¿Sanitario o Economista?

Ya se sabe que en estos día previos al nombramiento del nuevo Gobierno Vasco, el tema de las quinielas está a la orden del día. Para nosotros que somos sanitarios lo que más nos importa es quién será el nuevo o nueva Consejero de Sanidad.
En un momento como el actual ¿Cuál debe ser el perfil del nuevo Consejero? ¿Es bueno que sea un sanitario? ¿O será mejor que sea un economista?
¿Puede un economista ser sensible a ciertos aspectos relacionados con la parte de la sanidad que va más allá de las cifras y los indicadores que midan rendimiento y rentabilidad?
¿Será que el futuro que nos espera va a ser una medicina centrada en los aspectos económicos y dejamos ya para tiempos pasados el mantra de la medicina basada en el paciente?
Que hay que ahorrar no lo discute nadie. El tema es ¿cómo?. En que aspectos hay que incidir para ello? Qué se debe priorizar? Qué se debe recortar?
Cierto es que un sanitario no tiene que estar mejor dotado para responder a estas cuestiones, por el mero hecho de serlo, que un economista aunque parece que se le da por añadido que del tema que nos ocupa conoce y le resulta familiar los lenguajes al uso. Tal vez tenga el cliché (topicazo total) de que con un Consejero que sea médico, enfermera, fisioterapeuta o farmacéutico me va a resultar más fácil el dialogo pero admito que como suele suceder al final, no depende tanto de la persona sino del equipo que le rodee, de los que le aconsejen, le informen y le asesoren.
Así que si es economista, bienvenido sea. Espero que nos podamos entender mas allá del balance contable

El mundo al revés. ¡Ahorrando, semos la leche!

Que me lo expliquen porque no acabo de entenderlo. 
Repaso esa estupenda presentación de Javier Garjón en el 22 Congreso de la Samfyc de la que extraigo estas dos diapos.

Es decir, el mundo toma las decisiones justo la revés de lo que la lógica parece que haría:
Financio lo que no sirve ni se recomienda y desfinancio lo que si presenta evidencia de que funciona.

¡Ahorrando, semos la leche!

Carta abierta al (futuro) Consejero de Sanidad de Euskadi



Estimado Consejero:


Vivimos momentos de crisis y vivimos momentos electorales. En este contexto, me apetece aportar una reflexiónprevia al resultado de las próximas elecciones y sin  conocer a las personas en las que va a recaer la futura responsabilidad de guiar, de pilotar, la nave de la sanidad en Euskadi en los próximos cuatro años.

Sirva esta reflexión para manifestar de forma explícita mi actitud para colaborar con Usted y con la futura administración en pro de una sanidad enfocada hacia la mejora de la salud de nuestros conciudadanos (vamos, como siempre, Consejero). Pero al mismo tiempo me apetece poner en valor los principios que considero deben acompañar a la gestión sanitaria en Euskadi. (Las reglas de juego, para entendernos)

La crisis y las limitaciones presupuestarias han puesto en marcha una espiral de decisiones en las que de forma un tanto incomprensible predominan las líneas de actuación que inciden en los recortes y muy pocas decisiones que trabajen de forma seria en líneas de reformas.

La situación estructural sanitaria, desde tiempos anteriores a la crisis, clamaba por reformas que reenfocaran la deriva sanitaria con criterios de eficiencia. La situación de crisis no ha hecho sino poner en evidencia esta necesidad. Pero en vez de transformar el problema en una oportunidad parece que las decisiones cortoplacistas solamente plantean soluciones de ajustes presupuestarios sin contemplar ni valorar a medio o largo plazo las consecuencias de su implantación y obviando otros medidas que incidan en cambios a medio plazo que resulten más eficientes.

Plantear reformas en el sistema implica tener claro de forma meridiana los valores que deben primar en la toma de decisiones.

La equidad y la universalidad que han caracterizado a nuestros servicios de salud no pueden dejarse aparcados en la cuneta. Forman parte de la esencia de la sociedad que hemos conseguido y deben seguir siéndolo de la sociedad de las generaciones que nos sucedan.

Pero tampoco la eficienciade las decisiones que se planteen puede quedar al margen. Y estas decisiones solamente pueden tener como base la evidencia científica y el consenso con los profesionales para poder proponer nuevas estructuras con nuevos servicios para la ciudadanía. Sólo con racionalidad y optimización de los recursos se podrá garantizar una sostenibilidad de la sanidad sin renunciar a los criterios mencionados.

