Lo he visto mil veces. Al principio me sonreía pero ahora me hace pensar que a lo mejor (o peor) no es cosa para hacer gracias. Y todo esto ha venido a cuenta por el #diseasemongeringday
Etiqueta: Medicalización de la vida
Sano y (a) salvo y la prevención cuaternaria
Juan Gérvas y Mercedes Pérez Fernández ha publicado un libro con el título, un tanto déjà vu, de Sano y Salvo. Es un canto a una vida, lo menos medicalizada posible, y de alerta ante la prevención cuaternaria que nos invade.
Y como es lógico y natural están de «bolos» presentándolo por las ciudades, concediendo entrevistas y acudiendo a programas de televisión para promocionarlo.
Y en estos dos ejemplos de presencia televisiva, sobre todo en el de la televisión catalana, se pone de manifiesto la gran diferencia que hay a la hora de predicar ante un publico u otro. No es lo mismo hablar para profesionales (convencidos o no), que hablar ante periodistas, sobre todo si son poco incisivos, que hacerlo ante público que se te monta en la chepa de tu discurso y no te da muchas opciones para desarrollarlo. Acabas hablando de lo que no quieres y tu capacidad de persuasión se reduce notablemente. Y tampoco es lo mismo el nivel del discurso y capacidad de argumentación y persuasión, de uno y otro autor del mencionado libro. Hay que saber elegir con mimo porque cada escenario requiere un estilo y unas habilidades distintas y no todo ni todos valen para todo.
Muy aleccionador
http://c.brightcove.com/services/viewer/federated_f9?isVid=1&isUI=1
Por cierto: El próximo día 4 de febrero estarán presentándolo en Bilbao a las 19 horas en la Librería Elkar, Licenciado Poza, 14
Desprescribe que algo queda. El nuevo paradigma
Esta vida no hay quien la entienda. Llegas a una edad en la que ya no estás para innovaciones y tu lema es «virgencita que me quede como estoy». Te das cuenta que tu disco duro está de verdad duro y que no es capaz de admitir y asimilar nuevos conceptos y nuevos programas.
Y en este contexto, ahora resulta que me toca aprender a derprescribir.
- Y todo porque la fiebre de prescribir cuando no toca está alcanzando cotas de riesgo.
- Y todo porque la tendencia a medicalizar todo de todo aunque sea algo «natural» se impone como línea de inversión.
- Y todo por frases como «esto se lo toma toda su vida».
- Y todo por lo fácil que resulta tratar un síntoma con pastillas aunque sea consecuencia de otra pastillas
Pero toca y toca y me tengo que poner a la labor. Me pregunto ¿cuantos estaremos recorriendo el camino?. El colectivo en general ¿está por la labor? ¿Estamos concienciados de la situación? ¿Nos vemos motivados para iniciar un camino para desandar lo recorrido?
No lo sé. Pero si sé que si no se consigue no será por los esfuerzos de unos y otros que ya han tomado conciencia de la situación.
La verdad es que estos días hay como un aluvión de mensajes en este sentido . Desde post que reúnen información al respecto insistiendo una y otra y otra vez. O sesudos artículos incidiendo en el tema. O boletines farmacoterapéuticos que dan la traca y la matraca con toda la razón del mundo. Y tengo que felicitar a los del INFAC que no sólo se han tomado la molestia de dedicarle su último número sino que además han elaborado este material para poder desplegar por los centros el nuevo paradigma
http://www.scribd.com/embeds/120849101/content?start_page=1&view_mode=scroll
¡Y yo que me las prometía tan felices! !Exento de guardias y avisos a partir de los sesenta» dijo una voz en mi interior. Y yo añadí: «exento de aprender nada nuevo que ya no me cabe en el bolo». Y resulta que voy a tener que ir de nuevo al cole para aprender la nueva asignatura. Pero voy a ir con ganas. Me formatearé el disco duro y veré hasta donde soy capaz de reciclarme porque estoy totalmente convencido de que a poco que pueda desprescribir, algo quedará. Y mis pacientes me lo agradecerán.
Habrá que acostumbrarse a los nuevos términos:
Soy un médico desprescriptor
Libertad de desprecripción
No hay nada más rentable que un sano preocupado
He conocido este video a través del blog Salud y Comunidad, que tan bien gestiona Mª Eugenia Azpeitia, y me parece que es bueno su difusión para que provoque reflexiones sobre ciertos aspectos de la medicalización de la vida y para que nosostros, los profesionales sanitarios, sepamos asumir una actitud coherente tras una reflexión serena.
Probablemente no todo es blanco ni negro. Los grises y sus matices son la esencia de la vida pero las cosas no han cambiado tanto a lo largo de la historia. Estar triste no es estar deprimido. Los duelos y las separaciones no son fuente de risas sino de llantos. Los conflictos entre las personas no los soluciona la farmacia. El «estar hasta los cojones» (o «hasta los ovarios») no es un signo de una depresión mayor. El sentir no es una enfermedad. El miedo, la rabia, la desconfianza … son consustanciales a la vida.
Y como encarar estas situaciones: Hay dos alternativas: Citar a Camilo José Cela «El humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas» o seguir los consejos de la industria farmacéutica especializada en psiquiatria:




