Borde(ando) la perfección

Una paciente oncológica es derivada al servicio de psiquiatría del hospital de referencia por un cuadro depresivo asociado a su patología tumoral. Acude a mi consulta porque en la Farmacia le han dicho que con esta receta no le pueden dar la prescripción indicada. 

Como se puede apreciar, el compañero ha puesto todo su esmero y dedicación en cumplimentar el cheque canjeable con mimo y perfección.

Veamos 
  1. Prescripción por marca, of course
  2. No identifica a la paciente. Para qué? 
  3. No se identifica el profesional. Para qué? 
  4. No se data el cheque canjeable. Para qué?
En su descargo es meritorio indicar que ha usado una receta oficial y no la ha garabateado en una servilleta, que puestos a ello, se podría dar el caso. ¡Total¡ 
Pero lo que me preocupa no es el hecho en si. Lo que mis pobres y desgastadas neuronas no llegan a comprender es ¿qué ha pensado el compañero psiquiatra cuando ha procedido de la forma que lo ha hecho?
Podemos concederle el beneficio de la duda y pensar que no se ha dado cuenta y que lo ha hecho en plan informe de lo que va a tomar la paciente.
Pero puestos a pensar mal, y últimamente me pasa como a Rajoy,  que pienso lo peor, lo niego y se cumple, puede que lo haya hecho a posta pensando que siempre hay un apagafuegos, secretario para todo, que de una forma u otra solventará el desaguisado.
Porque lo que es evidente es que el «compa» tiene que ser consciente (y lo es) que con esa «receta» no le iban a dar el fármaco en la farmacia. 
  • Era consciente de que eso le supone a la paciente un viaje en balde y frustrante a la oficina de farmacia. 
  • Era consciente que debía realizar otra gestión con el «apagafuegos», pidiendo cita y ocupando un hueco para tal fin. 
  • Era consciente de que debería volver con el desaguisado bien guisado otra vez a la farmacia para, esta vez sí, se le dispense el fármaco en cuestión. 
Tal vez forma parte de algún plan ocupacional que se asocia al (es)citalopram para potenciar sus efectos, provocar la ira como mecanismo de supervivencia y reafirmar su autoestima al conseguir solucionar el entuerto. !Seguro que va a ser esto¡
No se donde había yo oído que la prescripción de la especializada del segundo nivel iba a comenzar a usar el SUPRE y que los primeros en iniciarse en tamaña aventura iba a ser la psiquiatría.
 Que dios nos coja confesados

Mientras tanto los que no tenemos ningún poder para hacer, decir o corregir estas situaciones sólo podemos contarlo esperando una palmadita solidaria (venga chaval, que no es para tanto, que lo habrá hecho sin darse cuenta) y los que tienen poder para hacer, decir y corregir, callan, y otorgan estas cosas como patente de corso. 
Luego nos contaran en el Congreso #BIsemfyc 12 que somos imprescindibles y la piedra angular del sistema. Pues empecemos por un poquito de respeto entre compañeros que no es mucho pedir.

Hasta el mejor escribano echa un borrón

Resulta que al famoso y reconocido cirujano Pedro Cavadas le han dado un premio de la Fundación Dr. Balmis Rotary Club y como consecuencia de ello ha concedido unas entrevistas en los diarios locales.
En una de ellas se le ha escapado este borrón de un nivel estratosférico: «No creo en la vocación. Un niño sólo quiere ser médico, por la bata, por ganar «pasta» o por tirarse a la enfermera» 
Al margen del tufillo que destila la frase parece no haberse enterado de que la profesión médica es, hoy por hoy, claramente femenina. Prefiero no pensar en lo que según el Dr Cavadas motiva a las niñas a ser médicas.
Pero como hasta al mejor escribano se le escapa un borrón démosle la oportunidad de decir

Actualización: Y de sabios es rectificar y pedir disculpas

La prevención cuaternaria

La aportación de noviembre de APXII está enfocada a la prevención cuaternaria y la firman Juan Gérvas y Mercedes Pérez Fernández.
Es un tema de importancia sin par y desde aquí quiero felicitar a los autores por su esfuerzo en difundir y concienciar sobre la prevención cuaternaria en general y por la carta en particular.
Sólo hay un parrafo que no comparto y que sinceramente creo que sobra:
Su nuevo médico, su nueva enfermera, son probablemente buenas personas, bien intencionadas. Pero quizá ignoren el concepto de “prevención cuaternaria” y los “daños de la prevención”. Tenga piedad con ellos y siga respetándolos con cortesía. Quizá le ayude el que sepan que nosotros hemos sido sus médicos anteriores, y el invitarles a leer cosas que usted ya conoce, de la página http://www.equipocesca.org 
Aunque tal vez esté equivocado y calificar a compañeros de probables buenas personas, ignorantes y aconsejar a los pacientes que les tengan piedad ante su ignorancia, sea lo correcto . Si, seguro que estoy equivocado. No puede ser que sea yo el único al que le parece una equivocación