Conceptos como desprescripción o prevención cuaternaria pueden ser nuevos para muchos compañeros pero no son más que las consecuencias de hábitos o formas de hacer que nos han abocado a un medicalización de las cosas naturales de la vida con resultados, en algunos casos nefastos, donde los secundarismos superan con creces a los beneficios.

El ciudadano del siglo XXI no concibe una labor asistencial fragmentada. Espera que el sistema de una respuesta integrada e integradoraa sus problemas. Espera que todos los profesionales que intervengan en su cuidado manejen una información única y de calidad.

Ello nos aboca a la utilización de herramientas unificadas donde la tecnología debe estar al servicio de los ciudadanos. Donde el paciente es de todos y no es de nadie. Donde la integración de los distintos niveles asistenciales debe ser una realidad

Soy consciente de las resistenciasque se plantean entre todos los actores del mundo sanitario ante planteamientos de cambios. Pero no son momentos de actitudes egoístas, donde lo local, lo personal, prime sobre un proyecto colectivo.

Uno de los factores claves para poder conseguir el éxito en los cambios es contar con la consulta, la participación y la implicación de los profesionales, que a la postre van a ser los encargados de desplegar y desarrollar los nuevos modelos que se propongan.

Las políticas de buen gobierno, de buena gobernanza, de forma que todos vean que la teoría se transforma en realidades, con transparenciay participación, pueden ser un pilar clave para lograr éxitos ante cualquier planteamiento de cambios.

Apuesto por un perfil de gestores profesionalizados que puedan aplicar criterios de gestión al margen de los vaivenes que la política y la demagogia populista generan, tan proclives a marcar las decisiones de la organizaciones sanitarias.

El espíritu liberalizador que parece acompañar a la crisis amenaza a la sanidad pública. La sanidad pública y la sanidad privada son dos aspectos complementarios que deben convivir en armonía y en colaboración pero desde perspectivas de autogestión. Mi rechazo personal absoluto a políticas que desmantelen los servicios públicos o mermen su calidad para a la postre favorecer transvases a la actividad privada. La buena salud de la sanidad privada debe basarse en la calidad de sus servicios y no en el deterioro de la salud de la sanidad pública.

Por fortuna, el concepto de salud supera con creces el meramente sanitario. Pero la prevención de la salud, su promoción, los aspectos socio sanitarios que la acompañan, la dependencia etc. implica la coordinación de múltiples áreas de trabajo y del fruto de este esfuerzo dependen los logros o los fracasos en torno a la salud.

Las circunstancias actuales van a exigir de todos los profesionales sanitarios que seamos, más aun si cabe, unos profesionales comprometidos con la sociedad ya que las consecuencias de la crisis se está cebando en las clases sociales más desfavorecidas.

Por último unos consejos aunque ya sé que no los necesita y sé que no me los ha pedido

  • Rodeese de gente sensata.
  • Rodeese de profesionales.
  • Huya de los gestores políticos cuyo único mérito es ser «del partido»
  • Si en un mes ninguno de sus asesores le ha llevado la contraria, despídalos.
  • No olvide que es el Consejero de todos los vascos.
  • Que los grandes proyectos no le impidan ver los problemas de todos los días.
  • No olvide que los cambios precisan de las personas.
  • Las vueltas de tuerca sucesivas corren el peligro de transformarse en una rosca sin fin lo que equivale ir a ninguna parte.
  • A pesar de que el papel lo aguanta todo, no olvide que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Espero (futuro) Consejero (o Consejera) que podamos colaborar en los próximos cuatro años y que ello se deba a que sus principios y motivaciones coincidan en muchos aspectos con los míos. 

Le deseo mucha suerte en su desempeño ya que ello supondrá un beneficio para todos.

