Pero en la noticia hay muchos otros temas que comentar:
En este caso no podemos hablar de una agresión a un compañero ya que se trata de una reacción imprevista de un paciente con un serio problema mental. Tampoco, y menos los profesionales sanitarios, podemos levantar la voz ante el riesgo generalizado que suponen estos pacientes porque simplemente no es cierto.
Pero lo evidente es que el compañero ha sufrido un accidente mientras realizaba su actividad profesional y en clara relación con el contenido de la misma y que por tanto, en mi opinión, se trata de un, peculiar, accidente de trabajo y supongo que será tramitado en este sentido.
Otro aspecto de la noticia es el siguiente: «un médico psiquiatra y una enfermera acudían, como hacían de forma rutinaria, a una visita domiciliaria a un enfermo que padece esquizofrenia. Iban a ponerle una inyección con la medicación necesaria y a comprobar cuál era su estado»
La posibilidad de que un especialista del segundo nivel, en el ámbito de la medicina pública, acuda a un domicilio para controlar la evolución de la patología de su especialidad es, en nuestro medio, lo mas parecido a un episodio de una serie de ciencia ficción.
Recuerdo que hace muchos años, cuando el INSALUD ejercía su monopolio a nivel de todo el territorio nacional, existía la posibilidad, nunca ejercida, de poder concertar una visita de los médicos generales con un especialista en casos muy concretos y a petición del médico general. Hoy en día esta posibildad es inexistente salvo en este caso en el que, al parecer, existen dos equipos de psiquiatria que en plan «hospitalización a domicilio» hacen un seguimiento de algunos pacientes a fin de evitar ingresos muy prolongados y en épocas de estibilización del cuadro clinico.
Cuando se habla tanto de que el domicilio del paciente debe convertirse en un Centro de Salud donde gestionar su problemática crónica, no se plantea ni por asomo esta posibilidad y tal vez haya que valorar la opción de realizar avisos conjuntos de dos especialistas: el médico de familia y el correspondiente de segundo nivel en función del problema a abordar. Esto si que sería un Organización Sanitaria Integrada y supondría un verdadera revolución en la gestión del proceso asistencial.
Pero me temo que un par de volantes de ambulancia, por supuesto generados y cumplimetados por los de siempre, será la alternativa que prevalezca y que los especialistas del segundo nivel seguirán sin saber lo que es un domicilio de un paciente crónico, salvo en el ejemplar caso que ha generado la noticia.