Super Agente 86: la panacea a los problemas del SNS


Una de la propuestas clave, y parece que la piedra angular, que médicos y enfermeros (bueno, en realidad unos  pocos médicos y unos pocos enfermeros) han realizado para solventar la crisis es esta: 

Para poder implementar las diferentes medidas es imprescindible la creación – mediante ley orgánica – de una Agencia del Sistema Nacional de Salud con capacidad ejecutiva y en cuyo órgano de gobierno participen las autoridades sanitarias, los profesionales y los pacientes.
Bien, ya está, ya tenemos la solución. Una superagencia, llena de superagentes, ubicada en Madrid, por supuesto, que va a ser la panacea para todos los males de sistema sanitario nacional.
Claro que la solución parece ser más una declaración de intenciones que otra cosa.
Bajemos un poco más en la operatividad de la medida propuesta:
  • ¿Quienes van a componer esta Agencia con tanto poder y como van a ser elegidos sus miembros? ¿Por elección directa? ¿por designación, de quién y cómo? ¿en virtud de qué? No es lo mismo Laporte o Repullo que Lamela o Lasquetty
  • ¿Una vez conformada la Agencia, como va a aprobar sus resoluciones? ¿Por unanimidad, por mayoría cualificada, por mayoría simple, por consenso?

  • ¿Cuál sería el patrón oro para tomar decisiones? ¿La evidencia, los modelos con resultados contratados, la imaginación, la innovación tan en boga, la ocurrencia de los presentes?

  • ¿Abarcarían temas de cartera de servicios y prestaciones, gestión económica, gestión de personas, todas, ninguna?
  • ¿Las propuestas que emitan serán de mínimos o de máximos? ¿Serán capaces de formular propuestas que recojan toda la variabilidad diferenciadora de este nuestro país? Como en el calendario vacuna, l por ejemplo.
  • ¿Hacia qué modelo sanitario tenderán sus propuestas? ¿Sería posible que la hipotética Agencia propusiera un modelo privatizador, externalizador de servicios, concertador con agentes privados, o sólo se admitirían propuestas de modelo público al cien por cien?

Claro que para todo esto no hay respuesta en la propuesta y a poco que le dediquemos un ratito surgirían más matices y dudas de difícil solución. 
Cuando leo este tipo de soluciones tan bienintencionadas a la par que vacías, siempre acabo repitiendo el mismo sonsonete y que no es otro que crear, mediante ley orgánica por supuesto, una Agencia Internacional de Soluciones de Conflictos, con capacidad ejecutiva, of course, y en cuyo órgano de gobierno participen todos los afectados en el tema a solucionar. 
Y de un plumazo la paz entre israelíes y palestinos se hace realidad. Está chupado.

¿Tienen sentido las Mutualidades dentro del SNS?

Verdaderamente me ha dejado un poco descolocado el refrendo que la nueva Ley de Salud Pública otorga a las clásicas mutualidades de funcionarios o similares (MUFACE, ISFAS Y MUGEJU)
«Disposición adicional cuarta. Extensión del contenido de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. 

1. La Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (MUFACE), el Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS) y la Mutualidad General Judicial (MUGEJU), como integrantes del Sistema Nacional de Salud en su calidad de entidades gestoras de los Regímenes Especiales de la Seguridad Social de los Funcionarios Civiles del Estado, de las Fuerzas Armadas y del Personal al Servicio de la Administración de Justicia, respectivamente, tendrán que garantizar el contenido de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, así como las garantías sobre accesibilidad, movilidad, calidad, seguridad, información y tiempo recogidas en esta ley, de acuerdo con lo dispuesto en su normativa específica. 

En materia de salud pública, se exceptúan de la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud en el ámbito de dichas Mutualidades las actuaciones de vigilancia epidemiológica, protección y promoción de la seguridad alimentaria, protección y promoción de la sanidad ambiental, vigilancia y control de los riesgos derivados de la importación y transito de bienes y viajeros, y las acciones generales de protección y promoción de la salud relacionadas con la prevención y abordaje de las epidemias y catástrofes. 