Reciba un cordial saludo

Rafael Olalde

Los hombres de negro desembarcan en la Sanidad de la Comunidad Valenciana

Pocas veces me ha alegrado tanto de ser veterano y de ir (des)contando los días que me faltan para jubilarme. Porque el panorama es para cortarse las venas. Os imaginéis a los hombres de negro «tutelando», primero las compras centralizadas durante un par de meses para disimular, pero acabando intentando controlar las decisiones de todo pichichi que trabaje en la SANIDAD (EX)PÚBLICA. 
Y visto el cariz de las decisiones que últimamente se estilan, me temo que no nos van a hacer sentirnos especialmente motivados porque sólo de leer lo de los incentivos me ha entrado un acojono de cortar
Los incentivos del colectivo sanitario estarán relacionados con una correcta gestión. Este es uno de los puntales del nuevo modelo sanitario. Por tanto, la Conselleria de Sanitat prevé una nueva regulación de productividad que contempla cuatro subsistemas: productividad por cumplimiento de objetivos; por actividades que generen mayor eficiencia; por actividades fuera de la jornada establecida; y la productividad específica, que permite la incentivación del personal estatutario que presta servicios en áreas cuya gestión realiza un operador externo. El Conseller garantizó que serán los gerentes públicos quienes decidan los criterios de estos nuevos complementos, aunque puedan ser orientados desde las consultoras externas.
Y luego hablaban en el Código de Buen Gobierno de la profesionalización de la gestión. Habrá que cambiar ese párrafo por la «tutela privada» de la gestión y así sabremos a qué atenernos.

Hoy toca pollo agridulce

Hay días que son de lo mas agridulce. Hoy se han mezclado las risas con la rabia contenida. Hoy soy como un pollo agridulce.
Todo ha comenzado cuando he decidido hacer las cuentas de la vieja y constatar la tragedia en la que estamos inmersos los «funcionarios». Desde ese nefasto 2010 en el nos bajaron un 5% el sueldo, es que no hemos parado. Vamos cuesta abajo y sin frenos. Nos movemos entre congelación y congelación de sueldo pasando porque te quitan una extra que es un 7% de bajada. Total que he hecho cuentas y he comenzado a llorar. 

Total, que me tendrían que subir un 26% el sueldo para recuperar mi (olvidado) poder adquisitivo y me temo que va a ser que la Merkel no está por la labor.
Y con esta alegría en el cuerpo, leo que hace unos fechas el Consejero Bengoa declaró que era necesario «que los médicos bajen de su pedestal y que los pacientes se levanten de sus rodillas».
Además de cornudos, apaleados. !Pero macho, si no nos llega ni para un pedestal de tercera mano!
Lo que me ha recordado al leer esta cita actual, de 2012, es otra de tiempos pasados, dicha por otro gobernante de distinto matiz político como fue José María Girón de Velasco, de la rama falangista auténtica, ministro de Trabajo y fundador del INP, que bramaba en los mítines de Las Ventas, allá por los años cuarenta: «¡No pararé hasta que los médicos anden en alpargatas!».

Mira por donde, lo van a conseguir . Entre todos la mataron y ella sola se murió.
Como se ve los tiempos cambian de fechas, los políticos militan en partidos diferentes pero algunos objetivos y alguna ideas preconcebidas no cambian

Y estando con este ánimo de luto sepulcral recibo este correo graciosillo que, como siempre, tiene un poco/mucho de caricatura pero toda caricatura tiene un poco/mucho de realidad.

CÓMO AMARGARLE EL DÍA A UN MÉDICO

En el siguiente texto describo, paso a paso, la mejor manera de amargarle el día a su médico y/o pediatra de cabecera. Fácil y cómodo.

1. Cuando llegue a la consulta abra la puerta, sin llamar, y pregunte si está apuntado en la lista.

2. En caso de que el médico tenga la suerte de tener la lista a mano y la paciencia de buscarlo, pregunte por qué aún no le han llamado, aunque llegue con media hora de adelanto.

3. Si lo que encuentra es una mujer, pregunte dónde está el médico.

4. También puede decirle a la mujer que si es ahí donde dan las citas.

5. Cada vez que la puerta se abra para que un paciente entre o salga, asome la cabeza con cara de «¿aún no me toca?»

6. En la sala de espera critique a la seguridad social y a los médicos en voz alta y clara para que se le oiga desde dentro.

7. Es un puntazo decir que el sueldo de todos los que están allí los paga usted directamente. Sobre todo no mencione que el médico paga también impuestos y a la seguridad social.

8. Es también muy efectivo decir que el médico anterior, ya jubilado, era mucho mejor que el actual. Y, además, le hacía todas las recetas que quería.

9. Si va a la consulta del pediatra, lleve a la abuela del niño. Si su intención no es amargarle, sino que directamente le odia, lleve a las dos abuelas.

10. Cuando entre en la consulta y le pregunten qué le pasa, diga eso de…. no sé, usted es el médico ¿no?.

11. Nunca vaya directo al grano: empiece desde que notó un primer síntoma, quince años antes, aunque no tenga nada que ver con su enfermedad actual.

