JUAP : Ángel o demonio?

Odio los «días de» incluso si están dedicados a la Atención Primaria. Aún con todo he leido con atención lo que se ha publicado. Se han generado documentos interesantes e incluso se ha respirado un denominador común en el enfoque y las reivindaciones. Pero curiosamente en ninguno de ellos se habla o se reflexiona sobre el papel de los líderes de cada Centro de Salud se llamen como se llamen en cada sitio.
La dimisión de Salvador Casado, como director de su Centro de Salud, ha tenido una repercusión de gran envergadura en todos los foros donde uno quiera mirar. En MEDFAM, en twitter, en facebook,  blogs, en prensa…La adhesiones y apoyos no se han escatimado. Vaya por delante que lo que viene a continuación no es una reflexión sobre la dimisión de Salvador, al que ya he manifestado mi respeto a su decisión y mi apoyo explícito, sino a raíz de su dimisión y sobre todo cuando he leído una respuesta de uno de los otros muchos Directores de Centros que han optado por mantenerse en el puesto (Fco José Saez Martinez)

Desconociendo como desconozco la realidad de Madrid, en que las cifras que aporta Salvador son de tal envergadura que abogan al desencanto de forma inflexible, y desde mi ya olvidada experiencia por un cargo similar, me permito esta reflexión (que más bien es un acúmulo de preguntas abiertas) sobre el papel de los JUAP, que son los Jefes de Unidad de Atención Primaria de nuestro entorno.
 

Partamos del principio:  

¿Es necesario la existencia de un JUAP en un Centro de Salud o hay formas alternativas de poder organizarse? Lo curioso en la  respuesta es que viene como el  viento de poniente: DEPENDE. La realidad nos ha demostrado que cada colectivo humano que conforma un Equipo de Atención Primaria, es capaz de cubrir el más amplio espectro de la gama de las posibilidades. Desde grupos cohesionados, capaces de autoorganizarse, marcarse objetivos comunes aceptando lo colectivo como propio, capaces de consensuar en las divergencias, capaces de superar los estrictos límites de los roles preasignados … hasta en el otro extremo, un grupo de caníbales capaces de devorarse los unos a los otros, donde la gente camina con la espalda pegada a la pared porque las puñaladas que vienen de esa dirección son la norma, donde los objetivos individuales son la única existencia y donde el fin social del grupo son unas palabras en algún papel que alguien escribió algún día de resaca. Y por tanto, el “café para todos” en forma de decreto o norma no se ajusta a cada peculiaridad.

Evidentemente el primer grupo será capaz de sobrevivir sin JUAP y el otro fracasará con o sin JUAP. ¿Y los del medio? ¿Y los normales donde la excelencia no existe pero las relaciones del grupo no se han extinguido? Pues ahí sinceramente, creo que un JUAP, un buen JUAP, puede y debe ser la clave del éxito del grupo.

¿Cómo se elige un JUAP? Curiosamente su designación no es nada democrática. No se somete a un respaldo inequívoco del grupo y lo normal es que surja motu proprio o tras un contacto de la Gerencia que le anima a asumir el reto, que es una forma de motu proprio inducido, porque luego el candidato debe presentar un proyecto de gestión del Centro que va dirigir. Pero la presentación de su proyecto se realiza ante un público ajeno a los compañeros a los que va a liderar y se ningunea esta posibilidad. ¿No sería más coherente que presentará su proyecto ante sus compañeros, estos lo ratificaran o rechazaran y luego se presentara en otras instancias?

¿Debe un JUAP ser uno de los miembros del EAP o sería más factible y ventajoso que fuera un compañero de otro EAP con un encargo por 4 años, prorrogables, con más libertad y sin ataduras, con el refrendo del EAP y que tras ellos pueda volver a sus cuarteles de invierno sin haberse quemado en un desgaste personal de difícil recuperación?

¿Cuáles son sus funciones? Aquí está la clave del asunto. ¿Cuáles deben ser los fines y los objetivos de un JUAP? Existen 4 posibles opciones:

