Los compromisos del PNV con los profesionales sanitarios

Por su parte, el nuevo gobierno vasco, liderado por Iñigo Urkullu, tendrá que poner en marcha medidas para cumplir uno de sus compromisos electorales: impulsar y fomentar el protagonismo y la implicación entre los profesionales del Sistema de Salud. Dentro de este punto se incluyen cinco iniciativas. La primera de ellas, desarrollar la participación y el liderazgo de los profesionales sanitarios a través de canales efectivos. Su idea es fomentar la máxima implicación en la toma de decisiones y en la transformación del sistema de salud, contribuyendo a la sostenibilidad del mismo.
Además, pondrán el acento en el desarrollo de la carrera profesional, analizando la puesta en marcha de un sistema de incentivos «motivador y realista», según anuncian en su programa. El PNV facilitará el acceso a la formación y elaborará un estudio sobre el estado actual de la plantilla para desarrollar un proceso progresivo de adecuación y renovación del personal para consolidar la plantilla de Osakidetza.
Otra de las iniciativas que afectarán a los recursos humanos es avanzar en la normalización del euskera en el sistema de salud, además de mejorar las condiciones laborales y la salud y seguridad laboral de los trabajadores sanitarios y potenciar la autonomía de los profesionales de enfermería en todos los niveles asistenciales.
Fuente: Gaceta Médica
Estos parecen ser los principales compromisos adquiridos por el PNV en relación con los profesionales tras la campaña electoral. A partir de ahora toca medir si el trecho entre lo dicho y lo hecho es nulo, pequeño, mediano o gigantesco. Estaremos atentos

Hoy toca pollo agridulce

Hay días que son de lo mas agridulce. Hoy se han mezclado las risas con la rabia contenida. Hoy soy como un pollo agridulce.
Todo ha comenzado cuando he decidido hacer las cuentas de la vieja y constatar la tragedia en la que estamos inmersos los «funcionarios». Desde ese nefasto 2010 en el nos bajaron un 5% el sueldo, es que no hemos parado. Vamos cuesta abajo y sin frenos. Nos movemos entre congelación y congelación de sueldo pasando porque te quitan una extra que es un 7% de bajada. Total que he hecho cuentas y he comenzado a llorar. 

Total, que me tendrían que subir un 26% el sueldo para recuperar mi (olvidado) poder adquisitivo y me temo que va a ser que la Merkel no está por la labor.
Y con esta alegría en el cuerpo, leo que hace unos fechas el Consejero Bengoa declaró que era necesario «que los médicos bajen de su pedestal y que los pacientes se levanten de sus rodillas».
Además de cornudos, apaleados. !Pero macho, si no nos llega ni para un pedestal de tercera mano!
Lo que me ha recordado al leer esta cita actual, de 2012, es otra de tiempos pasados, dicha por otro gobernante de distinto matiz político como fue José María Girón de Velasco, de la rama falangista auténtica, ministro de Trabajo y fundador del INP, que bramaba en los mítines de Las Ventas, allá por los años cuarenta: «¡No pararé hasta que los médicos anden en alpargatas!».

Mira por donde, lo van a conseguir . Entre todos la mataron y ella sola se murió.
Como se ve los tiempos cambian de fechas, los políticos militan en partidos diferentes pero algunos objetivos y alguna ideas preconcebidas no cambian

Y estando con este ánimo de luto sepulcral recibo este correo graciosillo que, como siempre, tiene un poco/mucho de caricatura pero toda caricatura tiene un poco/mucho de realidad.

CÓMO AMARGARLE EL DÍA A UN MÉDICO

En el siguiente texto describo, paso a paso, la mejor manera de amargarle el día a su médico y/o pediatra de cabecera. Fácil y cómodo.

1. Cuando llegue a la consulta abra la puerta, sin llamar, y pregunte si está apuntado en la lista.

2. En caso de que el médico tenga la suerte de tener la lista a mano y la paciencia de buscarlo, pregunte por qué aún no le han llamado, aunque llegue con media hora de adelanto.

