Nuestro futuro depende de un Excel


Osakidetza permite a los médicos retrasar un año su jubilación
La medida es transitoria hasta contar con un plan de recursos humanos que facilite el retiro forzoso de todos los facultativos a los 65 años
¿Qué haríamos los médicos sin los cuidados y desvelos que nos proporciona Osakidetza? Porque no seamos mal pensados. Osakidetza lo hace por nosotros, por nuestro bien, por cuidarnos, para que podamos disfrutar de un poco de tiempo libre ahora que aun estamos de un mirar aceptable.
Y como son muy generosos, nos «permiten» (en vez de decir que están hasta la coronilla de perder todos los juicios) un año de prorroga que es lo que calculan que tardarán en elaborar un decreto, ley, o lo que se tercie, para poder decirnos «goodbye» sin que los jueces les den en un carrillo y seguido en el otro.
Confío en la habitual torpeza que suele acompañar a estos decretos que harán que acabemos en los tribunales una larga temporada (hasta que cumpla los 70 mas o menos)
Me da un poco de pena ver a los compañeros argumentar a favor de poder seguir trabajando si uno se encuentra física e intelectualmente en forma y conserva sus habilidades como profesional (fijaros las condiciones que he puesto que no las supera un político ni de coña). Y me da pena porque razones les sobran para el argumento pero este partido se juega en otro terreno.

Pero insisto en este tema. Osakidetza no es una ONG ni un cementerio de elefantes. En mi opinión cada uno debería poder optar a lo que desee. Si el cuerpo le pide reposo y asueto, pues a disfrutar de la jubilación. Pero si se encuentra en buena forma tanto física como intelectual y de una forma objetiva (externa) se acreditan sus capacidades y habilidades para desempeñar el cargo que ocupa, no tiene lógica prescindir de sus servicios.

EJEMPLO

Se precisa un Cirujano Traumatólogo con amplia experiencia en recambios de prótesis de cadera en el mundo mundialísimo. Y encontramos a uno que a la sazón es español, mira tu por donde. Trabaja en USA en la Cínica Mayo y se llama Miguel Cabanela. Pero tiene 71 años. Si trabajara en Cruces o en Basurto llevaría 6 años paseando al perro por las mañanas o vigilando las obras de San Mames.

Los argumentos de «rejuvenecer la plantilla y favorecer la entrada en el sistema sanitario de nuevos profesionales» son una verdad a medias. No lo hacen por altruismo hacia los jóvenes. Es sencillamente una cuestión de pelas.

Aceptémoslo, nuestro futuro depende de un Excel

Veamos

  • No podría concretar el % de plazas que van a amortizar pero que no quepa la menor duda de que no van a cubrir el 100%
  • Un veterano con 65 años es muy probable que tenga un nivel de desarrollo profesional alto que se piensan ahorrar con gente mas joven y por tanto con un nivel inferior y en consecuencia con una remuneración mas baja.
  • Otro tanto con trienios o similares.
  • No tienen que hacer números con las exenciones de guardias por edad y los líos que les supone para su organización.
  • Las posibilidades de que tengamos algún achuchón aunque sea leve y transitorio aumentan con la edad.
Lo que no acabo de captar son las cifras que se manejan. En Osakidetza somos 5703 médicos. Hay 134 con más de 65 años y en el próximo quinquenio hay que sumarles 902 que hacen la suma 1036 médicos que van a enviar a casa. Es más del 18% de la plantilla a recambiar. Pero es que entre 50 y 60 años en este momento hay 2242 médicos que en un plazo no tan lejano se verán en la misma situación. Y la pregunta es ¿Habrá personal suficiente en número y bien formado para este relevo tan bestial? No vaya a ser que tengan que modificar el decreto, ley, o lo que se tercie, para evitar que se vayan a casa algunos profesionales que la organización no es capaz de cubrir con garantías

Visto lo visto, uno empieza asentirse un tanto molesto para (y con) la organización. Parece que ya hueles a rancio y sobre todo hueles a caro. Así que hay que ir concienciándose que en unos años nos van a dar una patada en el culo en toda regla.

¡Motivador donde los haya!
Pero sospecho que cuando hayan resuelto este tema, con la hoja de cálculo adjunta que les dice la pasta que se van a ahorrar, pasaran a otro «derecho adquirido» y luego a otro y a otro. Y le irán aplicando el Excel fatídico que les deja claro, clarinete, que ese «privilegio», si lo quitan les puede ahorrar tantos euros. De los efectos secundarios, colaterales, imprevistos o sorprendentes, mejor no hablamos.
Qué buenos son que nos llevan de excursión …. al precipicio

Motivación: ¿misión Imposible?