  1. Que para él, sea lo primordial la defensa de los intereses de los miembros del EAP lo que le convertirá en una especie de representante sindical y le llevará a un enfrentamiento directo con la Gerencia y dimitirá o le dimitirán en breve plazo.
  2. Que para él, sea lo primordial la defensa de los intereses de la Dirección lo que le convertirá en parte del organigrama y perderá la confianza, el respaldo y la estima de sus compañeros
  3. Que lo primordial para él, sean los intereses de los usuarios. Esta opción le abocará inexorablemente a enfrentamientos, un día con la Gerencia y otro con los compañeros.
  4. Un mix revolutum en el que sin perder de vista que trabajas en y para una organización sanitaria pública y que formas parte de un colectivo humano con los que te tienes que relacionar, coordinar y liderar, pero todo ello sin olvidar que la existencia del EAP tiene como misión responder a las necesidades de salud de una población asignada, que los recursos son finitos y que las personas no son meros engranajes.
CASI NADA
El estilo de liderazgo de los JUAP: En este tema no hay que perder mucho tiempo. Cada uno es hijo de su padre y de su madre y por mucho “cursillito” que hagas, al final te sale la vena de lo que cada uno es y de su estilo de liderazgo. Todos conocen el manual de la excelencia en el liderazgo pero aplicarlo se me antoja de una gran dificultad, máxime si no haces de ello tu profesión o tu supervivencia.

Y todo esto ¿con qué tipo de planteamiento laboral? ¿Debe el JUAP tener dedicación absoluta a ese puesto? ¿Debe disponer de ciertas horas/días para dedicarse a esas funciones? esa disponibilidad ¿debe asumirlas el grupo o debe ser cubiertas por la empresa? ¿Está suficientemente remunerado para asumir su situación?

Como se puede comprobar, reflexionar no es sinónimo de respuestas rotundas. Conozco lo difícil que es ejercer de líder de un colectivo en esas condiciones. Conozco las dificultades con que se cuenta. Lo rígido de las estructuras, los palos en la rueda de tus propios compañeros. Pero con todo creo que los JUAPs son necesarios. Los habrá excelentes, normales y nefastos, faltaría más, pero salvo que alguno demuestre que tiene mala fe o ineptitud manifiesta, apoyo su existencia. Ya lo dijo un proverbio manchú: «Cuando tres personas caminan juntas, tiene que haber una que mande”.

No obstante me voy a mojar y dar una opinión sobre un JUAP ideal: Un JUAP debe ser refrendado por el EAP que con este acto asume como propio el rol de su JUAP y adquiere un compromiso de ayuda en sus funciones. Su ideario y su plan de gestión deben tener un enfoque claro hacia el ciudadano y supeditar sus decisiones a este fin. No tiene que ser “un lumbreras” pero si debe tener algunas virtudes exigibles: Transparencia. Explicar hasta la extenuación los porqués de sus decisiones y los argumentos de sus decisiones. Vías fluidas de comunicación con todos, jefes e indios sin discriminación y una carta de dimisión firmada para que el grupo la pueda hacer efectiva si fuera menester.
Y a pesar de ello y cumpliendo con margen las exigencias, al final pasará lo de siempre, habrá división de opiniones, la mitad se acordará de su padre y la otra mitad de su madre. No me dan ninguna envidia y creo que es uno de los papeles más ingratos y menos reconocidos a los que uno puede aspirar.

La cuadratura del círculo

Debemos vivir en una situación muy preocupante. Debemos vivir en un descontrol total y con un despilfarro hiriente, propio de nuevos ricos, en los que la eficiencia es un tema baladí. Y esto en plena crisis.
No sé quien es el responsable pero debe ser cierto. Si no, no se entiende que nuestros ilustres, que no ilustrados, parlamentarios vascos, aprovechado un rechazo al copago, insten al Gobierno a:
El acuerdo, además de descartar el copago, insta al Gobierno vasco a seguir desarrollando «herramientas que contribuyan y aseguren la eficiencia en la prestación y control de los costes sanitarios, sin menoscabo de la calidad del servicio y de los derechos laborales»
Así que ya sabeis lo que nos espera: Calidad, la misma o más. Derechos laborales, ni un paso atrás (las quejas por los recortes salariales y esas zarandajas no deben entrar en este capítulo) y todo a base de unas nuevas herramientas para controlar el descontrol del gasto (debe haber algún chorizo manirroto) y siendo más eficiente. ¿Qué entenderán por eficiencia? Miedo da preguntar . Se deben de referir a cosas como esta de hace pocos días
Ya lo saben señores: llenen sus copas, miren fijamente al astro sol y a brindar