3. Si lo que encuentra es una mujer, pregunte dónde está el médico.

4. También puede decirle a la mujer que si es ahí donde dan las citas.

5. Cada vez que la puerta se abra para que un paciente entre o salga, asome la cabeza con cara de «¿aún no me toca?»

6. En la sala de espera critique a la seguridad social y a los médicos en voz alta y clara para que se le oiga desde dentro.

7. Es un puntazo decir que el sueldo de todos los que están allí los paga usted directamente. Sobre todo no mencione que el médico paga también impuestos y a la seguridad social.

8. Es también muy efectivo decir que el médico anterior, ya jubilado, era mucho mejor que el actual. Y, además, le hacía todas las recetas que quería.

9. Si va a la consulta del pediatra, lleve a la abuela del niño. Si su intención no es amargarle, sino que directamente le odia, lleve a las dos abuelas.

10. Cuando entre en la consulta y le pregunten qué le pasa, diga eso de…. no sé, usted es el médico ¿no?.

11. Nunca vaya directo al grano: empiece desde que notó un primer síntoma, quince años antes, aunque no tenga nada que ver con su enfermedad actual.

12. Si le preguntan si toma medicación, diga que unas pastillitas blancas, redondas.

13. Deje encima de la mesa un fajo tremendo de folios con lo que haya encontrado en Internet sobre sus síntomas.

14. Cuando vaya a revisión, diga que el tratamiento no le ha hecho absolutamente nada, aunque se le hayan ido la fiebre, la tos, la halitosis, y haya encontrado novia.

15. El fonendo del pediatra, no está ahí para auscultar, sino para que el niño le arranque las orejas, con el consiguiente regocijo; suyo, y de las dos abuelas.

16. Cuando su hijo desconecte el cable del ordenador, remárquele al pediatra lo avispado que está para su edad.

17. Insista en que el niño no come, aunque rebose por los dos lados de la camilla y lleve en el carro cuatro paquetes de gusanitos.

18. Su madre y su suegra saben más que el pediatra. Y al niño siempre le hacen falta vitaminas.

19. Cuando vea que el médico está a punto de despedirle, diga las palabritas mágicas: y de paso, ya que estoy aquí…..

20. Cuando el médico le paute un tratamiento, pregunte : ¿y esto no será malo??

21. Ponga siempre mala cara cuando le receten un genérico. Todo el mundo sabe que son peores que los de marca.

22. Si le pautan el medicamento de marca, más caro, ponga también mala cara. Claro, como el que paga es el contribuyente.

23. Cuando salga de la consulta, tras haber ocupado el tiempo de ocho personas, y del café del médico, y llevando en la mano trece hojas de remisión al especialista, diga en voz muy alta: Nada, lo de siempre, se pasan la pelota de unos a otros

Yo añadiría un 24. Pida una consulta como indemorable, urgente, vital, trascendente … porque tiene mocos y esta noche «creía que se iba a ahogar al no poder respirar por la nariz». No falla. Es una de las cosas que más amargan, frustran y cabrean.
Pero seamos realistas. Esto del paciente indemorable, ha sido, es y será siempre igual. Un desastre difícil de gestionar. Hay que tomárselo con resignación, respirar hondo y procurar que la cosa pase pronto.
Lo que es mas difícil de sobrellevar es cuando en un día tan aciago (por esto de las cuentas), lees eN un escrito cuales son los criterios para que un paciente sea catalogado de indemorable y que no es otro que LA INSISTENCIA. Si, si insiste es indemorable. Sea cual sea la causa. Lo importante es que insista. Y ya se sabe que ante el vicio de insistir, la virtud de anotarle y decirle eso de «suba que ya está usted apuntado». Si no lo creéis leeros la instrucción que me ha llegado hoy
«Ante una demanda de cita con el médico o pediatra, tras haber aplicado el flujograma de Gestión de la Demanda, habiendo descartado que el paciente necesite un trámite administrativo o una atención por problema crónico de salud y determinado que el paciente necesita una cita presencial, se ofrecerá siempre el primer día de consulta que presente hueco libre. Si el paciente solicita ser atendido en el día, evitaremos ante todo hacerle preguntas del tipo: “Es urgente? No puede esperar?” Por el contrario, se le informará que la consulta del día está completa y repetiremos la oferta del primer hueco libre. Si aún así, el paciente insiste en ser atendido en el día, le daremos tratamiento de Indemorable, y procederemos de la siguiente forma»
A lo mejor es que los «funcionarios» no insistimos lo suficiente en nuestras reivindicaciones laborales porque si funciona para los indemorables, ¿por qué no con nuestras cosas?. Voy a crear la Plataforma de insistencia funcionarial. A ver que pasa

Motivación: ¿misión Imposible?

