Jugando a comiditas hospitalarias

29 de diciembre de 2011. Ese fatídico día, con la resaca del día de los inocentes se me ocurrió escribir un post titulado «Vas a saber lo que vale un peine (sanitario)», Maldito día. Empiezo a preocuparme sobre si soy el responsable de alguno de los males actuales o simplemente tengo una intuición de la «pera limonera».
La realidad es que se van cumpliendo los malos pronósticos y no hacen ni puñetero caso a los buenos consejos.
Hoy me preocupa el tema referente a la comida de los hospitales. Escribí: «En el tema de la gastronomía hospitalaria se podría proporcionar gratis un menú básico pero se podría optar a sustanciales mejoras bajo pedido y previo pago.» Y ni cortos ni perezosos, 4 comunidades ya están valorando la idea.
En Osakidetza van a optar por una solución mixta.Se le proporcionará a la familia del ingresado este cómodo modelo de tupperware, convenientemente tuneado con el logo de Osakidetza, para que aporten desde sus domicilios la comida para el enfermo.
Las ventajas de esta iniciativa supera con creces las de las 4 CCAA citadas anteriormente que no han sido capaces de ver lo estupendo de esta innovación. Y ello a pesar de que el Consejero Bengoa, acudió al último Consejo Interterritorial con uno de ellos conteniendo un estupendo «piscolabis» para el descanso de la sesión.
Enumerar las ventajas sería interminable. Pero me atrevo a apuntar algunas de ellas.
Ahorro de coste, como no podía ser menos, al cerrar las cocinas o el contrato con la empresa de catering. Pero no solamente presenta ventajas de aspecto económico.
El paciente se alimentaría mucho mejor al comer con mas «gusto» la comida de su casa y no esas cremas hospitalarias que remueven las tripas del mas glotón. Ya se sabe que como la comida de casa no hay nada y como la tortilla de patatas de mi madre no hay otra en el mundo mundial.
Se crearía un ambiente mas relajado en las habitaciones y en las zonas comunes al comentar las recetas de cada familia. Se podrían compartir los aportes que contienen los tupperware. «Te cambio media tortilla de bacalao por ese filete empanado que tiene una pinta que parece que me dice «cómeme»»
Ni que decir tiene que cuando coincidan pacientes de distintos orígenes tanto a nivel nacional como internacional, la variedad de gastronomías enriquecería el acervo gastronómico de los ingresados y sus familias pudiendo generarse un grupo en Facebook titulado las Recetas de los Ingresados en Basurto.
Solamente un pero. Habrá que estar un poco al loro no vaya a ser que en Digestivo ingrese algún mexicano y les lleve al resto de pacientes unos chiles superpicantes que nos deje la farmacia arrasada de los productos «protectores del estómago» y anti-ácidos

Las matemáticas neoliberales

Resulta que según los cálculos de los que saben hacer estos cálculos, en Euskadi tendremos una población de 17.000 inmigrantes a los que no les vamos a atender de forma normalizada ya que en función del nuevo RD de los neoliberales que toman las decisiones en este momento no van a tener derecho a la prestación de los servicios sanitarios como hasta ahora que era universal.
A Bizkaia corresponderán unos 8.600. Teniendo en cuenta la población de Bilbao y haciendo un cálculo estimativo tendremos en nuestra Comarca unos 2.800 inmigrantes. Somos unos 300 médicos de familia con lo que nos pueden tocar de media unos 10 pacientes por cupo.
Yo propongo que desde ya, nos sumemos a las iniciativas de otros compañeros en otros lares. Me brindo a atender a los inmigrantes sin papeles de mi cupo en las mismas condiciones que venía haciéndolo hasta ahora. La única diferencia será que cobraré la friolera de unos 10 cartillas menos. !Fíjate tu, que problema!.
Al menos, aunque no les pueda hacer el correspondiente cheque de cobro farmacéutico, serán valorados y derivados a la urgencia, si fuera necesario, con un filtro previo. 
Caso clínico: Paciente de 30 años que presenta un cuadro febril moderado de 48 horas de evolución con tos y expectoración escasa. No presenta afectación del estado general y la exploración es anodina. La impresión diagnóstica es de una viriasis.
Hasta ahora era atendido en un Centro de Salud. Lo habitual es que hubiera consumido una cita de consulta y se le prescribiera una paracetamol o como mucho un antitusivo si su pareja le había echado de la habitación por la tos nocturna.
A partir de hoy será atendido en la Urgencia de Basurto, porque irá, no tengáis duda, ya que no le queda otra opción y aunque no sea grave a ver quien tiene los huevos de pasarle una factura a una persona en su situación. No le libra ni dios de que le realicen una rx de tórax y una analítica. Mantendrá ocupado a un residente durante mucho tiempo, atascará la demanda habitual de la urgencia y al final el hipotético ahorro se convierta en un gasto desmesurado
También cabe la posibilidad de que como la anterior vez que fue a urgencias con algo “no grave” le dejaron claro que la cosa no se iba a volver a repetir, en esta ocasión no sea capaz de valorar que la fiebre no es por una viriasis sino que tiene una neumonía del carajo que implicará la atención en urgencias (esta vez si será gratis porque irá hecho unos zorros) y un ingreso
Yo creía que los neoliberales eran personas muy sabias que sabían mucho de matemáticas y que calculaban el beneficio a la primera ya que eran capaces de valorar los gastos directos y los indirectos, pero en este caso creo que les ha podido más la excitación del recorte del gasto que su verdadera esencia neoliberal.
Lo que se plantea es un absurdo. No nos va a solucionar el problema y corremos el riesgo de generar otros gastos con costes infinitamente mayores.