En todo caso, los profesionales y centros sanitarios que prestan servicio al colectivo protegido por las Mutualidades de funcionarios en virtud de los conciertos suscritos por estas con las Entidades de Seguro Libre están obligados a colaborar con las autoridades competentes en las actuaciones emprendidas en materia de salud pública. 

2. Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 6, las entidades colaboradoras y mutuas con responsabilidades de cobertura de asistencia sanitaria pública tendrán que garantizar, en lo que resulte de aplicación, de acuerdo con lo dispuesto en su normativa específica, el contenido de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, así como las garantías sobre accesibilidad, movilidad, calidad, seguridad, información y tiempo recogidas en esta ley.» 
La ley las considera parte intregrante del SNS concediéndoles caracter de prestadores de servicios al mismo nivel que el resto del SNS. Y esto crea una situación paradójica ya que estas mutualidades no poseen recursos propios con los que hacer frente a su cartera de servicios y deben contratar o subarrendar la prestación a través de entidades de seguro privado. Evidentemente, en terminos generales, estas entidades no suelen alcanzar unas prestaciones terciarias complejas con lo que la colaboración de los otros socios del SNS se me antoja imprescindible
Sinceramente no acabo de verle el sentido a su presencia en un SNS como el nuestro que aspira a ser universal aunque parece que no equitativo ya que se crean unas diferencias cuyo justificación se me escapa.

Asistencia Sanitaria Quasiuniversal

 
Resulta que uno de los principales contenidos de la nueva ley de Salud Pública recientemente aprobada es el derecho a la asistencia sanitaria pública de todos los ciudadanos mediante la universalización del Sistema Nacional de Salud (SNS). 
Pero parece que no todo el mundo está por la labor de ajustarse a la letra de la nueva ley y dice que nones dejando a un colectivo como los abogados fuera del SNS Y duro de pelar debe ser el tema ya que siendo abogados, se supone que si fuera tan claro lo habrían conseguido ya.
Desde fuera y con cara de lego en la materia no acabo de entender como puede existir la universalización no universal. Me recuerda a Termibus, que como todo el mundo sabe es una estación de autobuses provisional definitiva.

Mi petición a los Reyes Magos

Llevo tiempo dándole vueltas a lo que quiero pedir en mi carta sanitaria a los Reyes Magos para el 2011. Y la verdad, cosas se me ocurren un montón pero como todo no se puede pedir y algunos temas los doy por imposibles, me he decidido por pedir una sola cosa a ver si tengo suerte:
UNA AGENCIA DE EVALUACIÓN Y DE CALIDAD PARA TODO EL SNS
Llevo años pidiéndola, lo escribo cuando puedo, lo comento a quien puedo, pero noto las caras de escepticismo de quien me escucha que curiosamente, en muchas ocasiones, son los que me piden que haga yo lo que la (hipotética e inexistente) agencia no ha hecho o mejor debría haber hecho.
Pero al leer estas declaraciones, por una vez no me sieto tan solo y he dedidido lanzarme a la piscina con la ayuda de los (reyes) magos :
«Creo que tiene que ser posible y es necesario. Tiene que haber una gran agencia de calidad y de evaluación como central de resultados para que la población sepa cuál es la morbimortalidad en cada uno de los centros hospitalarios y cómo se utilizan los recursos públicos.
También serviría para evaluar las tecnologías y las moléculas que se pueden introducir en la cartera de servicios y para disminuir la variabilidad en la práctica clínica. Con expertos independientes y una agencia independiente a partir de criterios de evidencia sobre el coste-efectividad.  
No puede haber sesgos en las guías de práctica clínica, tienen que ser expertos independientes los que las diseñen y las evalúen periódicamente. Esta agencia es importantísima, podría haber distintas agencias especializadas en temas muy concretos en forma de red. Esto enriquecería al país, daría seguridad y, probablemente, habría uniformidad en nuestra práctica clínica, que redundaría en disminución de costes»

Miquel Vilardell
Si, ya se que no he sido bueno y que no me lo van a traer. Lo siento. Otra vez será. Pero por pedir que no quede.