El lunes nos encontraremos con la dura realidad (nueva bajada de sueldo del 7% tras una anterior del 5% y una congelación, aumento de la jornada (tres moscosos que vuelan (ya no le debo horas a la empresa) y los canosos ni te cuento. !Para algo bueno que tenía eso de ser «vintage»!), todo va subir de precio, los pacientes cabreados con el copago, con el visado y con el sursum corda. 
Estamos como Tom Cruise. A un centímetro de darnos el gran piñazo
Y ante esta desalentador panorama ¿es posible la motivación?
Así, a pelo, se antoja una misión imposible. 
Pero el escenario de tener que ir a trabajar un día sí y otro también con desgana, sin importarte el trabajo que realizas, sin ser consciente de las consecuencias de hacerlo bien o mal, puede llevarnos a una situación imposible de mantener a nivel personal y ni te cuento a nivel empresarial y social.
Por eso, y porque me gusta ir contra corriente y estoy harto del pesimismo, pienso trabajar mi motivación. Pero esta encomienda no es tarea fácil ya que ni tan siquiera está en mi mano el 100% de los recursos para activarla y poder encarar, día sí y otro también, el trabajo diario con un poco de empuje personal y cariño en lo que uno hace de forma cotidiana
Y digo, y digo bien, que no tengo el 100% de los recurso pero alguno sí que tengo a nivel personal. 
Puedo y debo recordar dos aspectos de mi trabajo como son
Mi Profesión: nuestro trabajo, el de los sanitarios, es un trabajo con material muy sensible donde las dolencias del cuerpo y del alma se entremezclan, donde la importancia de nuestro saber debe ir acompañada de nuestra sensibilidad para con las personas a las que atendemos en su problemas de salud. Por eso es básico recordar
Mi Profesionalidad: Debo saber y mantener mi nivel de competencias para ser un buen profesional. Debo trabajar, no sólo los conocimientos sino también las actitudes. Y debo intentar ser un buen profesional para poder llegar a casa, y desconectar del trabajo, relajado y no con el run-run de no haberme comportado como un buen profesional sanitario.
Ni mi profesión ni mi profesionalidad sobrevivirían más que un corto periodo de tiempo sin motivación.
Pero no nos engañemos. Bien está en que cada uno aporte sus valores (y si no los tiene que los compre o que cambie de profesión) pero no es suficiente. Necesitamos en este momento que la empresa nos motive. Más que nunca. Es vital para la supervivencia de la sanidad pública. Y bien sabido es que los aspectos pecuniarios no van a ser un elemento de motivación sino más bien uno para la desmotivación. Y ¿cómo puede la empresa motivar en circunstancias como las actuales?
«Sabios tiene la santa madre iglesia» dice el refrán popular y no seré yo quién le enmiende la plana a tan sesudos líderes pero hay cosas que parecen de catón.
  • Como no os estrujéis el coco para lograrlo, el fracaso está garantizado
  • Definir bien los objetivos de nuestro trabajo
  • Dignificar nuestra labor y defenderla a capa y espada
  • Centraros en lo importante y dejar los vaivenes coyunturales para otra ocasión.
  • Ser transparentes en los motivos de cada situación (vamos, todo lo contrario que con el SUPRE, por ejemplo)
  • Ni un solo proyecto sin contar con los profesionales (lógico que no pueden estar todos, pero lógico que se informe de quienes están, que han decidido y en qué fase esta el tema)
  • Compraros unas orejas de elefante para practicar la escucha activa y que además se note que la practicáis
  • Todas las peticiones que no conlleven inversiones inasumibles y que no se satisfacen por razones políticas o de oportunidad, decís que sí, que algo tendréis que poner vosotros, digo yo.
  • Coherencia en los planteamientos
  • Y un amplio capítulo de varios que a buen seguro aportareis, vosotros los líderes y algún que otro (des)motivados

Yo sólo no puedo alcanzar la motivación, la empresa sola no conseguirá motivarnos si no cambiamos la actitud. Estamos condenados a entendernos. Pero da miedo pensar en la cortedad mental de muchos actores que ni en tiempos como los actuales son capaces de superar lecturas simplistas

¿Qué tiene esta silla que los culos que la catan se ponen nerviosos?