12. Si le preguntan si toma medicación, diga que unas pastillitas blancas, redondas.

13. Deje encima de la mesa un fajo tremendo de folios con lo que haya encontrado en Internet sobre sus síntomas.

14. Cuando vaya a revisión, diga que el tratamiento no le ha hecho absolutamente nada, aunque se le hayan ido la fiebre, la tos, la halitosis, y haya encontrado novia.

15. El fonendo del pediatra, no está ahí para auscultar, sino para que el niño le arranque las orejas, con el consiguiente regocijo; suyo, y de las dos abuelas.

16. Cuando su hijo desconecte el cable del ordenador, remárquele al pediatra lo avispado que está para su edad.

17. Insista en que el niño no come, aunque rebose por los dos lados de la camilla y lleve en el carro cuatro paquetes de gusanitos.

18. Su madre y su suegra saben más que el pediatra. Y al niño siempre le hacen falta vitaminas.

19. Cuando vea que el médico está a punto de despedirle, diga las palabritas mágicas: y de paso, ya que estoy aquí…..

20. Cuando el médico le paute un tratamiento, pregunte : ¿y esto no será malo??

21. Ponga siempre mala cara cuando le receten un genérico. Todo el mundo sabe que son peores que los de marca.

22. Si le pautan el medicamento de marca, más caro, ponga también mala cara. Claro, como el que paga es el contribuyente.

23. Cuando salga de la consulta, tras haber ocupado el tiempo de ocho personas, y del café del médico, y llevando en la mano trece hojas de remisión al especialista, diga en voz muy alta: Nada, lo de siempre, se pasan la pelota de unos a otros

Yo añadiría un 24. Pida una consulta como indemorable, urgente, vital, trascendente … porque tiene mocos y esta noche «creía que se iba a ahogar al no poder respirar por la nariz». No falla. Es una de las cosas que más amargan, frustran y cabrean.
Pero seamos realistas. Esto del paciente indemorable, ha sido, es y será siempre igual. Un desastre difícil de gestionar. Hay que tomárselo con resignación, respirar hondo y procurar que la cosa pase pronto.
Lo que es mas difícil de sobrellevar es cuando en un día tan aciago (por esto de las cuentas), lees eN un escrito cuales son los criterios para que un paciente sea catalogado de indemorable y que no es otro que LA INSISTENCIA. Si, si insiste es indemorable. Sea cual sea la causa. Lo importante es que insista. Y ya se sabe que ante el vicio de insistir, la virtud de anotarle y decirle eso de «suba que ya está usted apuntado». Si no lo creéis leeros la instrucción que me ha llegado hoy
«Ante una demanda de cita con el médico o pediatra, tras haber aplicado el flujograma de Gestión de la Demanda, habiendo descartado que el paciente necesite un trámite administrativo o una atención por problema crónico de salud y determinado que el paciente necesita una cita presencial, se ofrecerá siempre el primer día de consulta que presente hueco libre. Si el paciente solicita ser atendido en el día, evitaremos ante todo hacerle preguntas del tipo: “Es urgente? No puede esperar?” Por el contrario, se le informará que la consulta del día está completa y repetiremos la oferta del primer hueco libre. Si aún así, el paciente insiste en ser atendido en el día, le daremos tratamiento de Indemorable, y procederemos de la siguiente forma»
A lo mejor es que los «funcionarios» no insistimos lo suficiente en nuestras reivindicaciones laborales porque si funciona para los indemorables, ¿por qué no con nuestras cosas?. Voy a crear la Plataforma de insistencia funcionarial. A ver que pasa

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Esto de la crisis es una putada. Pero no me refiero solamente a los temas económicos, que es evidente, sino a que las nuevas circunstancias hace que se pase de la teoría a los hechos y es ahí donde se pone en solfa la categoría del personal.
La crisis en el sector sanitario nos ha llevado a que se comience a hablar sin tapujos de que hay que revisar la cartera de servicios. Yo mismo (maldita la hora en que largué sin cortarme un pelín sobre el tema) la he defendido una y otra vez. Ahora se suman nuevas voces aunque me temo que no empujados por la racionalidad sino por la necesidad y esto marca mucho la forma de tomar las decisiones.
Y llegado el momento ¿Quién le pone el cascabel al gato? Para ser mas precisos aun ¿Con qué criterios se va a priorizar?, ¿Con qué criterios se va a decidir esto sí, esto no?, ¿Con qué criterios se va a evaluar las consecuencias de cada decisión?
Estoy seguro que como esto va a ser un marrón de los de alto nivel, en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, van a consultar a tirios y a troyanos para poder decir, sin que les crucifiquen, que tal o cual medida cuenta con el respaldo de esta asociación o de este organismo.
A pesar de la trampa encubierta, de la clara manipulación que subyace en estas actitudes, las responsabilidades de unos y de otros no se pueden eludir y si hay que dar la cara pues se da. Lo que no es óbice para ir de «panolis» por el mundo. 

