Entre todos la mataron y ella sola se murió

Estamos casi muertos pero no lo sabemos. Y lo grave es que los que se supone que deben saber cuales son los tratamientos adecuados para el moribundo, se empeñan, día sí y otro también, en demostrar a todo el mundo que no tienen ni idea de lo que están haciendo.
Parece que el único tratamiento que puede dar algo de respiro al paciente es el temido «rescate» y digo temido porque los efectos secundarios del tratamiento deja en evidencia que en esta ocasión «el remedio es peor que la enfermedad»
En general se aplican medidas facilonas sobre los sufridos «pacientes» pero no se atreven (no se sabe si por falta de evidencia científica, por miedo a la reacción de los familiares del paciente o simplemente porque los encargados de tratar al moribundo son unos ineptos) con medidas audaces y factibles de aplicar. Unas cuantas que he leído por ahí: Meterle mano a las SICAV, impuestos a las grandes fortunas, suprimir el Senado, reducir al 30% el número de políticos, rezar por la Iglesia(s) pero no darle(s) un duro, declarar la República, y muchas otras que todos los ciudadanos esperan junto a los recortes en sueldos y subidas en IVA y en el IRPF que como todo el mundo sabe no van a servir para nada salvo alargar la agonía del enfermo.
Pero lo curioso y lo que a mi me parece que es el gran peligro de esta crisis es que, achuchados como estamos por la crisis, se han creado las condiciones propicias para que al olor de la sangre y los fluidos infectos del paciente, aparezcan los verdaderos tiburones de los negocios. Han resurgido los negreros del siglo XXI y lo tiene claro. Claro en general pero en la sanidad, preclaro.
El ultimo informe del Círculo de Empresarios es un ejemplo de lo dicho y una clara propuesta de privatización de la sanidad. Lo que proponen es sencillo: Una sanidad privada para quien se lo pueda pagar y para el resto un renacer de la antigua beneficencia.
Nuestro Consejero ha publicado un post en este sentido y no pierde ocasión para denunciar la derrota hacia donde quieren enfilar la proa del barco sanitario. Y tiene toda la razón. Comparto su visión (mas que visión parece una pesadilla) de ese futuro que va mas allá de la crisis y es que a la postre, los que nos han metido en este fregado, acaben beneficiándose de las consecuencias de este embrollo. 
Sanidad privada, SI, pero siempre que la pública esté dotada de calidad, equidad  y universalidad. Nunca a costa de que sea una alternativa a una sanidad pública de tercera división

¿Se ha perdido la confianza en el sistema sanitario público?

Leer esta noticia me plantea alguna duda. ¿por qué en tiempo de crisis, en vez de disminuir el número de pólizas de los seguros privados, no sólo no disminuyen sino que aumentan?
¿Cual es el razonamiento que puede llevar a particulares o a empresas a dedicar parte de sus recursos a una sanidad privada?
Casi uno de cada cuatro bizkainos lo tienen. Y está bien que usemos el chiste de que los bizkainos somos un poco chulos y vamos «sobraos» pero alguna razón mas profunda tiene que subyacer a la hora de tomar estas decisiones.
¿Será el miedo, el temor a que la sanidad pública no sea capaz de cubrir sus expectativas? ¿Será que vislumbran un futuro con un descenso de la calidad y de las prestaciones?
Esto me recuerda a los argumentos que se utilizan a diario cuando se habla de la crisis económica. Hay que recuperar la confianza en el sistema para que baje la prima de riesgo suelen argumentar los expertos, los políticos y hasta los ignorantes.
Pues eso, hay que recuperar la confianza en la sanidad pública para que el que suscriba una póliza de un seguro privado lo haga porque le da la gana y no porque desconfíe de la sanidad pública. 
Así que cuidado con lo que se hace, que como todo el mundo sabe, la duda y la desconfianza crece en un momento de forma rápida e imparable y más si le estás dando motivos todos los días pero recuperarla es una labor ardua y a largo plazo.
Cuanto mas profunda sea la desconfianza, cuantos más recortes, más limitaciones de recursos, más copagos, mas broncas se generen en el sector …. mas difícil será el camino de la recuperación de la confianza de los ciudadanos en el sistema sanitario público

Criogenizando los bolsillos de los papás y mamás

Acudí el otro día acompañanado a la otra mitad de mi existencia a la consulta del ginecólogo. Me llamó la atención que en la sala de espera y entre las revistas al uso para amenizar la espera había los folletos que os muestro. Ni uno, ni dos, sino tres empresas que se publicitaban con el objetivo común de congelar unas células del cordón umbilical. Pensé que debía de ser un gran negocio cuando hay tanta oferta para un campo con un futuro lleno de incógnitas. Recogí los folletos para leerlos en casa tranquilo y todavía no les había dedicado mucho tiempo cuando han acudido a mi mente al leer la noticia de la Operación Cigoto
A la autoridad le gusta poner los nombres de las operaciones policiales con apelativos que tienen relación con el tema investigado. De ahí lo de Cigoto, pero en esta ocasión yo la hubiera denominado «Operación Cara Dura». Una cosa es crear expectativas acerca del futuro y otra muy distinta lo de estos auténticos ladrones.

El negocio de los chequeos innecesarios

Ya sé que no me vais a creer, ya sé que es la excusa habitual pero esta vez es verdad. Hoy he comprado el Interviú por un artículo muy interesante sobre el negocio de los chequeos medicos innecesarios y sobre todo porque ha colaborado en su confección una colega, Mónica, a la que uno tiene mucho respeto cuando opina y mas cuando se enfada 🙂

interviu http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=49354550&access_key=key-j6g52pztsjkalpiphp9&page=1&viewMode=list

¿La nueva Ley de Salud Pública tendrá algo que decir en este (sin)sentido o como su nombre indica se limitará sólo a la sanidad pública y dejará al margen a la privada?