El Hiperrealismo político sanitario

El hiperrealismo es una tendencia artística que intenta plasmar la realidad hasta en los más mínimos detalles. Ahora esa tendencia se ha trasladado al discurso político sanitario y ya han comenzado a presentarse las primeras producciones. Un ejemplo:

Ciudadanos. La crisis aprieta que es una barbaridad. Ya sé que las listas de espera están chungas pero os tengo que decir que a pesar de nuestros ímprobos esfuerzos la cosa va a ir a peor. Las listas van a crecer y van a aumentar día a día, así que dejen de preguntarme por ellas.


Y un consejito: Si tiene usted posibles, háganse un seguro privado. Así ganamos todos. A Usted le hacen la resonancia antes que nosotros que tardamos un montón y nosotros tan contentos porque hay uno menos en la lista de espera y nos ahorramos una pasta.

No, no es ni un chiste ni me ha dado un ataque paranoico. Es la versión libre de las declaraciones del Consejero de Sanidad de Cataluña, Boi Ruiz cuando dice: Salut anuncia que crecerán las listas de espera y aconseja afiliarse a una mutua.

¿Es un ataque de hipersinceridad? ¿Es una nueva estrategia política?

Pero no para ahí la cosa: A los profesionales del sistema les ha dicho (versión libre): Chicos, no me trabajáis lo suficiente, así que estoy pensando en que tal vez ampliemos el horario y así  las peonadas me salen por el morro y los de primaria, que son unos pringaos que no hacen peonadas, pues me ven el doble de gente y les encargo unas cuantas cosas que ahora me las hacen en los hospitales y todos tan contentos (eso si, se lo venderemos como un aumento de la capacidad resolutiva de la primaria y esas cosas). ! Ah ! Y de paso les pongo una variable en el sueldo en función de lo que curren. Si no llegan a un mínimo de producción pues no les pago.

Plan de Tratamiento Farmacoterapéutico

Estos días le he dedicado un poco de tiempo a una lectura sosegada del tema de la Receta Electrónica y su cronología, a su despliegue y al papel de los distintos actores en su futuro desarrollo. Del conjunto de lo leído hay cosas que me gustaría matizar, otras modificar y otras eliminar pero en conjunto me parece un plan brillante.
Pero hay un concepto que quiero destacar por encima de cualquier otro: A partir de su implantación, cada paciente no se tendrá que enfrentar a una serie de consejos y a una suma de medicamentos distintos agrupados en un papel pero inconesos sino que tendrá un Plan Terapéutico que incluirá aspectos no farmacológicos y otros farmacológicos.
Este concepto, que puede parecer baladí, es, en mi modesta opinión, lo que más se parece a una receta multiprescripción, una vez que nos hemos resignado a que la reivindicación del mes de enero del AP XII no verá su materialización. (Nada como un concepto tan potente como la facturación para desmontar cualquier otro argumento).
Pero para que tan valiente y brillante iniciativa sea viable se tiene que cumplir dos premisas.
Debe existir un único gestor o responsable del plan y dicha responsabilidad solamente pueden llevarla a cabo los internistas de la atención primaria, los médicos de familia.
El resto de los actores, los otros especialistas y los otros prescriptores, deberán trabajar con el Plan del Paciente y si se modifica el mismo, se anulan parte de su contenido, se añaden nuevos elementos, se ajustan sus dosis etc. será de una forma aguda, puntual, teniendo que ser el responsable del Plan el que transforme y consolide estas intervenciones en una modificación definitiva del Plan Farmacoterapéutico del Paciente.
Esto implica que todas las especialidades diferentes de la primaria deberán trabajar con la Historia Única del Paciente, prescribir con el módulo de Receta Electrónica y dejar patente sus acciones u omisiones que posteriormente serán consolidadas por el especialista de primaria.
De estas condiciones no hay nada escrito aunque si se oye que “por supuesto” “no puede ser de otra manera” (“Of course” “It couldn´t be any other way”). Si la apuesta es clara y las tonterías, las justas, los pacientes se beneficiarán. Si no se cumplen será más de lo mismo pero en versión digital.
Compañeros, cambiar el chip. Se acaba la era de las recetas. Las recetas han muerto, nace el Plan Terapéutico del Paciente

PD: Pero no creáis que esto es un regalo. Esto supone un curro de cortar. Repasar el Plan en cada contacto con el paciente, conocer la farmacología y la farmacocinética como el “padre nuestro”, conocer las interacciones, los efectos secundarios, priorizar decisiones… con “fundamento” que diría Argiñano. Y todo ello en directo, sin red y en el tiempo que toca para cada paciente.