El lunes nos encontraremos con la dura realidad (nueva bajada de sueldo del 7% tras una anterior del 5% y una congelación, aumento de la jornada (tres moscosos que vuelan (ya no le debo horas a la empresa) y los canosos ni te cuento. !Para algo bueno que tenía eso de ser «vintage»!), todo va subir de precio, los pacientes cabreados con el copago, con el visado y con el sursum corda. 
Estamos como Tom Cruise. A un centímetro de darnos el gran piñazo
Y ante esta desalentador panorama ¿es posible la motivación?
Así, a pelo, se antoja una misión imposible. 
Pero el escenario de tener que ir a trabajar un día sí y otro también con desgana, sin importarte el trabajo que realizas, sin ser consciente de las consecuencias de hacerlo bien o mal, puede llevarnos a una situación imposible de mantener a nivel personal y ni te cuento a nivel empresarial y social.
Por eso, y porque me gusta ir contra corriente y estoy harto del pesimismo, pienso trabajar mi motivación. Pero esta encomienda no es tarea fácil ya que ni tan siquiera está en mi mano el 100% de los recursos para activarla y poder encarar, día sí y otro también, el trabajo diario con un poco de empuje personal y cariño en lo que uno hace de forma cotidiana
Y digo, y digo bien, que no tengo el 100% de los recurso pero alguno sí que tengo a nivel personal. 
Puedo y debo recordar dos aspectos de mi trabajo como son
Mi Profesión: nuestro trabajo, el de los sanitarios, es un trabajo con material muy sensible donde las dolencias del cuerpo y del alma se entremezclan, donde la importancia de nuestro saber debe ir acompañada de nuestra sensibilidad para con las personas a las que atendemos en su problemas de salud. Por eso es básico recordar
Mi Profesionalidad: Debo saber y mantener mi nivel de competencias para ser un buen profesional. Debo trabajar, no sólo los conocimientos sino también las actitudes. Y debo intentar ser un buen profesional para poder llegar a casa, y desconectar del trabajo, relajado y no con el run-run de no haberme comportado como un buen profesional sanitario.
Ni mi profesión ni mi profesionalidad sobrevivirían más que un corto periodo de tiempo sin motivación.
Pero no nos engañemos. Bien está en que cada uno aporte sus valores (y si no los tiene que los compre o que cambie de profesión) pero no es suficiente. Necesitamos en este momento que la empresa nos motive. Más que nunca. Es vital para la supervivencia de la sanidad pública. Y bien sabido es que los aspectos pecuniarios no van a ser un elemento de motivación sino más bien uno para la desmotivación. Y ¿cómo puede la empresa motivar en circunstancias como las actuales?
«Sabios tiene la santa madre iglesia» dice el refrán popular y no seré yo quién le enmiende la plana a tan sesudos líderes pero hay cosas que parecen de catón.
  • Como no os estrujéis el coco para lograrlo, el fracaso está garantizado
  • Definir bien los objetivos de nuestro trabajo
  • Dignificar nuestra labor y defenderla a capa y espada
  • Centraros en lo importante y dejar los vaivenes coyunturales para otra ocasión.
  • Ser transparentes en los motivos de cada situación (vamos, todo lo contrario que con el SUPRE, por ejemplo)
  • Ni un solo proyecto sin contar con los profesionales (lógico que no pueden estar todos, pero lógico que se informe de quienes están, que han decidido y en qué fase esta el tema)
  • Compraros unas orejas de elefante para practicar la escucha activa y que además se note que la practicáis
  • Todas las peticiones que no conlleven inversiones inasumibles y que no se satisfacen por razones políticas o de oportunidad, decís que sí, que algo tendréis que poner vosotros, digo yo.
  • Coherencia en los planteamientos
  • Y un amplio capítulo de varios que a buen seguro aportareis, vosotros los líderes y algún que otro (des)motivados

Yo sólo no puedo alcanzar la motivación, la empresa sola no conseguirá motivarnos si no cambiamos la actitud. Estamos condenados a entendernos. Pero da miedo pensar en la cortedad mental de muchos actores que ni en tiempos como los actuales son capaces de superar lecturas simplistas

Malgré Tout

Todos los días cuando me levanto me planteo el reto de que el trabajo sea estimulante y que al final de la jornada, además de completar los contenidos propios de la labor de una consulta de Atención Primaria, pueda aportar algún plus que me reporte una satisfacción. Un plus intangible que me permita superar el trabajo, a veces rutinario, al que nos enfrentamos.

No es fácil. No siempre es factible que se presente la oportunidad de aportar una iniciativa, plantear un reto, participar en un proyecto, pero cuando se produce es altamente satisfactorio (o una alta dosis de ingenuidad o gilipollez según quien opine).

Uno de los mecanismos básicos para mantener una actitud en este sentido es la motivación. Yo, hasta ahora, estaba motivado.

Pero hoy estoy muy, pero que muy motivado. Me siento como San Jorge, capaz de cortar la cabeza del dragón, de afrontar cualquier dificultad, de luchar hasta la extenuación para conseguir un consenso, apoyar un proyecto, ser un motor para el cambio, generar innovación a cascoporro. Sentir que mi ombligo es un botton (up).

¿Y por qué? La cosa viene ya de fechas previas pero lo llevaba con resignación. Una bajada de sueldo en el 2010 me motivó un poquito, una congelación salarial para el 2011 me dio otro empujoncito, la renuncia a la subida prevista para este año remató la faena. Pero hoy he alcanzado el paroxismo por partida doble. Me he enterado que tengo un mogollón de paciente que, malvados ellos, están en la TIS de dos comunidades y que me los han quitado de golpe,  pero que curiosamente siguen viniendo a mi consulta, lo que me supone trabajo y disminución en mis ingresos (la nueva paradoja del capitalismo). Para completar mi gozo me entero que me bajan un 3% en la cantidad que recibía por el desarrollo profesional y para terminar de motivarme se me anuncia que en cuanto pasen  las elecciones municipales tendré el placer de conocer nuevos incentivos motivadores.

No sé con qué ojos miraré al dragón el lunes. En el fondo de mi ser quisiera volver a cortarle la cabeza pero cuando pienso en él cada vez me da más pereza, cada vez me planteo si merece la pena. Si la delgada línea entre ser bueno o tonto (del culo) va justo desde mi entrecejo a mis partes nobles. Total, uno ya va teniendo una edad y no pensar en nada de nada a lo mejor no es tan frustrante.

De verdad. Deseo mantener el ánimo, deseo no aburrirme con mi trabajo, deseo acostarme con ganas de volver a empezar al día siguiente. Y lo deseo a pesar de todo, a pasar de los pesares. Pero por favor, dejen de motivarme