Hipoxifilia en Osakidetza

La hipoxifilia o hipofixiofilia consiste en impedir la respiración de la pareja, ya sea mediante la obstrucción de las vías respiratorias cubriendo la cabeza con elementos plásticos o de látex o recurriendo a la semiestrangulación para obtener satisfacción sexual.

Os juro que no es una de mis parafilias pero no se sé porqué, las idas y venidas que se trae Osakidetza con el tema de los «no presenciales», me ha recordado esta parafilia.
Tras vender a diestro y siniestro, por parte del Consejero, las virtudes del barquero del tema de la atención «no presencial» llegó aquel fatídico día en el que a los responsables del tema, en un mensaje confuso y mal entendido en el que se mezcló la cita telefónica (a través de una máquina) con todo lo demás, les entró un ataque de hipoxifilia y decidieron que lo que les ponía en esa ocasión era apretar el gaznate y dejar sin hálito vital a todo lo que sonara a «no presencial»
Pero pasado el subidón y tras llevarse un susto de muerte al comprobar que, tal vez el apretujón a nivel de cricoides había resultado excesivo, y que se corría peligro de que lo «no presencial» no superara ese color cianótico violáceo con el que se había quedado, han decidido, un tanto cariacontecidos, recuperar a la pareja sexual.
Así que se han puesto a la labor y le están aplicando una terapia intensiva de oxigeno en plan «chute total» y llevamos unos días en que recuperamos el aliento y el «no presencial» está volviendo por sus fueros.
Ahora todo son parabienes tanto para los pacientes como para los profesionales. Tanto de los pacientes como de los profesionales. Los expertos opinan y el público, y yo, lo acata(mos). Menos mal que han dejado de apretar (el gaznate) porque hay algunas cosas con las que es mejor tener cuidado porque ya se sabe que las carga el diablo.

Las citas "no presenciales"

«el tiempo transcurrido desde su implantación demuestra que no se ha logrado el objetivo y, en cambio, se han incrementado las colas en los ambulatorios», por lo que, en opinión de la parlamentaria de EH Bildu, «no tiene sentido obstinarse en mantener ese sistema automático cuando está claro que la atención personal es más eficaz».
Aceptando que el sistema es complejo y no ha sido lo que se esperaba, sorprende que se puedan plantear estas cuestiones en una sede parlamentaria, por una parlamentaria, a la que se supone que le pagamos para que haga bien los deberes y por lo menos se documente y dé cifras, antes de lanzar la petición, y que no se aporte ningún dato concreto en torno al tema que nos ocupa.
Yo tampoco los tengo a nivel global. Pero si tengo algún dato a nivel local, muy local. Mi consulta. El microsistema que más me importa. 
Me dediqué a contarlo durante una semana, concretamente la que se inició el lunes 10 de diciembre de 2012 con la única finalidad de cuantificar cuantas de las citas de mi consulta se gestionaban de una forma «no presencial». El resultado fue que el 22,68% de mis citas de esa semana no fueron por la vía clásica que ahora se reivindica.
Posteriormente lo he vuelto a hacer pero por A o por B no lo he completado de forma total durante una semana pero los resultados se movían en términos parecidos. Comentado con algún compañero, a los que les extrañaban mis datos, el resultado ha sido similar.
En consecuencia, 1 de cada cuatro citas se gestionan de forma no presencial lo que no es baladí y podrían ser mas si el sistema fuera algo mas sencillo. Por tanto, tal vez los esfuerzos deban dirigirse a mejorar lo que ya tenemos en vez de tirar por la ventana, como nuevos ricos, todo el montaje y volver a sistemas del pasado.