Tal vez al igual que con las guardias o el euskera, creen la figura de “exento por edad” que no es lo mismo que “exento por incapaz” (me captais la ironía?)

Una nueva modalidad literaria: La narrativa poética sindical

 Este texto/poema narrativo se ha publicado en un boletín sindical

¡¡¡Ya está bien – Aski da!!!
Mientras la palma de la mano recibe el calor de la taza de café de media mañana o de media tarde (las de aquellos que puedan permitirse el descanso), aparece ese impulso –tan humano- de compartir venturas y desventuras personales Y del entorno. Las más de las veces, casi siempre, brotan quejas sobre nuestras condiciones de trabajo: la falta de tiempo, la sobrecarga y el estrés que nunca falta; la penuria de sustituciones, la poca educación sanitaria de mucha gente; nuestra bajada de sueldo y las, subidas de los directivos…
Últimamente la situación laboral viene a ser monotema. ¿Por qué? Porque, nunca hasta ahora, se había visto un despotismo tal, (y en este caso muy poco ilustrado) como el que los dirigentes de Osakidetza exhiben para con los sindicatos y en definitiva para con los trabajadores y usuarios que somos quienes en última instancia sufrimos las consecuencias de su mala gestión.
Tras unos minutos de conversación y animados por reconfortantes sorbos de ese café, alguien dice:
¡Ya está bien, deberíamos de hacer algo!
Al conjuro, muchos agachan la cabeza o hacen una leve afirmación y cambian de tema; otros lanzan grandes ideas al viento, sin meditarlas, imposibles de ejecutar, ideas que se disuelven como el azucarillo bajo la superficie del café, testigo de nuestra desazón.
Entre vuelta y vuelta de la cucharilla, suele planear otra frase, tan vieja como el mundo, pues se trata de encontrar y designar el chivo expiatorio, el que nos exime de culpa por la inacción y la apatía:
¡Y los sindicatos no hacen nada!, ¡están conchabados con la Dirección!
Estas frases demuestran un desconocimiento profundo, tanto de la realidad sindical como del funcionamiento actual de Osakidetza. Nos explicamos: Pese a todo el marco normativo que la rodea y regula, los dirigentes de Osakidetza tienen un amplio margen para hacer su voluntad. Los sindicatos son el mecanismo que un sistema democrático pone al servicio de los trabajadores para frenar las tropelías de la Dirección. Para ello existen cauces establecidos por la legislación laboral y administrativa y por los acuerdos de condiciones de trabajo. El problema viene cuando no es así, cuando a la parte sindical se le niegan sus herramientas, cuando no nos dejan medios de defensa….. entonces es el momento en que todos, sindicatos y trabajadores, debemos utilizar medidas de fuerza.
Pero, ya con el café un poco más templado, ¿Qué es lo que se puede hacer para que Osakidetza no campe a sus anchas en contra de nuestros derechos? Y la respuesta es: tener unos sindicatos y trabajadores fuertes. ¿y qué hace fuerte a un sindicato? … cuatro pilares fundamentales: la fuerza económica que le dan sus afiliados, la fuerza de la representatividad que le dan sus votantes, la fuerza organizativa de la gente que se implica y colabora, y la fuerza de movilización que le da la respuesta de los trabajadores a los llamamientos que hace el sindicato. Todo ello se multiplica si el colectivo (en este caso los médicos) está unido. Sin estas cuatro condiciones poco puede hacer un sindicato para cambiar de rumbo los atropellos de la Dirección.
A pesar de disfrutar del bizcocho que nos mira desde el centro de la mesa, el ambiente no se endulza. La situación actual es de una prepotencia histórica, desconocida hasta ahora en Osakidetza. Han incumplido acuerdos previos y han bloqueado cualquier cauce negociador para los proyectos que están imponiendo: Remodelación de PACs, Programa de crónicos, Guardias conjuntas en hospitales, desmantelamiento de laboratorios, OSI de Bidasoa con desprecio de derechos de sus trabajadores; desmantelamiento del Banco de Sangre de Gipuzkoa; plan de Pediatría Extrahospitalaria …….
Los máximos dirigentes de Osakidetza están desaparecidos; basan su gestión en el marketing de los medios de comunicación; las gerencias de hospitales y comarcas hacen de su capa un sayo porque la ausencia de regulación central es clamorosa; la OPE 2008 está inacabada, la Carrera Profesional no se convoca. Para qué hablar de la bajada de sueldo (la nuestra) que todos conocemos, y la subida (la suya) que se han hecho sus directivos.
Pero el tiempo apremia, ya debe de estar esperando el siguiente paciente, hay que volver al tajo. Con el último sorbo rápido, es hora de decir ¡¡BASTA YA!! – ASKI DA!!. Los sindicatos hemos intentado (hasta la saciedad) utilizar los mecanismos de negociación laboral; la respuesta de Osakidetza ha sido el desprecio y el ninguneo, cuando no el engaño. Es hora de ejercitar la fuerza de la movilización y de demostrar a Osakidetza que no somos corderos dispuestos a obedecer calladamente cada una de sus imposiciones.
Animamos a todos los facultativos a que (sin perjuicio de cumplir escrupulosamente con la labor asistencial a la que nos debemos) empecemos por negarnos a colaborar más allá, con una empresa que nos niega el pan y la sal. Desde el SME y la FFHE os instamos a estar atentos a los llamamientos de movilizaciones y a participar en ellas. Demostraremos con ello que, además de ser profesionales, somos personas dispuestas a pelear por aquello de lo que diariamente nos estamos quejando. La pasividad es una excelente correa de transmisión para la prepotencia e imposición de Osakidetza. Nuestros silencios son la fuerza de la arbitrariedad. Contra esta pasividad, no hay sindicato que pueda luchar.
Los posos del café de la taza vacía que reposa ante nosotros pueden ser nuestro futuro … si lo permitimos.
¿Será el que nos mereceremos?