Una visión neoliberal de la sanidad

Estos días se ha publicado este informe de la conocida consultora PwC en el que plantea y opina sobre lo que ellos denominan los diez temas candentes de la Sanidad Española para 2011.
Dios nos libre de que la sanidad caiga en sus manos. Su visión de los problemas es estrictamente de mercado, de gestión de recursos, de competitividad. Vamos, para ellos la sanidad pública debe ser gestionada con criterios de empresa y solamente les preocupa los gastos/beneficios de la organización. Un modelo muy americano, muy capitalista.
Lo que no dicen es si un hospital que, dando cobertura a una zona o región ,es deficitario, si lo que se debe hacer es cerrarlo y prescindir de sus servicios ( y que el personal se busque la vida) aunque por el aroma del informe me temo que no lo dudarían.
Para que os hagais una idea del tono de sus planteamiento recojo estas joyas en relación al papel de los sindicatos en la sanidad de nuestro país:
Pero la cuestión está en que partimos de una situación previa ineficiente, donde hay un exceso de permisividad en relación con las ausencias laborales (absentismo), una fuerte presencia de los sindicatos cuyas reivindicaciones van siempre en la línea de minorar los tiempos de dedicación asistencial de muchos profesionales, lo que puede constituir una barrera a la mejora de la gestión de los recursos humanos, y se carece de un modelo de incentivación y reconocimiento de aquellos profesionales que más aportan.

Es necesario modular las reivindicaciones de los sindicatos, para que el modelo deje de ser improductivo e incapaz de afrontar las reformas necesarias. El modelo de unos sindicatos siempre demandantes (de nuevas contrataciones, más libranzas, más ventajas de todo tipo sin analizar su impacto en la productividad,…), frente a una Administración débil y siempre claudicante cuya prioridad es la “paz social” constituye una grave amenaza para el sistema. Aquí hay una importante diferencia con el sector privado, ya que los directivos de compañías privadas tienen que competir en el mercado, lo que supone un importante incentivo a la hora de analizar y sopesar las demandas de los sindicatos, y buscar un punto de equilibrio entre las necesidades de los profesionales y de las empresas. El que los directivos del ámbito público tienen el monopolio de sus servicios y disponen de pocos incentivos para resistir a las presiones de los  indicatos es un hecho ampliamente reconocido y no sólo en nuestro país.

¿Y cual su propuesta en este tema?. Voilá
Entrar en diálogo con el mundo sindical, de tal manera que la actividad de los sindicatos no sea un motor de ineficiencia del sistema, alejándonos de las preocupaciones de su productividad.

Pero es curioso que estos neoliberales acérrimos, defensores de la libertad (del mercado) cuando se plantean aspectos relacionados con la farmacia dicen:

Habrá que reflexionar sobre el tipo de modelo sanitario que queremos, si se quiere lo “barato” o tener una medicina de última generación. Claro que esto último requerirá “sacrificar” otras prestaciones de menor valor añadido. Así, se deberá asegurar la cobertura de la población con aquellos medicamentos de mayor valor para el interés general, evitando que se generen diferencias entre comunidades autónomas. Desarrollo del calendario vacunal único.

Además de generalizar y regular la obligatoriedad de realizar evaluaciones económicas de los medicamentos que se incorporen al SNS, las decisiones deberán estar también apoyadas por la sociedad, por lo que será necesario canalizar la participación pública a la hora de autorizar su inclusión.

Así que atentos a la jugada: Neoliberales si, pero despilfarradores lo justo. El «negoci» es el «negoci»

El Hiperrealismo político sanitario

El hiperrealismo es una tendencia artística que intenta plasmar la realidad hasta en los más mínimos detalles. Ahora esa tendencia se ha trasladado al discurso político sanitario y ya han comenzado a presentarse las primeras producciones. Un ejemplo:

Ciudadanos. La crisis aprieta que es una barbaridad. Ya sé que las listas de espera están chungas pero os tengo que decir que a pesar de nuestros ímprobos esfuerzos la cosa va a ir a peor. Las listas van a crecer y van a aumentar día a día, así que dejen de preguntarme por ellas.


Y un consejito: Si tiene usted posibles, háganse un seguro privado. Así ganamos todos. A Usted le hacen la resonancia antes que nosotros que tardamos un montón y nosotros tan contentos porque hay uno menos en la lista de espera y nos ahorramos una pasta.

No, no es ni un chiste ni me ha dado un ataque paranoico. Es la versión libre de las declaraciones del Consejero de Sanidad de Cataluña, Boi Ruiz cuando dice: Salut anuncia que crecerán las listas de espera y aconseja afiliarse a una mutua.

¿Es un ataque de hipersinceridad? ¿Es una nueva estrategia política?

Pero no para ahí la cosa: A los profesionales del sistema les ha dicho (versión libre): Chicos, no me trabajáis lo suficiente, así que estoy pensando en que tal vez ampliemos el horario y así  las peonadas me salen por el morro y los de primaria, que son unos pringaos que no hacen peonadas, pues me ven el doble de gente y les encargo unas cuantas cosas que ahora me las hacen en los hospitales y todos tan contentos (eso si, se lo venderemos como un aumento de la capacidad resolutiva de la primaria y esas cosas). ! Ah ! Y de paso les pongo una variable en el sueldo en función de lo que curren. Si no llegan a un mínimo de producción pues no les pago.