Las elecciones al Parlamento Vasco fueron en Mayo de 2009. Se nombran los cargos de las organizaciones. Entre ellas el de Director de RRHH de la empresa mas grande de Euskadi: Osakidetza.
El cargo recae en Esteban Ruiz que lo deja en diciembre de 2010. Año y medio mal contado.
Le sustituye Tomas Mendoza que se incorpora en enero de 2011 y que lo deja en junio de 2012Año y medio mal contado.

¿Qué tiene esta silla que los culos que la catan se ponen nerviosos?

Y además lo hace en plena pre-campaña y a escasos meses de concluir el encargo.

Cierto es que vino del SESPA siendo subdirector y vuelve al mismo sitio pero de Director (un ascenso es un ascenso) y que va de casa socialista a casa socialista, pero la realidad es que deja a Osakidetza descabezada en este tema en un momento crítico. 


Los asturianos no se si estarán contentos ya que antes de venir no parece que le tuvieran en gran estima

Aquí, su paso no ha levantado precisamente pasiones y menos entre los Sindicatos a los que ha ninguneado con una habilidad pasmosa.


Pero no es ese el problema sino el vacío de referente.


Si nombran a uno nuevo, entre estate quieto y no te muevas, no le va a dar tiempo a nada de nada salvo que se tire de alguien muy currado dentro de la organización. La otra opción es que no se nombre a nadie y se delegue en el segundo del escalafón.


El momento no podía ser peor. Con todos los recorte que nos vienen y el disconfort (*) que vamos a padecer los trabajadores (este término se lo he copiado a Carlos Sola que en referencia al SUPRE dijo «que había provocado cierto disconfort ente los profesionales») se puede transformar en un foco de conflictos permanentes y es en estos momentos donde la ausencia de un referente claro no va a hacer sino agravar los problemas.

A la Dirección de RRHH de Osakidetza le esperan tiempos complicados y a nosotros también.

(*) Nota aclaratoria = Disconfort es igual a «estamos hasta los mismísimos …»

Me gustas, no me gustas

Estoy seguro que al igual que conozco en Osakidetza a compañeros comprometidos con la empresa pública en la que trabajan, antes, hoy y seguro que mañana, los hay en todas las organizaciones de servicios sanitarios del Estado y seguro que del mundo mundial. 
Pero ello no conlleva una actitud de sumisión. Mas bien al contrario creo que los más comprometidos suelen ser las voces mas críticas cuando detectan situaciones o planificaciones con las que discrepan, al mismo tiempo que defienden a ultranza la sanidad pública. Y todo ello, al margen de los políticos de turno que controlen los designios de la organización en cada momento. 
Yo, sinceramente, me identifico con ese perfil. Por eso este diálogo, aparentemente inocente, me ha recordado la relación que en ocasiones mantenemos los trabajadores con nuestras empresas sanitarias en general y yo en concreto con Osakidetza. 
La queremos (la quiero) cuando nos (me) da galletas pero sobre todo la empresa tiene que entender que 

 «Yo también te quiero, pero no me gustas tooooooooodo el tiempo»