Lo primero que me ha llamado la atención es que tenemos un poeta sindical. ¡Que prosa tan emotiva!, ¡que circunloquios!, ¡que metáforas!. Toda una innovación en el lenguaje sindical. Me congratulo con el descubrimiento.

Respecto al contenido hay un par de reflexiones que me vienen a la cabeza:

Parece que dos años de “desprecio y ninguneo, cuando no de engaño”, sufriendo una “prepotencia histórica, desconocida hasta ahora en Osakidetza, que han incumplido acuerdos previos y han bloqueado cualquier cauce negociador para los proyectos que están imponiendo” están resultando una pesada carga para el movimiento sindical y que ahora suenan las campañas a rebato: «Es hora de ejercitar la fuerza de la movilización y de demostrar a Osakidetza que no somos corderos dispuestos a obedecer calladamente cada una de sus imposiciones. Cuando a la parte sindical se le niegan sus herramientas, cuando no nos dejan medios de defensa….. entonces es el momento en que todos, sindicatos y trabajadores, debemos utilizar medidas de fuerza!.

Así que parece que se avecina un 2001 con movilizaciones. Una confrontación en toda regla. Pero ya se sabe que dos no discuten si uno no quiere

Así que espero que la empresa no quiera y viendo lo que se avecina, (si no lo ven yo les mandaría al oftalmólogo, pero con la lista de espera que tenemos, no tendrán cita hasta tener los hechos consumados), se plantee una estrategia de negociación y pactos, más que nada por los usuarios que bastante tienen con los otros problemas de la vida cotidiana.

Y a las organizaciones sindicales les pediría que definan bien los objetivos, que sean asumibles (el olmo no da peras) y que se planteen acciones coherentes y viables.

¿Pero qué tipo de «medidas de fuerza» se van a plantear? ¿Innovadoras o más de lo mismo? ¿Que sean posibilistas o que nos lleven a un callejón sin salida?

Reconocer lo obvio nunca está de más pero obvio es. Que un sindicato, como cualquier otra organización «depende de sus afiliados que lo mantienen» y «simpatizantes que les votan», de «la gente que se implica y colabora» y de «la respuesta de los trabajadores ante sus propuestas» es evidente. Bien está reflejarlo sobre todo para luego ser consecuente con ello si por un casual la gente no se implica y no colabora y la respuesta de los trabajadores ante sus propuestas no es la esperada.