Me imagino que la SEMFYC puede que sea reclamada para alguna de estas funnciones. Me atrevo a sugerir a sus dirigentes que realicen su labor, como estoy seguro que lo van a hacer, con lealtad y sin presiones, pero que no se limiten a la parcelita que les asignen. Les sugiero que reclamen su voz en otros temas de enjundia donde también pueden y deben opinar. Lo digo para que puedan ayudar a unos de sus más destacados miembros, como es Vicente Baos, en situaciones como esta que relata en uno de sus últimos post «Hoy he tenido el placer y la satisfacción de recetar un PROMETAX parches 9.5 a una paciente con demencia tipo Alzheimer avanzada y decirle a la familia que la LACTULOSA se la compren, que España está muy mal y hay que ahorrar. A veces hablan de la evaluación de medicamentos para decidir su financiación ¿verdad?»

Para lo que no hace falta ser adivino es para intuir que se decida lo que se decida nos tendremos que enfrentar a un sinfín de voces clamando en lo esencial de lo retirado de la cartera de servicios, de asociaciones de afectados, de particulares contando su caso, de profesionales sanitarios escandalizados ante tamaña locura, de los medios de comunicación encantados con el filón de noticias al respecto que les da para rellenar amplios espacios en todos los medios (por tierra, mar y aire). Asistiremos a todo un alarde  de demagogia, pero no barata, no, de las caras. Más caras cuanto mas jugoso sea el montante económico que subyazca a cada decisión.
Y en este batiburrilo nadie podrá esconderse. Unos darán su opinión motu proprio y otros obligados y empujados por las circunstancias pero no son estos tiempos para cobarde y pusilánimes.

Producción en cadena: ¿Dónde está el límite?

Los Tiempos Modernos de Chaplin están de actualidad. Un compañero de la Rioja lanza un S.O.S en MEDFAM para conocer lo que pasa por el monstruo de 17 cabezas, con este texto

En la Rioja nos acaban de imponer una agenda única de MAP consistente en 45 pacientes a demanda ( cada 6 minutos) mas 3 avisos domiciliarios mas 10 visitas administrativas, todo ello por día, en las 7 horas apenas queda tiempo para el pis, no sabemos que hacer con la docencia, formacion…

Me podeis informar por Reinos de taifas, perdón, por autonomias, como teneis las agendas 
La filosofía que subyace a estos planteamientos es clara. No importa la calidad del trabajo de un médico de A.P. Lo que les interesa es que gestione muchos contactos de los usuarios con el sistema y no existan demoras. Son conscientes de que a ese ritmo es difícil que las consultas sean resolutivas y que se puedan abordar aspectos que superen el meramente asistencial centrado en una demanda aguda y concreta. Pero les da lo mismo.

Son incapaces de plantear:

  • Los beneficios de consultas con mas tiempo y con mas capacidad resolutiva. 
  • Consultas que sean capaces de aportar valor añadido (cuidadito con este término que nos suben el IVA). 
  • Realizar esfuerzos en sacar de las consultas todos los trámites burocráticos o que pueden realizarse a otro nivel asistencial.
  • Delimitar y gestionar aquellos aspectos que se pueden gestionar de forma no presencial estructurando sus flujos. 

En definitiva, intentar reformar la gestión de la demanda asistencial y no limitarse a lo fácil: Te aumento el número de consultas y te bajo el tiempo por consulta.

Esto es pan para hoy y hambre para mañana y el inicio de un círculo vicioso de difícil solución con un final previsible:

  • Insatisfacción de los profesionales, 
  • Insatisfacción de los usuarios
  • Aumento de derivaciones 
  • Aumento de petición de pruebas complementarias
  • Aumento de las prescripciones
  • Deterioro de la Calidad Asistencial

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. No hay peor jefe que el que sólo se ocupa del corto plazo y no cuida a sus trabajadores. 

