma manuscrita ya que alguna mente, que en su día decía que pensaba pero no pensaba, aceptó dicha circunstancia rubricando con su firma estas condiciones entre el ente foral y Osakidetza impidiendo la realización de dicho informe a través del programa informático de la consulta.
15 días mas tarde, la misma organización solicita la misma información de la misma paciente y por supuesto en documento ad hoc, que se debe cumplimentar de forma manuscrita.
Pero hoy me solicitan el tercer informe, para decir lo mismo, de la misma paciente, por supuesto en documento ad hoc y manuscrito. Y me he negado. Que repasen la ley de servicios que afecta de plano a las administraciones públicas, que se enteren que el que «cada ventanilla es un bunker » es un concepto del siglo pasado, que se pongan las pilas y soliciten ayuda a algún organismo público especializado en el tema para que les hagan una plantillita con la información de cada usuario, no ya a nivel de distintas organizaciones, eso sería un lujo asiático, sino en la misma organización.
Viva la burocracia absurda y reiterativa que nos aporta ese puntito de neorealismo italiano a la vida cotidiana. ¿alguien se pensaba que estábamos en el siglo de las TICs? Pues que vaya aterrizando.