Que Dios nos coja confesados y la Virgen de Begoña no tenga en sus plegarias. Amén

Disfemia

3. Alteraciones de la fluidez verbal:

3.1. Disfemia.
Es una alteración en el ritmo del habla que se caracteriza por la existencia de repeticiones de sonidos y de bloqueos que se producen en una situación comunicativa. Los síntomas de este trastorno varían según el caso, el interlocutor, el contenido del discurso, el contexto, etc. Las manifestaciones disfémicas se pueden agrupar en torno a tres aspectos:
  • Aspectos lingüísticos: Uno de muletillas, abuso de sinónimos, discurso incoherente, desorganización entre pensamiento y lenguaje
  • Aspectos conductuales: Mutismo, ansiedad, bloqueos, conductas de evitación conversacional
  • Aspectos corporales y respiratorios: Tics, espasmos, alteración respiratoria, rigidez facial…
Algunos de estos síntomas suelen aparecer a edades tempranas, pero no deben preocuparnos en exceso, pues no implican fijación disfémica. Estas manifestaciones deben ser consideradas como normales, ya que el niño está desarrollando su lenguaje. La verdadera tartamudez habría que situarla alrededor de los 10 años, donde se aconseja una intervención logopédica.
En cuanto a los factores etiológicos, cabe señalar que no existe uno único, sino un conjunto de ellos. No existe una causa, sino una variedad de factores que pueden interaccionar de diferente forma.
Podemos hablar de tres tipos de disfemia:
  • Disfemia clónica: Repeticiones silábicas y ligeros espasmos repetitivos (Ej: Mamamamamañana).
  • Disfemia tónica: Bloqueos iniciales y fuertes espamos (Ej:MMMMMañana).
  • Disfemia mixta: Sintomatología de las dos anteriores: al niño le cuesta arrancar y, una vez arranca, lo suelta de golpe, sin control (Ej: MMMMMañañañañana).
En general, la disfemia provoca angustia y estrés no sólo en la persona que la padece, sino también en la que la escucha.
Ejemplo

Lección de geografía para gestores municipales y sugerencias a gestores sanitarios

Cantabria es una CCAA y Euskadi es otra diferente. Limítrofes, sí, pero diferentes. Castro pertenece a Cantabria y el Hospital de Cruces está en Baracaldo que pertenece a Bizkaia, que a su vez pertenece a Euskadi.

La sanidad está transferida a las distintas CCAA, y por tanto a los cántabros de Castro le debe atender el Servicio Cántabro de Salud. Su hospital de referencia más próximo está situado en Laredo a 24,6 Km y el Hospital de Cruces está a 21 Km ambos comunicados por autovía

En fin, yo por ayudar a resolver las dudas del Consistorio de Castro que parece que no entienden alguna cosa relaciona con los límites fronterizos entre CCAA.

Otro tema distinto es quién debe atender a los vascos que viven o veranean  en Castro, si su situación pasa de ser una atención puntual y se convierte en prolongada y lo digo porque parece que tiene que ver, y mucho, con el lío este de las 90.000 TIS que han desaparecido de golpe y que le supone a Osakidetza la posibilidad de amortización por “efecto informático” de 60 cupos de atención primaria. Casi nada. Espero que todo este lío se reconduzca, se ajuste a las cifras reales y que aparezcan mentes creativas, innovadoras, que sean capaces de articular propuestas para solucionar el tema un poco más allá de un espíritu funcionarial, en las que prime la transparencia, fluya la información, se acepten un feed back de las acciones que se pongan en marcha y donde la prepotencia y el “por cojones” se sustituya por una mesa para aportar ideas. Probablemente el final sería el mismo pero el desgaste y el rechazo de los profesionales sería distinto.