Me considero un afortunado. Dentro de un marco general (un mínimo de tiempo de oferta asistencial, y un mínimo de tipos de actos ofertados) tengo autonomía para organizarme la consulta. Y donde los 10 minutos por consulta son una realidad. Me da tiempo para mear (incluso en ocasiones, un apretón imprevisto, hasta de cagar) y descanso 15 minutos tomándome un café sin agobios.

Ojo al DATO

Hace unas fechas participé en un debate coloquio organizado por la revista DATO Económico en torno a la sanidad en Euskadi en general y en Bizkaia en particular. Como suele ser habitual en estos casos, se dicen muchas cosas y los periodistas entresacan aquellas frases que les parecen mas impactantes y a veces falta el contexto que les da el sentido o el matiz preciso.
Aun así estoy satisfecho con lo «entrecomillado» por lo que a mi respecta

«Uno de los aspectos básicos que hay que potenciar y reivindicar en cualquier sistema sanitario, sobre todo en tiempos de recorte de prestaciones, es la atención primaria. Y no só­lo como sanitarios, sino como coordinadores. La atención primaria en tiempo de crisis es un valor«. 
«Todo lo que pensemos a partir de ahora tiene que ser eficiente en resultados de salud y a corto plazo. La solución no es recortar, sino reformar. Y todo unido a un cambio de roles en los profesionales, aunque no sea fácil desmontar estructuras rígidas. La enfermería debería tener otros protagonismos y los médicos dedicarnos a cosas que aporten valor y no a la burocracia». 
«En nuestro colectivo ha habido un debate importante que es la libertad de prescripción por principio activo donde se ha impuesto la lógica y lo que aprendimos en la universi­dad. Ha sido muy positivo porque nos ha obligado a enfrentarnos a un nuevo escenario» 
«La crisis ha servido para que todos los profesionales del sistema demuestren su responsabilidad, cada uno en su área. Los médicos han ratificado su adherencia al sistema sanitario y han defendido que lo importante son los usuarios»
«Es un magnífico momento para que tareas pendientes se aborden de manera definitiva».

Dato Economico003http://www.scribd.com/embeds/97576534/content?start_page=1&view_mode=list&access_key=key-1fd6qy96mbiuj37xvbq9

La otitis: una urgencia hospitalaria

«Sábado por la noche. Me pillé la mano con la puerta de la cocina (soy muy propensa a los accidentes domésticos: soy sagitario y no tengo “conciencia de peri cuerpo”). Me presenté sola en el hospital de Sant Pau porque mi compañero se quedaba a cuidar de mi hija. Me pasaron a la sala de espera. Allí había una niña, venga a llorar. Le pregunté su edad. Tenía 18 años, estudiaba en Barcelona, tenía una otitis. Llevaba dos horas allí. Su familia estaba en Girona. Yo sé que las otitis duelen muchísimo, he pasado alguna. Pero creo que también lloraba porque estaba asustada y sola. Me presenté ante la enfermera. Le dije que por favor le dieran un calmante a esa chica. Me dijo que como enfermera ella no podía administrar nada sin autorización del médico. “¿Y dónde está el médico?”. “Ocupado, y aún puede tardar horas”. Y luego me miró: “Tú eres escritora, ¿no? Escríbelo. Cuenta cómo está la situación”. Y eso he decidido hacer.
Texto atribuido a Lucía Etxebarría en Faceboock pero da igual quien sea su autor.
Un texto como este y todo lo que se ha generado en la red a consecuencia de ello, criticas a los recortes, a las subvenciones a otros capítulos, análisis de la crisis etc etc,  ha tocado la fibra sensible de los facebookeros, twitteros  y demás especímenes que pululan por la red.
Pero no he leído que nadie que se haya hecho estas preguntas
¿Que hace la otitis de una persona de 18 años en una urgencia hospitalaria de un hospital terciario?
¿Es que en Barcelona no hay Puntos de Atención Continuada extrahospitalarios? Claro que los hay
¿Es que en estos PAC no se puede resolver algo tan sencillo como una otitis? Claro que si
¿Cuanto cuesta la atención de una otitis en la urgencia del Sant Pau y cuanto cuesta la atención de una otitis en un PAC?
Pues estas respuestas son una sólida base para el mantenimiento y la supervivencia del sistema pero de esto no habla nadie.