- Los más importantes es el lío para los pacientes, que si antes ya lo tenían, con los posibles cambios ahora va a ser un tobogán mareante hasta más no poder. Los peligros son evidentes y la seguridad del paciente se margina con una alegría sin par.
- Ni una sola mención a la bioapariencia. Lo han recogido de forma clara en el blog de sano y salvo y a él me remito
- La guerra de los precios. Yo la llamo la guerra del céntimo. O se ponen de acuerdo los laboratorios en un único precio, y entonces les sancionaran por atentar contra la libre competencia, o algunos laboratorios pueden echar el mercado a la baja y eso da más miedo que un “nublao”
- A los millones de ahorro ya pueden ir restando las pérdidas que se deriven de los puestos de trabajo perdidos en la visita médica que ante esta situación no veo a que se van a dedicar. Las listas del paro engordarán, dejaran de cotizar y pasarán a cobrar un subsidio.
- ¿Y que pasa con los programas informáticos de prescripción? ¿Están todos preparados para poder gestionar esta situación el 1 de septiembre?
- Lo decía el otro día en plan jocoso pero no es una broma. Desconocemos los principios activos de muchos de los fármacos que usamos, en especial de colirios, pomadas etc. Vamos a tener que desempolvar el vademécum
Todo esto para ya. El resto de cosas lógicas para mañana o vaya usted a saber.
- ¿Alguien se cree lo de cambiar los envases para adecuarlos a la práctica clínica en un año?.
- ¿Alguien se cree que de una vez por todas se van a dejar fuera de prescripción lo que no aporta nada sobre las alternativas que ya existen?
- ¿Alguien se cree lo de la tarjeta única sanitaria, la historia digital y la receta electrónica a nivel de todo el estado para dentro de un año y poco?
- Lo de la elaboración de la Estrategia de Coordinación de la Atención Sociosanitaria ya es el no va más del papel mojado
En resumen: Parece que las prisas han apretado y así salen las cosas, sin matizar, sin consultar, sin pensar en las consecuencias sin valorar alternativas y claro salen como salen y el resultado es lo más parecido a un elefante en una cacharrería.