Profesionales buenos y Profesionales malos o Buenos profesionales y Malos profesionales

Hoy he escuchado a un conferenciante referirse a los tiempos que se avecinan como  la época, la oportunidad  de los buenos profesionales.
Y me ha hecho reflexionar. ¿Quién es un buen profesional?  ¿Cómo se mide? ¿Cuáles son las variables que componen un buen profesional?
Estos días he asistido con estupor y tengo que decirlo, con tristeza, a un debate en MEDFAM en el que se usaban términos como:

  • Los médicos titulares, por desgracia más añosos y por estadística menos críticos con la autoridad

  • La guerra son jóvenes soldados peleando y muriendo y viejos discutiendo y pactando vosotros (y los sindicatos) con vuestra explotación silenciosa y consentida a los suplentes durante años os habéis quedado sin soldadesca, convertida en una banda de asesinos a sueldo sin lealtad ni sentido de pertenencia. Así que les toca a los viejos dejar de charlar y coger la bayoneta si quieren defender sus ideas.

  • Nunca se vio una guerra geriátrica, excepto en algún sketch de Monty Python.

  • A un compañero le queda poco para jubilarse con la pensión máxima. No quiere ni acordarse donde ha estado trabajando los últimos años. Le importa un rábano a quien pongan en su lugar ni hacia dónde va la atención primaria. Ya dio las batallas en su momento y no sirvieron de nada. Ahora me dice “que salga a cazar ladrones el que tenga algo que guardar”.

  • No lo ignora (sabe hasta leer, escribir y todo eso),

Evidentemente para los autores de los escritos la EDAD es un variable determinante para clasificar a los profesionales. En este caso, para mal, como malos profesionales

Si bien es cierto que en muchas personas una experiencia de 30 años no es más que la experiencia de un año repetida 30 veces, no es menos cierto que en otras personas, aun siendo jóvenes,  el haber pasado por la universidad (la académica y la de la vida) no supone que la universidad  (la académica y la de la vida) haya pasado por ellas.

Plantear que el sexo, el color de la piel, las creencias religiosas o el tamaño del apéndice nasal son variables que definan a un buen profesional provocaría  rechazo cuando no cometarios despectivos e irónicos, pero la argumentación de la edad no parece provocar la misma reacción.

A mi edad, 58 tacos, aun no estoy en el atardecer de mi actividad pero tampoco voy a negar  que estoy en una sobremesa tardía pero ello no me califica ni de buen ni de mal profesional.

Hay dos variables por las que yo apuesto: la APTITUD y La ACTITUD

No sólo hay que ser APTO (cada uno tiene que saber de lo suyo) sino mantener la APTITUD (actualizar lo que uno tiene que saber de lo suyo). Mantener las habilidades que uno posee, trabajar en mejorar las que uno no domina, explorar nuevas, adaptar las que uno posee a los nuevos escenarios y ser consciente de las limitaciones.

Pero esto es imposible sin ACTITUD. ¿Cómo uno va a reconocer sus limitaciones, sus carencias sin una actitud autocrítica? ¿Cómo se va a adaptar a los nuevos escenarios, a la realidad cambiante, a las nuevas tecnologías si no tiene una mente abierta, acepta la colaboración, disfruta compartiendo y explorando?

El conocimiento es el único elemento  que aumenta su valor si se comparte. Pasar del concepto de «mi tesoro» a «nuestro tesoro» compartido, ni tuyo ni mío, de todos y al servicio de todos. Incluso de los veteranos. Algo podré aportar a los más jóvenes y algo aprenderé de ellos pero aportaré y/o aprenderé si soy/son aptos (sé/saben) y tengo/tienen buena actitud para compartir lo que sé/saben. En caso contrario los tiempos venideros será la época de los malos profesionales (porque no habrá otros)

En Navarra se ha "pasao" tres pueblos

Hombre. Uno es de tendencia natural a creer lo que se dice y se publica, es decir, tiene una tendencia a tragar con ruedas de todo tipo pero esta noticia me ha dejado entre estupefacto y anonadado.
Que 7 de cada 10 consultas de adultos se puedan solucionar de forma no presencial y en el primer año de su implantación es un resultado sorprendente por lo «exitoso». Supone que todo el sistema se ha adaptado al cambio sin resistencia alguna, tanto los profesionales de primaria como los de los de las otras especialidades, supone una adaptación de la tecnología a estas nuevas formas de relación, y supone la aceptación de los pacientes. 
Uno es un firme defensor de estos nuevos escenarios pero ni en mis mejores sueños ni bajo los efectos de sustancias propiciatorias soy capaz de visionar un panorama tan halagüeño. Si los navarros lo han conseguido, me alegro por ellos y porque sería posible en otras CCAA pero me vais a permitir ser un pelín escéptico ante tales cifras.