Ten cuidado con lo que deseas no vaya a ser que lo consigas

Estamos viviendo tiempos difíciles en muchos aspectos. Pero en lo referente a nuestra profesión se están planteando problemas y circunstancias que afectan a temas sensibles que tienen mucho que ver con los principios morales, con los valores de cada profesional.
Lo que llevo leyendo en esta primera quincena de agosto en relación a la postura de atender o no atender a los colectivos que quedan excluidos de atención por el SNS y el consiguiente debate de si deben primar nuestros valores o si debemos acatar las directrices de la empresa para la que trabajamos y nos paga, es un claro ejemplo de lo que quiero exponer.
Algunos, hace tiempo que nos pronunciamos en este sentido y además lo hacemos desde cargos institucionales, así que no me voy a repetir
Se escriben manifiestos, se preparan documentos para objetar, se enumeran a las organizaciones que apoyan la postura… pero al final las decisiones son individuales y se deben tomar en función de los valores de cada uno.
¿Y las consecuencias? 
Porque todo este lío no tendría mucho sentido si no hubiera consecuencias. Ya lo ha dejado claro el Señor Monago, Presidente de Extremadura,  «aquí no cabe la objeción de conciencia salvo que uno quiera que de su propia nómina se le deduzca el tratamiento».
Estas serían consecuencias pecuniarias pero ¿Y si las consecuencias son disciplinarias?
Imaginemos, Dios no permita tamaña idiotez, que se expedienta a un compañero por no acatar las directrices de la empresa en este tema. Y no sólo eso, sino que este es el primer caso de un escenario futuro en el que la ÉTICA de la empresa es la norma que deben acatar todos sus empleados. 
Por si no ha quedado claro y por llevarlo a una situación extrema adjunto un texto de Juan Gérvas en MEDFAM:
Habría que recordarles ( a los defensores de que hay que acatar las directrices de la empresa para la que trabajamos y nos paga) que en la Alemania nazi, con el partido nazi en el poder democráticamente elegido, las autoridades pidieron a los médicos que pasasen la lista de los pacientes que atendían con minusvalías físicas y psíquicas, y enfermos mentales; y mayoritariamente los médicos dieron esas listas, que emplearon los nazis para llevar a esos pacientes a las cámaras de gas.
Lo mismo se hizo, para castrar, en los EEUU y en Suecia, en democracia los que creen que «te debes a tu empresa que es quien te paga y quien pone las reglas de juego» están en esa línea de colaboración con las autoridades
La situación se convierte en tan absurda como que el 1 de septiembre cuando le comuniques a un paciente que ese fármaco ya no está financiado, no se puede hacer de cualquier manera, NO. Hay que ser delicado y por supuesto no hacer referencia a recortes presupuestarios ni nada similar. 
Y con este panorama de fondo, mi no-amigo y no-conocido Rafael Timermans (no creo haber oído a nadie, nunca, en persona (amigos y conocidos, me refiero) defender la colegiación obligatoria por lo que me incluyo en el capítulo de los no-no) se lanza en la defensa de la libre colegiación. 
Ya adelanté mi opinión al respecto en relación a esta línea de razonamiento que parece no preocupar a nadie y en pro de la colegiación universal (Mi impresión es que no se quiere decir en público lo que se piensa en privado, y ya eso me preocupa, dice el tocayo. Sigo siendo un no-no ya que si en algo yerro de forma reiterada es en decir en público lo que pienso en privado)
A mi colega no pienso rebatirle su argumentación, plagada de errores conceptuales por otra parte,  ya que es saludable que existan opiniones dispares. Sólo recordarle el dicho «Ten cuidado con lo que deseas no vaya a ser que lo consigas» y como su deseo se va a convertir en realidad en breve desearle que a partir de ahora la gestión de sus conflictos éticos con la empresa le sean propicios, apoyado por los jueces, porque el futuro que se insinúa, de ordeno y mando o palo y tentetieso, puede que haga que añoremos lo perdido.

Yo fuí uno de los 26.621

El Dr Usparicha fue la primera persona que me puso la mano encima. Y a pesar de ello no le he guardado rencor. Efectivamente yo fuí uno de los 26.621 niños que ayudó a traer al mundo en su clínica bilbaina. No creo que esto me haya imprimido «caracter» ni que los 26.621 acabemos formando un club o algo similar. Simplemete un «sucedido» bilbaino.
Pero si el Dr Usparicha es conocido no lo es tanto por sus labores tocoginecológicas sino por ser el fundador y el alma de la DYA tambien conocida como Ayuda en Carretera sin saber el porqué ya que sus siglas corresponden al lema Detente Y Ayuda. Un bonito lema.
Recuerdo de chiquillo que en una ocasión que ibamos a la playa nos recogió el Dr Usaparicha haciendo auto stop a unos cuantos amigos. Tenía un coche gigantesco. Para mi era un «aiga». Pero lo que me dejó transpuesto era que tenía en el coche una emisora con la que se comunicaba con los puestos de la DYA:  «Llamando a base uno, cambio». Con aquella edad me pareció un ser de otra era tecnológica.

Ay que ver lo mayor que estoy contando estas batallitas pero personajes tan peculiares como él son los que te dan ocasión para los chascarrillos.

Dencanse en paz que después de 92 años, se lo ha merecido

Deshabituación tabáquica

Parece que el tema de los grupos de deshabituación tabáquica en Osakidetza camina con paso firme y que poco a poco se van estructurando. Pero la manera de como se ha realizado en la margen izquierda me da pie a esta reflexión.
Es bien conocido que Ander Larrazabal y yo hemos formado un tandem de trabajo durante mucho tiempo (incluso había rumores que fueron rotundamente desmentidos de que formabamos una pareja de hecho :-)). Nos entendíamos a la perfección y ambos hemos puesto en marcha proyectos de los que, sinceramente, estamos muy orgullosos. El PAIME puede ser uno de ellos. Con el paso del tiempo el aprendiz superó al maestro y los hados del destino nos han encaminado en áreas de trabajo distintos y aunque conservamos el contacto no le dedicamos aquellas horas a lo que de verdad nos «ponía»: Pensar en un proyecto, planificarlo, desarrollarlo, buscar aliados, venderlo con pasión y al final ver crecer a la criatura.
Pero parece que el que tuvo, retuvo y guardó para la vejez y resulta que su planteamiento de cómo enfocar el tema de la deshabituación tabáquica en su Comarca se superpone como un guante con la reflexión que hice el otro día acerca de la salud y la sanidad. Me alegro comprobar que mantenemos formas de pensar con enfoques parecidos. Y estoy seguro que en el futuro coicidiremos en algún proyecto y, aprovechando algún descuido de quien corresponda, solucionaremos la sanidad. De la salud ya se encargará la sociedad.