Estos días han detenido a un indivduo que ofertaba colocación de protesis mamarias a domicilio por 600€. Por supuesto que era un jeta de cortar, un falsificador y un sinvergüenza. Pero lo que a mi me preocupa no es la existencia de un timador, que los ha habido, los hay y los habrá. Lo preocupante es el que compra ese producto en el día de hoy.
Chicas jóvenes que o bien se creen que lo que van a comprar es bueno (lo que no dice nada a su favor) o que sospechan que no es muy correcto el procediemiento pero anteponen el precio asumiendo los riesgos (que en el caso que nos ocupa tampoco dice mucho en su favor).
¿Porqué hay gente que es capaz de realizarse una intervención de cirugía plástica en la trastienda de una peluquería o en un piso o ponerse protesis a domicilio? ¿Es una enfermedad o una estulticia? Porque mientras existan estas personas es inevitable que existan sinvergüenzas timadores que se aprovechen del personal. La diferencia entre estas personas y las que hacen lo mismo en condiciones clínicas correctas, ¿es sólo su poder adquisitivo?
Sería lógico pensar que en plena crisis y con lo que está cayendo y lo que va a caer, el mercado de la estética atravesará un crisis aun mayor que la media al considerarse un aspecto no vital frente a la manuntención, la salud, la vivienda, el vestido etc. Pero no sé porque tengo la intuición que la debacle no va a ser tal y el sector sobrevivirá, con problemas claro está, mejor que otros sectores económicos. Y si no, al tiempo