Estar de baja laboral con la calculadora al lado

Uno empieza con estos cartelitos y se acaba en la letra pequeña de la famosa reforma del mercado laboral en la que se dice : Es causa de despido objetivo «Por faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, o el 25 % en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses».
La empresa se puede acoger a las causas objetivas y abonar al trabajador solo 20 días de salario por año
Esta circustancia nos va a afectar de una forma directa como profesionales (y como trabajadores) aunque no sabemos como. Me imagino a un trabajador que tiene la mala suerte de enfermar en dos ocasiones en el palzo de dos meses y que esté en el límite de los días que fija la norma, sabiendo que incurre en causa objetiva de despido. ¿Qué puede hacer? ¿Irse a trabajar en camilla, si es preciso, para no superar la fatídica cifra?
Cuando se plantean estas cuestiones siempre pensamos en los maulas, que los hay, verdaderos profesionales del absentismo fraudulento. Pero para evitarlo o controlarlo no es de recibo que se ponga en marcha una apisonadora que aplaste sin dintinción a tirios y a troyanos y que pueda provocar verdaderas situaciones injustas y posiblemente incostitucionales.
Imaginaros que has cogido una gripe fetén y que siendo responsable, a los tres días, en cuanto ha mejorado la fiebre y aun con el cuerpo molido, te vas a currar. Pero a los quince días en una excursión bajando del Pagasarri te escoñas una rodilla. Sólo te quedan 5 días para ir al curro y claro, me temo que si la cosa es seria va a ser que no. Y si te operan de una hernia estrangulada. En 5 dias, currando, chaval. Que si el jefe quiere reducir personal se lo has puesto a huevo.
 
Porque además al maula, que se las sabe todas, le obligaran a cambiar de estrategia y pasará de las bajas cortas reiteradas a unas vacaciones de largo recorrido. Cambiará la gripe, la diarrea y la fiebre ocasional por unos lumbagos atroces, una depresión de caballo o cualquier circunstancia que esté fuera de esta absurda norma.
Lo que no tengo claro es si la causa objetiva de despido prescribe y si es así, cuando. No vaya a ser que te suelten de improviso que te echan porque hace dos años, faltaste mas de 8 dias entre febrero y marzo y que todavía es causa de despido.
¿Y las Mutuas? Menudo papelón les espera. Ya pueden hilar fino porque el borde de la navaja está afilado y lo mismo se te cuela gato por liebre que ya se sabe que cuando uno va encelado pierde el raciocinio y aumenta la posibilidad de equivocarse y ello conlleva asumir los errores y sus consecuencias.

¿A qué dedican los funcionarios su tiempo libre?

Un ingeniero, un contable, un químico, un informático y un funcionario se vanaglorian por tener cada uno un maravilloso perro.

El ingeniero llama a su can:
-¡Raíz cuadrada, enséñanos tu talento! La perra avanza hasta una pizarra y dibuja rápidamente un cuadrado, un círculo y un triángulo.

El contable dice a su perro:
-¡Balance, enséñanos lo que puedes hacer! El perro va hasta la cocina, y vuelve con una docena de galletas, y las apila en 3 montones iguales de 4 galletas.

El químico dice que su perro puede hacerlo mejor:
-¡Termómetro, haz tu número! El perro abre la nevera, coge un litro de leche, va al armario a conseguir un vaso de 10 cl. y vierte exactamente 8 cl. en el vaso sin derramar una gota.

El informático piensa que se va a quedar con todos:
-¡Disco duro, impresiónales! El perro se instala delante del ordenador, lo arranca, inicia el programa antivirus, envía un mail e instala un nuevo juego.

Los 4 hombres se vuelven hacia el funcionario y le preguntan:

Y tu perro, qué puede hacer?

-!Cafelito, enséñanos los talentos del funcionariado! El perro se levanta, hace un crucigrama en la pizarra, se come las galletas, se bebe la leche, juega un solitario en el ordenador, se monta a la perra del ingeniero y simula haberse lesionado la espalda en la labor, por lo que rellena un formulario de accidente laboral y coge una baja de seis meses.

Hoy he asistido a una clara demostración de lo vagos que son los funcionarios. Es sábado, hace un frio de cortar (un céfiro que transpasa el cutis, que diría un cursi) y he podido comprobar como más de cien funcionarios se han reunido en su día libre para realizar una actividad de formación continuada. Que yo sepa no les han pagado horas extras, ni les dan puntos para tener un moscoso mas ni na de na. Toda una mañana para ponerse al día en la gestión de los factores de riesgo cardiovascular. Así, por la jeta. 

Pero seguro que el lunes todos se cojeran una baja de seis meses simulando una lesión de espalda inexistente. !Que se puede esperar de tanto funcionario junto un sábado por la mañana!