Comenzando el 2014 con el pié izquierdo

No se como se presentará el 2014. La verdad, no espero nada. Me temo que me espera un año duro. Tengo la sensación de haberme levantado este 2014 con el pié izquierdo.

Y ante este panorama, y los retos que se nos avecinan, es probable que uno se vea avocado a manifestar en más de una ocasión su desacuerdo. 
Si lo hago, algunos pensarán que estoy contribuyendo con ello a mejorar la sanidad de mi país pero serán los menos y probablemente serán amigos y conocidos en la red (un, dos, tres, responda otra vez). Los otros, la gran mayoría, en especial los de los cargos con cargo, apunto y disparo, pensaran que soy un desleal.
Si ello se produce, a pesar de mis deseos de contención absoluta, quiero recordar que ya hubo hubo quién pensó en esta circunstancia y lo dejó claro

«No debemos confundir el desacuerdo con la falta de lealtad» 
(Edward R. Murrow)
Este post está dedicado a aquellos pocos que piensan sobre el particular: «dicen las malas lenguas que su capacidad de liderazgo nos conduce a los demás a la desobediencia y digo yo que más les valdría a esos maledicentes aprovecharse de ese liderazgo…»

El Pequeño Saltamontes y el tañido de la campana

Maestro: ¿Porqué suena tan mal la campana del templo? 
Mi Pequeño Saltamontes: No confundas nunca los problemas que se derivan de tu pobre mente estéril y de la torpeza de tus manos con las posibilidades de un buen tañer de la campana 
Entonces maestro, ¿eso significa que si no tañe bien la campana se debe a que el tañedor es torpe y sin imaginación? 
Claro, pequeño saltamontes, claro (¡Pero que cortito es este saltamontes del carajo!)

Ah, que no es así? .No, !La culpa es de la campana!